Además de llamar, mandar mensajes o conectarse a Internet, el saldo del teléfono móvil funciona en Cuba, muchas veces, como una nueva moneda virtual.

Donaciones, regalos, compras, ventas, activaciones: para todo eso y más sirve el crédito prepagado.

Cuando, a mediados de 2015, ETECSA anunció la posibilidad de hacer transferencias de saldo de un teléfono a otro, muchos vieron en esta operación la facilidad de convertir el saldo del teléfono en dinero físico y de esa forma aumentar sus ingresos personales.

Desde entonces, las recargas “dobles” (una oferta promocional del monopolio estatal de las telecomunicaciones en la que, usualmente, a partir de 20 CUC se duplica el saldo) hicieron que para algunos el crédito fuera más que suficiente y comenzaran a vender el excedente.

Desde que salió, este servicio ha tenido modificaciones. Se amplió el número de transferencias de una a tres en un mismo día, por menos costo, e incluso se fijó el límite del monto a transferir en 3 000 CUC. La elección de semejante número (100 veces el salario promedio oficial en Cuba) quizás tiene que ver con el software utilizado para gestionar este servicio o tal vez ETECSA sabe que puede contar con usuarios que manejan ese volumen de dinero en su cuenta.

¿Recarga o Remesa?

Roger Paredes se dedica a arreglar teléfonos móviles y, en fechas de promociones de recarga de ETECSA, pone un cartel en la puerta de su negocio: “Recarga 21×50”.

“Mi hermano en la Florida se ahorra el trámite de mandarme dinero por la Western [Union]. Él le recarga, por ejemplo, a cinco teléfonos que yo le mande y aquí cojo 21 CUC por cada uno. Así la gente recibe el saldo y el bono correspondiente. A veces algunos venden parte del saldo o lo reparten entre sus familiares y se quedan ellos con el bono”, explica.

Aunque no se contabilizan como remesas, muchas de las recargas que entran al país desde el extranjero pueden considerarse como tal si se tiene en cuenta que luego ese saldo enviado por un familiar en el exterior, se convierte en dinero físico dentro del archipiélago.

Las “tasas de cambio” entre el dinero “real” y el saldo tienen variaciones, según precios estándar definidos por los vendedores habituales: hasta 5 CUC el cambio es 1×1 (1 CUC de saldo por cada CUC pagado) También se pueden “comprar” 6 CUC de saldo con 5 físicos o 12 por 10.

Acciones como esa permiten definir al uso del saldo como una moneda virtual, casi que la primera criptomoneda cubana. De acuerdo a la Autoridad Bancaria Europea, el dinero no físico es “una representación digital de valor, que no es emitido por un banco central o una autoridad pública, ni necesariamente conectada a un dinero fiduciario, pero es aceptado por personas naturales o jurídicas como medio de pago y puede ser transferido, almacenado o intercambiado electrónicamente”.

Según varios medios digitales, algunas personas llaman a esta nueva moneda cubana como “Etecso“.

conectados a la red celular de ETECSA. Foto: Claudia Aguilera de Celis

Más de 5 millones de cubanos están conectados a la red celular de ETECSA. Foto: Claudia Aguilera de Celis

Martha Brooks es profesora de Educación Física y cliente regular de Melina. “A veces no quiero ponerle 5 CUC al teléfono sino 2 o 3, pero ETECSA no me da esa opción. Lo bueno es que como conozco a Melina, puedo hasta pagarle a plazos o cuando cobre el salario”.

“En casa mi mamá y yo tenemos celulares y casi todo se resuelve con la venta de saldo”, comenta A., una joven trabajadora de la salud que quiso preservar su anonimato, porque ella también vende saldo. “Como tenemos un teléfono fijo casi no hacemos llamadas por el móvil y podemos ahorrar para luego vender”.

Regularmente ambas reciben recargas desde el exterior y gracias a la venta de saldo pueden aumentar sus ingresos económicos y llegar a fin de mes. También se convierten en formas de “regalo” un poco heterodoxas.

