Hay en Nuevitas un Movimiento Audiovisual que ha puesto a este enclave de industrias obsoletas en el mapa del audiovisual cubano. Muchos cinéfilos podrían no encontrar al municipio camagüeyano en el mapa de la Isla, sin embargo conocen las historias que llegan desde allá.

Los nueviteros me habían invitado a Hieroscopia, el evento audiovisual que realizan cada año en varias ocasiones, pero aún no había podido asistir. No obstante, quería conocer sus experiencias en ese lado de la Isla, cómo filman, cuáles son sus intereses y aspiraciones profesionales; cómo se las arreglan para superar obstáculos que en La Habana son grandes, pero que, en otras zonas del país son casi insuperables.

Con el auspicio de elTOQUE, pudimos intercambiar experiencias sobre el terreno durante una semana. Nos propusimos contar dos historias reales del pueblo y articularlas de manera que resultaran interesantes en la web, idea similar a un taller que impartimos hace poco e n el Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo (CCRD) de Cárdenas.

Estos realizadores han acumulado experiencia en la ficción, pero muy poca en el trabajo documental. Eso siempre me provocó curiosidad. Por Pedro Navarro, uno de los productores del grupo, supe que no tienen un grabador de sonido. Cuando utilizan voces en sus películas las doblan, después del rodaje.

Acordamos investigar posibles historias en los dos primeros días, cada quien por su cuenta. En las noches nos encontrábamos para hablar de dramaturgia y algunas tendencias de la creación audiovisual en Internet.

El lugar para las sesiones era la casa de Hugo, hermano de Pedro y uno de los realizadores más conocidos del pueblo. Él vive solo con su abuela, quien lejos de molestarse, disfruta el gentío. Al final de la segunda noche, cuando decidíamos lo que se iba a filmar, conocimos más sobre ella. Hugo propuso contar su historia y ganó los votos necesarios para armar el equipo.

La Abuela.Flora, a sus 88 años, sufre una separación familiar. Sus hermanos dejaron de tratarla cuando eligió como esposo a un hombre que no compartía las ideas de la Revolución.

La otra idea seleccionada la llevó Javier, un joven músico que habitualmente compone para las películas nueviteras. Su amigo Roberto se graduó de ingeniero hidráulico en la Universidad de Oriente. Después de ejercer la profesión varios años, decidió irse a trabajar en los “trencitos”, un invento local que utiliza tractores para aliviar el déficit de transporte en el pueblo.

A fuerza de trabajar mucho y dormir poco salieron las cosas. Aunque son obras de aprendizaje las comparto con sano orgullo, porque sé que las mejores historias de la realidad nuevitera están por llegar.