Representantes del sector privado cubano consideran que sus negocios han sido afectados por la administración de Donald Trump.

A pesar de que en repetidas ocasiones el gobierno estadounidense ha planteado su apoyo a este grupo dentro de la Isla y ha emitido medidas “para alentar el crecimiento del sector privado cubano independiente del control gubernamental”, la realidad está mostrando efectos contrarios.

Disminución de clientes, aumento de las dificultades para importar productos y materiales para los negocios, e interrupción de inversiones para abrir nuevos establecimientos o aumentar la capacidad de los existentes, fueron tres de las afectaciones más señaladas por 126 cuentapropistas que comenzaron sus negocios tres años atrás.

Estos resultados fueron obtenidos por la consultoría AUGE, a través de una encuesta realizada —entre abril y julio del presente año— a ese número de propietarios de negocios en La Habana; y son dadas a conocer en un nuevo estudio de este emprendimiento, especializado en análisis de mercado y acompañamiento para el desarrollo de nuevos negocios.

 

 

El 47% de los emprendedores contactados refirió que 2017 y 2018 han sido sus peores años en ventas desde que comenzaron. El 60% de los negocios, según las respuestas de sus dueños, sufrieron una disminución en el número de clientes.

“No solo implica el decrecimiento de clientes norteamericanos sino, en cierta medida, pérdida de clientes nacionales que han visto disminuido su poder adquisitivo, ya que se beneficiaban directa o indirectamente de los visitantes estadounidenses”, explica el informe publicado este miércoles 18 de septiembre de 2019.

Otra pregunta respondida por los emprendedores como parte de la encuesta fue: ¿Qué por ciento de su facturación anual proviene de viajeros estadounidenses?. “Para el 39% de los entrevistados, su facturación anual depende en cierta medida de los ingresos directos proveniente de los visitantes estadounidenses”, confirma el documento.

 

“Durante el periodo 2014-2016 se otorgaron más de 78 000 visas de ‘no inmigrantes’ a cubanos para visitar ese país. Muchos emprendedores conjugaron las visitas familiares con la oportunidad de obtener nuevas ideas y participar en eventos y reuniones sociales, que impactaron positivamente en su desarrollo como empresarios”, se explica en el informe.

A partir de la encuesta también se supo que el 53% de los negocios se han visto afectados por el aumento de dificultades para importar productos y materiales necesarios para su funcionamiento, dado que hoy es más difícil viajar a los Estados Unidos y adquirir los productos directamente o comprárselos en Cuba a otros privados que se dedican a importarlos desde ciudades como Miami.

En ese sentido, el 60% de los cuentapropistas contactados por AUGE dijo haber importado o comprado a terceros, productos de Estados Unidos para su negocio.

Entre los rubros de productos estadounidenses más adquiridos por los cubanos desde 2014 hasta la fecha se hallan: tecnología, electrodomésticos, productos de belleza, iluminación, materias primas, herramientas, equipamiento para cocina, textiles, ferretería, piezas y componentes para la reparación de equipos y alimentos diversos.

Los encuestados también mencionaron la adquisición de servicios como compra de dominios y plantillas, servicios de hosting, uso de plataformas informáticas pagadas, software, servicios en la nube.

“Las compras de insumos, materias primas y equipamientos en el exterior son vitales para los emprendedores cubanos. En Cuba no tienen acceso a mercados mayoristas donde puedan abastecerse. Esto los ha llevado a realizar compras en destinos como Estados Unidos, Guyana, Haití, México, Panamá y Rusia para importar diversidad de productos que son empleados en sus negocios. Igualmente, el desabastecimiento de las tiendas estatales minoristas no las convierte en una opción sostenible para hacerse de los recursos necesarios para el funcionamiento de los negocios”, explica el informe.

Esta alternativa de compras en los Estados Unidos se ha visto afectada en los últimos meses como resultado de la suspensión de los servicios consulares en La Habana y, más recientemente, con la desaparición de la visa B-2 con validez de 5 años.

Como parte de la investigación realizada por AUGE, a los encuestados se les ofreció la oportunidad de seleccionar tres recomendaciones de políticas a la administración de Trump, las cuales pudieran impactar favorablemente al sector privado.

