Una oferta habitual en el mundo, que en Cuba no ha podido despegar: cibercafés, el mundo al alcance de un clic mientras se toman infusiones, se comparte con los amigos. Al parecer la Universidad Central Marta Abreu de las Villas, se puso este curso en la vanguardia no solo académica, sino empresarial.

Yordany de León Rodríguez es el joven profesor que asumió al mismo tiempo este proyecto. Es su estreno en el mundo del pluriempleo: docente y dueño de un negocio, trabajador estatal y también cuentapropista.

“Desde hace semanas me levanto a las 5:15 AM para chequear la arrancada del negocio, y luego me incorporo a mis labores educativas, que no son pocas. Soy profesor principal de año, coordinador de diplomado especializado y secretario de funcionamiento del núcleo del Partido.

Foto: Ariel Valdés

“Acepto con voluntad el precio de gestionar este negocio y mantener mi condición de profesor en la UCLV, que es mi verdadero trabajo. Cuando me hablan del tema siempre digo que mi negocio es un ‘entretenimiento’”.

El acuerdo firmado entre la dirección universitaria y él incluye el servicio gastronómico por parte suya y la conexión a Internet de la red universitaria, totalmente gratuita y exclusiva para trabajadores y estudiantes.

“La universidad como objeto social no puede percibir ningún tipo de ingreso al yo ejercer esta actividad. Solo media un convenio legal en cuanto a mis responsabilidades para con los medios que utilizo. Por lo demás soy como cualquier otro cuentapropista, pago contribución y recibo inspección para el control sanitario”.

Con ayuda de familiares, Yordany conjuga sus labores profesionales con este servicio. Al entrar, uno advierte el empeño de su manager por mantener impecable el sitio: 40 capacidades en salón climatizado y televisor pantalla plana, música, salón de elaboración equipado con plancha, horno, freidoras, batidoras, caja de agua, frízer y refrigerador. En el área exterior 16 mesas “que deben aumentar a 28”, dice, orgulloso de sus logros.

Foto: Ariel Valdés

La dualidad entre trabajador estatal y privado está establecida mientras la segunda no interfiera en la primera. A la hora de solicitar su nuevo empleo en el Ministerio del Trabajo y Seguridad Social, Yordany presentó una carta aval de la dirección de su Facultad donde se declaraba que era trabajador sin impedimentos para ejercer el cuentapropismo.

“El contrato luego se establece con el departamento jurídico de la universidad. Se declara el espacio, los trabajadores que laboran allí, y se dejan claros los deberes y derechos, así como el cuidado de la infraestructura”.

Desde que en 2013 el gobierno cubano decidió expandir el diapasón del trabajo por cuenta propia, pocas instituciones en el país aprovecharon las oportunidades del nuevo ejercicio como lo ha hecho la UCLV, que se sacudió del cuerpo, de una vez, cualquier problema en la poca oferta gastronómica.

De la noche a la mañana brotaron restaurantes, merenderos, pizzerías, heladerías, tiendas de productos exclusivos como el maní en sus muchas variantes… La efectividad invitó a la aparición de otros negocios afines: impresión de documentos, barberías… Es una jugada de ganar/ganar: la universidad no invierte dinero en revitalizar áreas gastronómicas y de servicios y los miles de estudiantes y profesores no tienen que desplazarse cinco kilómetros hasta la ciudad para satisfacer sus necesidades.

Foto: Ariel Valdés

Ahora el cibercafé es un paso más original aún. En un campus tan grande como el de la UCLV, muy avanzado con respecto a otros del país en la existencia de una muy completa infraestructura de conectividad, ya no se divorcian dos grandes gustos de sus estudiantes y profesores: compartir un café y navegar, una comodidad, un placer, un paso más.