A diferencia de hace diez años, este es un país que en la actualidad se mueve muy deprisa. Si bien resulta más fácil identificarse con una nación en movimiento que con una estática, la incertidumbre es un sentimiento compartido por demasiados cubanos. La isla es en estos momentos el país de las posibilidades, en donde todo es posible pero todavía no hay camino definido. Se ven nubes de cambio en el futuro pero muchos nos hacemos la misma pregunta: ¿estamos dejando atrás la tormenta o ésta aún no ha comenzado?

La velocidad de los cambios resulta ser menor de la deseada pero esto no significa necesariamente que la sociedad se mueva lentamente, sino que la deuda de transformaciones resulta tan grande que cumplir las expectativas de todos es muy difícil. Supongo que el dinamismo alcanzado en los últimos tiempos sea prácticamente irreversible, los próximos años auguran un país tan o más veloz que el actual.

Pero ¿cuál es la ruta del cambio en Cuba? ¿Nos espera un modelo chino, vietnamita, capitalista, otro…? Hemos sido testigos de numerosas visitas de funcionarios cubanos a países como Vietnam, Brasil, China o Ecuador en busca de experiencias que sean aplicables aquí, habrá que ver cuánto podamos (y querramos) utilizar nosotros de realidades tan distintas.

En este abanico de posibilidades tengo una sola certeza: el mejor modelo a seguir será el cubano, crear nuestra propia fórmula para beneficiar a un pueblo que merece mucho más de lo que tiene. Esa búsqueda será inevitablemente un parto doloroso porque tendrá que romper con esquemas escritos en piedra pero si se logra una solución que beneficie el bien común, habrá valido la pena.

Habrá que retomar una construcción social que aplazamos convenientemente cuando nos insertamos en el orden económico de la Europa del Este hasta que finalmente nos vimos obligados a regresar al camino incierto pero propio. Siempre he creído que los modelos sociales son los que sirven a los pueblos y no viceversa, espero un futuro donde cumplamos metas civilizatorias demasiado pospuestas.

¿Cuál será la Cuba futura? La que construyamos nosotros hoy y ahora. En este proceso de cambios no vale desentenderse o luego culpar a otros por lo ocurrido, no vale decir que no sabíamos cómo o cuándo, vale participar. No sabría decir a ciencia cierta cuál será la Cuba del futuro, solo espero que mejor de la que tenemos.