Mailén Duran Herrera y May Durher son dos nombres y una misma persona. El primero es reconocido en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana por su labor académica y el otro es el seudónimo con que firma en las páginas de la revista D´gustando, de la cual es su editora general.

Ambas funciones han logrado complementarse para brindar una satisfacción personal en la vida de esta joven emprendedora que, tres años atrás, no imaginaba fuera posible estar al frente de una de las revistas de cocina cubana más demandadas por el público nacional e internacional.

Su idea fue el resultado de un trabajo independiente durante los estudios universitarios. Aquel proyecto fue retomado con más seriedad años después, en medio de las nuevas oportunidades que se abrieron en la Isla para el sector no estatal.

“Me pareció interesante porque pese al gran número de revistas que estaban en el mercado, no existía una especializada en la culinaria y eso era un pequeño nicho que podía aprovecharse, teniendo en cuenta que el sector gastronómico en Cuba tiene mucho auge”, dice May.

Entonces reunió al piquete de amigos y comenzó a tocar puertas, buscando asesoramiento y apoyo de voces especializadas en el tema.

Equipo de la revista cubana D´gustando. Foto cortesía de la entrevistada

En el camino tuvieron la suerte de encontrarse con Alberto González Ceballo, uno de los pocos cocineros cubanos que posee el título d chef internacional y el único con una Estrella Michelín, ganada en Italia 17 años atrás. Más apoyo vino de cerca, con la asesoría de Jorge Luis Méndez por la parte gastronómica y otros profesionales de la culinaria, el diseño y la edición, que casualmente son los propios padres del equipo de producción.

Luego de tener el potencial humano comenzaron a crear, manteniendo la idea de revista digital y siguiendo los patrones de soporte impreso, incluso con la misma lógica de publicidad.

Pero lo más curioso cuando recorres sus páginas es que sientes la sensación de estar D´gustando una cena. Esto sucede precisamente porque está conformada por secciones y cada una de ellas muestra una receta, siguiendo la norma tradicional de consumo: primero los entrantes, luego las recetas bases, el plato fuerte y el postre.

No es un directorio de restaurantes ni un libro de recetas complicadas, su estilo coloquial y directo brinda soluciones prácticas y alternativas para realizar platos foráneos con ingredientes “muy cubanos”.

Foto: Negolution

“Ideamos una oferta para todo tipo de público a partir de nuestras secciones. Por ejemplo D´Matar y Salar presenta recetas fáciles porque está dirigida a las personas que no le gusta cocinar. D´Lantal muestra recetas más complicadas, D´Protocolo enseña reglas, costumbres y cortesía que se debe tener cuando nos sentamos a la mesa. Además presentamos críticas de cocina, entrevistas, reseñas”, explica Carolina Noa, a cargo de relaciones públicas.

Hasta ahora, D’Gustando tiene mayor despliegue en el Paquete que en la web. Para la audiencia on-line están disponibles en la plataforma de blogs de WordPress.

Para dicha de este equipo, no están tan lejos de la institucionalidad cubana, pues según aseguran, la Asociación Culinaria de Cuba, particularmente la chef Yamilé Magariño, les reconoce el trabajo y se ha mostrado “interesada en escribir para próximas ediciones”.

Sin embargo, con tan buena iniciativa y resultados, el respaldo legal no existe.

“Queremos sacar el ISSN (permisos de distribución y circulación de la revista), incluso tenemos proyección y financiamiento para salir de forma impresa. Es el tema legal el que nos imposibilita una forma de circulación oficial”, enfatiza May.

“Si D´gustando se pudiera oficializar como publicación, tener una oficina propia, apoyo legal, estaríamos muy contentos. Hasta entonces seguiremos trabajando así, pero aclaro: no somos una revista a la que hay que tenerle miedo. Nuestra función esencial es enaltecer un sector importante en nuestra cultura y trabajar para hacer valer nuestra identidad culinaria”, agrega.

Mientras tanto, por lo menos han garantizado los trámites de derecho de autor para proteger la marca y están inmersos en la restructuración de la cartera de servicios para hacer realidad nuevas pretensiones.

Aunque hablan de cocina, confiesan que han aprendido muy poco a cocinar. Pero no es culpa de los textos, dicen. May y su equipo de trabajo se sienten felices, sobre todo, porque han aprendido a contar la gastronomía y han puesto en alto la cocina cubana para sus consumidores naturales: el cubano de adentro.