Los emprendedores recomendaron a la Casa Blanca, fundamentalmente: retomar la normalización de relaciones con Cuba, poner fin al bloqueo económico contra la Isla y facilitar el acceso a programas de formación.

¿Habrá cambios en la posición de la Casa Blanca?

Al ser cuestionado sobre el impacto negativo de las medidas de su gobierno sobre el pueblo cubano en general y sobre los emprendedores en particular, Jon Piechowski — Subsecretario Adjunto de Diplomacia Pública y Asuntos Públicos en la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental —, entrevistado en exclusiva por  elTOQUE dio su punto de vista:

“Entendemos el impacto de las medidas sobre emprendedores y otros grupos sociales dentro de Cuba, pero no olvidemos las restricciones que ha impuesto el gobierno de Cuba a estos emprendedores en cuanto a cómo pueden manejar sus negocios […] Un emprendedor lo que ve por delante es fruto de una política represiva que no quiere que unos ganen dinero, que unos se expresen, que generen empleos”, dijo el funcionario.

Explicó que las medidas de la actual administración estadounidense están dirigidas al gobierno cubano, a evitar “que el dinero vaya directamente al régimen”, a impedir “que dinero de Estados Unidos ayude a ese aparato represor”.

En sus respuestas a nuestra publicación, Piechowski también se refirió al futuro cercano de los servicios consulares en La Habana: “No estamos en un momento en el que podamos decir definitivamente que las condiciones están suficientemente seguras para el regreso de más diplomáticos a Cuba. Hemos visto que varias docenas de empleados, diplomáticos nuestros presentes en Cuba, sufrieron lesiones. Esto está bien claro, está comprobado médicamente y yo creo que hasta que no resolvamos el tema tenemos que proceder con cautela porque se trata de la salud y la seguridad de personal estadounidense.

“El gobierno cubano, desde nuestro punto de vista, no ha contribuido mucho en la identificación de lo que ha pasado. Nosotros hemos proveído información pero las cuestiones siguen pendientes. El tema sigue abierto y por lo tanto no estamos preparados para mandar a nuestros diplomáticos otra vez a Cuba”.

El ministerio de Exteriores cubano, por su lado, ha denunciado que para ellos no existe evidencia alguna de ningún tipo de acto contra los diplomáticos estadounidenses en La Habana.

En su entrevista con elTOQUE, el subsecretario adjunto Piechowski finalmente aseguró que continuarán apoyando “(…) a los cubanos que están reclamando sus derechos, a los cuentapropistas que están intentando crear prosperidad para sus comunidades. Seguimos muy enfocados en ese tipo de apoyo”.

Jon Piechowski. Foto: Infobae.com

Jon Piechowski. Foto: Tomada de Infobae.com

El bloqueo también se ejerce desde esta orilla

Si bien en 2010, con Raúl Castro como Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, se amplió el trabajo por cuenta propia con el aumento del número de actividades autorizadas a ejercer bajo esta forma de propiedad; el camino y el desarrollo del sector privado en Cuba hasta hoy ha sido, como mínimo, incierto.

Desde 2011 los empleados en el trabajo por cuenta propia aumentaron desde poco más de 100 mil personas a más de 580 mil al cierre de diciembre de 2018; aunque desde 2017 se ha producido un ritmo de crecimiento del sector mucho más bajo que en años anteriores.

Nuevos emprendimientos surgían y se fortalecían a lo largo de la Isla aprovechando las condiciones propicias del mercado, cuando el 14 de julio de 2017 en la Asamblea Nacional, Raúl Castro anunció la congelación del trabajo privado y el inicio de un “proceso de reordenamiento” en el sector, que se materializaría a partir del siguiente mes de agosto.

A pocos días de cumplirse un año del “enfriamiento”, se hizo público un nuevo marco regulatorio, donde quedaron agrupadas las 201 actividades vigentes en 123. Se completaba así otro de los recurrentes ciclos de estímulo y contracción al trabajo no estatal que han ocurrido en Cuba desde la década de 1960; y especialmente el ciclo seguido en la década de 1990, cuando de una apertura al sector, este terminó contraído fuertemente a principios de los años 2000, hasta que la reforma encabezada por Raúl Castro volvió a apelar a ellos.

