Quien lo conoce y lo ve llegar lleno de polvo, cemento y alguna que otra herida, sabe que Gabriel siempre anda “inventando” algo. “No me lo vas a creer pero ahora me estoy haciendo un bar”, me dice con la cara de quien planea una travesura. “Así es la vida y como están las cosas hoy hay que buscársela donde sea”.

Gabriel es graduado de Licenciatura en Enfermería, trabaja en la sala de Intensiva del Hospital Pediátrico de Santa Clara, tiene diplomados en su especialidad y sé, de primera mano, cuánto le gusta lo que hace. Gabriel nunca deja de sorprenderme, esta no sería la primera vez que lo haga.

Antes de ser enfermero, fue tatuador, hizo artesanías para vender en los cayos, se dedicó a la restauración de edificaciones antiguas, tuvo un emprendimiento de alpinismo industrial. Sin embargo, no dio resultados porque las empresas prefieren pagar al Estado enormes sumas para reparar lo que necesitan antes de confiar en dos jóvenes “locos” que se cuelgan de cuerdas para pintar o reparar una torre o fachada.

Gabriel hace espeleología y cartografía en cuevas inmensas aunque no le gusta verse encerrado en un elevador.

Foto: Anabel Pérez del Sol

“Hace poco estuve por La Habana y fui a un bar que tiene un buen amigo, El Buda Bar en el Complejo Morro Cabaña. Me encantó la onda que tiene y cuando regresé a Santa Clara me puse a darle “coco” a la idea. Al principio no fue la gran cosa pero hasta me hice un estudio de mercado con un grupo de muchachos de La Habana que se dedica a eso.

Ellos me dieron desde el horario que debe abrir el bar hasta a iluminación y el tema. Yo no quería hacerlo igual al de mi amigo porque eso de repetir es solo para los tragos, pero tengo tanta suerte que me salió el tema japonés. Te digo por suerte porque los japoneses se conocen por ser muy… “económicos” en lo que necesitan”… sonríe.

Me señala una casa colonial que nada tiene que ver con la arquitectura japonesa. Aquí planea montar su negocio. Tengo cara de sorpresa al parecer, porque rápido se “explica” este enfermero pronto barman: “Ya sé que esto no es japonés ni aunque le pinte cerezos, pero es lo que hay; además uno no puede estar dándose la patada cuando de buscar un local céntrico se trata”.

La dueña de la casa nos abre la puerta y Gabriel hace las presentaciones.

Foto: Anabel Pérez del Sol

“Aquí todo lo he tenido que hacer yo. Desde la barra que ves ahora hasta las lámparas, sillas, mesas y decoración para el bar. Por una parte eso me conviene porque no he tenido que invertir en mano de obra.  La parte de la mueblería me ha sido bastante fácil porque todo es con cañabrava (bambú) y como ya tengo la experiencia de un proyecto para trabajar el bambú que tuvo la Universidad Central eso me sirvió para poder hacer todo el trabajo pesado yo. No digo que la inversión ha sido poca, porque me ha costado y sé que me seguirá costando porque aquí siempre es un enredo con los papeles”.

En Cuba no hay licencias establecidas para Bares. No se dice nada al respecto. Por norma general en este país lo que no está permitido está prohibido, pero desde hace un tiempo para acá esa barrera tácita se derrumba. Aunque no se dice en ninguna licencia en Cuba hay cada vez más bares

“Yo haré lo que hace todo el mundo aquí, pido una licencia para cafetería. No tendré un menú exorbitante, solo algo para picar, la cosa es tener algo de comer y claro, variedades de café. En Santa Clara hay unas cuantas cafeterías, que cuando vienes a ver, funcionan como bares. Solo en papeles son cafeterías.”

Foto: Anabel Pérez del Sol

En enero de 2014, el Consejo de Estado aprobó el Decreto Ley 315, en el que se encuentran listadas las infracciones por las que se puede multar a un cuentapropista o retirarle la licencia. El primer desacato entonces sería “ejercer una actividad que no está autorizada en la legislación”. Gabriel espera toparse en el futuro con inspectores abiertos a la interpretación de la norma.

“Todavía estoy perdiendo dinero a la espera de los papeles para empezar. No me quejo porque no soy de los que se les viene el mundo encima cuando las cosas se ponen difíciles, pero me parece que deberían hacernos la vida más fácil en lugar de complicarnos con tanto papel y “peloteo”.