“Como no puedo darles otra cosa, uso el saldo del teléfono para agradecerle a los médicos que me atienden”, asegura la madre de A. “Les paso entre 1 o 2 pesos (CUC) después de cada consulta. Ellos siempre lo agradecen, porque la gente normalmente les lleva una lata de refresco y un bocadito, y a veces ellos ni tienen dinero en el celular. Y ojalá después de ese trabajo a ETECSA no le dé por quitar las transferencias, porque si no ¿de qué vamos a vivir?”, clama la mujer jubilada.

Con un uso del saldo distinto, una estudiante entrevistada aseguró que espera con ansias la llegada de Internet en el móvil, porque su cuenta Nauta para navegar en la WI-FI la sostiene con las ventas que hace del saldo del teléfono.

“Lo ideal sería que pudiera usar el saldo de mi línea para pagar mi cuenta de la WI-FI o incluso el teléfono fijo porque, en definitiva, es la misma empresa. Deberían evaluar esas opciones: yo vendo mi saldo, me dan el dinero físico y con eso pago otros servicios de ETECSA”.

Aplicar la transferencia: ¿Donación, Ingreso extra o salario?

La trasferencia de saldo también se ha convertido en una fuente de ingresos para quienes desarrollan aplicaciones.

Desarrollado por la UCI y los estudios de animación del ICAIC, el juego La Neurona para sistema operativo Android, da la posibilidad de mejorar las prestaciones a través de la transferencia de saldo. Al terminarse las vidas el jugador bien puede esperar 10 minutos (por cada vida) o comprar neuronas para luego hacerse de dos o más vidas. Mediante la transferencia de 0.16 CUC o 1 CUC del saldo, es posible acceder a 500 y 6000 neuronas respectivamente, y seguir jugando.

Otro ejemplo es el caso de la aplicación del disco Sobreviviente, del grupo musical Buena Fe, la cual permite desbloquear la música y las letras de las canciones con el pago de 1 CUC.

Israel Rojas, director y voz líder de la banda, declaró que lo hicieron en coordinación con entidades estatales como UCI, DESOFT y ETECSA, legalmente a través de la Empresa de Grabaciones Musicales (EGREM).

“Para algunos sigue pareciendo caro —también me parece así para un público mayoritario— pero al menos es más accesible que el disco y un poco más democrático. Ese ‘pesito’ se desguaza entre todas las empresas que participan”, agrega.

Otras aplicaciones desarrolladas por emprendimientos no estatales brindan la posibilidad de hacer una donación del crédito del celular, mientras algunas usan la transferencia para mejorar las prestaciones de un juego o servicios, incluso de forma regular.

Un ejemplo de ello es Aurora Suite, la cual permite acceder a Facebook mediante el correo nauta. En esta caso los usuarios disponen de un tiempo de prueba gratis y luego deben pagar cinco CUC mensuales.

La popular aplicación Qvacall, por su parte, tiene entre sus opciones la de hacer una transferencia de saldo para obtener una licencia y tener beneficios por ayudar al proyecto.

Carlos Henry Céspedes, CEO de Qva2World, asegura que esas transferencias de saldo les permiten desarrollar la aplicación y responder los mensajes y correos que reciben diariamente con dudas y sugerencias. Agrega que han buscado otras alternativas, pero ninguna es tan viable para los usuarios como la transferencia.

Qvacall, el despegue de un app

Aunque ningún desarrollador reconoce públicamente cómo monetiza el saldo, el simple hecho de sustentar estos “empleos” —algunos solo se dedican a optimizar sus aplicaciones— sugiere que el saldo se convierte en dinero físico, de alguna manera. También lo intercambian con talleres de impresión para producir pulloveres, stickers, flyers y otras aplicaciones para un nivel muy básico de marketing.

La conversión de saldo virtual en bienes, servicios o moneda, es un fenómeno recurrente en Cuba, un país sin PayPal ni transferencias online, sin pagos NFC ni bitcoins, y donde pagar con una tarjeta magnética en una tienda puede convertirse en un dolor de cabeza.

Lo mismo como moneda virtual para el pago de servicios o convertida en dinero para tener un ingreso extra, la monetización del saldo del celular es hoy para muchos la actividad económica que complementa sus vidas.

 

*En este trabajo contribuyó Alexander García Milián