Quien haya recibido una mariposa en papel, por debajo de su puerta, en los últimos meses, probablemente sepa quién es X Alfonso. Sin embargo, la mariposa no iba a llegar a zonas más allá de El Vedado y los espacios más céntricos de la ciudad. Su hermosura también radica en no ser masiva. En la periferia de la capital que hace poco cumplió 500, ¿cuántos sabrán de esa mariposa que marca un paréntesis en el rumbo del artista para decir “adentro” o mejor Inside?

Lo primero para responder la pregunta es pensar Inside como una fábrica de arte íntima que ha operado, en la vida de X, paralela a la FAC (Fábrica de Arte Cubano), durante un tiempo suficiente para guardar emociones y experiencias que hasta ahora no había sacado a la luz. Para su autor “Inside no es un álbum ni un disco sino un gran proyecto que involucra a varias artes”, y ha tenido una campaña comunicativa a su altura estética: la mariposa ha sido el identificador visual y se ha tejido, en torno a ella, un misterio. ¿Te imaginas llegar cansada/o a tu casa después de un largo día y encontrarte la mariposa ahí; o amanecer con ella porque te la han dejado bien temprano? ¿Quién la coloca o la mueve para que llegue hasta ti? X es la respuesta.

Si bien no dio demasiados detalles sobre el proceso de la campaña y la presencia de la mariposa en los espacios más íntimos de la ciudad, contó ante seguidores, fans y prensa, que la imagen de la mariposa la realizó el diseñador Nelson Ponce. “Ninguno de los dos nos acordamos de por qué surgió. Pero queríamos algo que tuviera alas; alas significa alma en muchas religiones”, destacó, y precisó que el empleo de este símbolo resulta de que el proyecto está enfocado también en el Efecto mariposa y la Teoría del caos. La idea de cómo una pequeña cosa en un entorno específico puede transformarse en una grande, entonces, rige las corrientes de sentido en la creación y distribución de Inside, con 13 entregas programadas en meses consecutivos desde septiembre último.

X lleva así, a la música, un modo de hacer ensayado en la literatura y en el cine hasta convertirse en tendencia: no darlo todo de una vez sino por partes. Hasta diciembre puso sobre la mesa cuatro sencillos mensuales: Cambio, Dime qué hay que hacer, Siento que… y Reflexión, que si bien responden al estilo más contemporáneo del mercado, buscan una vuelta también a la raíz del arte: no producir de una vez como si se tratara de chorizos, sino crear al ritmo acompasado de la conciencia y la necesidad expresiva de la voz. Inside es arriesgado tanto desde la forma como el contenido. De ahí que sus singles parezcan dirigirse al ojo público de la conciencia ciudadana con estribillos que le cantan al “tiempo de construir un gran legado, un gran porvenir; una nación sin miedo a decir lo que sentimos por nuestro país”. X no solo araña las cuerdas vocales para exponer “quiero soñar, creo hasta el fin que hay un futuro que espera por ti/ quiero creer… que no fue en vano por lo que viví”; también entiende que debe hacerlo por las vías modernas del circuito artístico.

“Me aburrí de mí mismo. Estaba haciendo demasiados conciertos y otros trabajos y quería coger un tiempo para mí, vivir cosas nuevas y escribir esas experiencias (…). Son muchas razones, había gente preguntándome: ‘compadre, cuándo vas a hacer algoʼ. Pude sacarme eso de dentro, por eso Inside (…) por como está el mundo”, explicó.

Sobre el proceso creativo dijo: “Te llega a veces una melodía muy bonita y luego no encuentras la letra, o a la inversa: una letra primero y no aparece la melodía que no mate la letra”. Su fuente es la experiencia misma, aclara, “todo lo voy guardando y es un proceso raro, luego se expresa. Hasta de charlas con los amigos; se van guardando en un fichero y luego salen a la luz”.

Quizás por esa intención de reinventarse, a los críticos siempre les ha costado definirlo. En una entrevista que X le concedió a Vistar Magazine, además de ser presentado como uno de los músicos más multifacéticos de la Isla; el autor de Mundo Real (álbum debut de su carrera en solitario) toma voz para apreciar sus creaciones iniciales: “era una música bastante rarita y un poco adelantada para la época… Incluso después de mi primer disco Mundo real, saqué X Moré en el 2001 y hace poco lo publicaron en Berlín como si fuera la última gran cosa y ya tenía casi 14 años de haber salido. El hecho es que desde mis inicios me ha gustado experimentar y arriesgarme”.

Además, cree que desde dentro de la barriga de su mamá se trasladaba la música a él. “Era como si estuviese ensayando, desde la barriga. Tiene que ver, yo creo, con el ADN de la familia”, dice el nacido en La Habana, el 13 de septiembre de 1972, del vientre de L.

“Me crie en casa de mi abuela, con muchos tíos… y mi padre escuchando muchos tipos de música, quizás por eso a veces a la gente le cuesta trabajo definir qué hago”.

X Alfonso ha dicho alguna vez: “No hago una música que gusta a todo el mundo”. Lo que sí parece una verdad a gritos, en cualquier caso, es que a quienes les gusta, conforman un público fidelizado capaz de ir a FAC un día lluvioso de fin de año. Como artista, X les da de a poco lo que buscan, una música de probada calidad por la que van a esperar cada mes de los próximos nueve. Sumarían trece canciones en las que el autor no trabaja por encargo ni con apuro. Un álbum que él prefiere llamar proyecto, hilado por la filosofía en común de sus partes, pero en el cual las partes tienen independencia creativa y de sentido. No obstante, este proyecto parece estar sustentado también en la conquista de espacios de silencio hasta ahora cubiertos por la música urbana y no tanto así por el underground. Aunque la mariposa no llegue por sí sola a la periferia, Inside opera desde el marketing digital contemporáneo, despliega un arsenal comunicativo para que confluyan, en un concierto aún no fechado, los del centro y los de las áreas verdes, los que puede que no lleguen al Inside pero sí coreen Cambio y Reflexión como los himnos de una época.

“El aleteo de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”, reza el proverbio chino que le da origen a la teoría física del matemático y meteorólogo Edward Lorenz. El Efecto mariposa ha llegado a la música cubana. Solo se trata de escuchar al hombre que muchos recuerdan por la banda sonora de la película cubano-española Habana Blues. Sus ecos convergen en este regreso musical que lo mantiene, a pesar del tiempo transcurrido y de la Fábrica de Arte, como un exponente del underground que no deja de arriesgarse desde lo contestatario.

 

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