El estado de la economía cubana a la altura de 2018, sin embargo, no permitía una contracción tan drástica como la de los años 90. La presión y críticas expresadas por los ciudadanos al paquete de congelamiento del sector privado, produjo que, un día antes de la entrada en vigor de las medidas, el 6 de diciembre de 2018, varias de las 20 normas jurídicas que perfeccionaban la Política para el Trabajo por Cuenta Propia (TCP), fueran adecuadas por el Consejo de Ministros.

Entre las modificaciones se encontraba la posibilidad de ejercer más de una actividad. También comenzarían a otorgarse nuevas autorizaciones en 26 de las 27 actividades que estaban suspendidas, excepto para el programador de equipos de cómputos.

Al cierre de diciembre de 2018 había 580 828 trabajadores por cuenta propia en Cuba. El 29% son jóvenes y el 34 %, mujeres. El 15 % laboraba también en el sector estatal, y un 10% eran jubilados. La Habana, Matanzas, Villa Clara, Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba agrupaban el 65 % de los trabajadores bajo ese régimen en el país.

 

El 2019 ha sido otro año incierto para el sector.

En febrero quedó aprobada una nueva Constitución de la República de Cuba, en la cual se reconoce la propiedad privada como un actor de la economía nacional y en julio el gobierno implementa una política dirigida a topar los precios de un grupo de productos comercializados por el sector privado. Esto ocurrió tras un aumento de salarios para los trabajadores públicos.

A finales de agosto, se anunciaron nuevas disposiciones normativas sobre las cooperativas no agropecuarias. En esta etapa “experimental” no se crearán nuevas cooperativas, “la prioridad es concentrar los esfuerzos en la consolidación de las constituidas”, informó Yovana Vega Matos, segunda jefa del Área de Perfeccionamiento a Entidades de la Comisión de Implementación.

Para el jurista y consultor Raudiel Barrios, “luego de varios años de ajustes y experimentos en el modelo socioeconómico y sociopolítico cubano, a día de hoy la práctica oficial respecto al sector privado parece seguir considerando a este como un ‘mal necesario’”.

 

 

¿Cómo afectan también las políticas del gobierno cubano a los emprendedores?

Rolando Palomino, contador en una dulcería privada, cuenta a elTOQUE que en el negocio donde trabaja el problema fundamental es el acceso a materias primas. Hasta hoy los cuentapropistas cubanos no cuentan con mercados mayoristas en los cuales adquirir sus insumos y dependen de las ofertas del mercado minorista nacional.

La crisis de desabastecimiento de harina de trigo en el país a finales de 2018, les golpeó especialmente.

“Teníamos que ir a las tiendas como 10 personas porque solo permitían comprar cinco bolsitas de 1kg de harina por persona. Imagínate que en mi trabajo se usan como promedio 50 kg, así que casi todos los días teníamos que salir a las tiendas cuando la sacaban.

“Creo que si se dejara a los TCP realizar contratos con compañías —lo mismo nacionales que extranjeras— y se permitieran las importaciones con carácter comercial, se aliviaría mucho este tema. El bloqueo no permite al gobierno cubano comprar en EE.UU, pero un ciudadano cubano puede comprar todo lo que quiera, incluso realizar contratos con compañías”, expresó Palomino.

De igual forma, se quejó de la oferta de las tiendas Zona + —una alternativa precaria para las compras “al por mayor” que ha ubicado el gobierno en algunos territorios—. “Hay cosas que nadie compra y los productos que los TCP compramos por grandes cantidades no los ponen en esos mercados”.

 

El talabartero Abel Cartaya aseguró que la situación económica del país en los últimos meses ha provocado que el gobierno cubano deje de vender los productos que él utiliza como materias primas para su trabajo. Si antes las compraba a precios minoristas en las redes del ministerio del Comercio Interior (MINCIN), ahora debe adquirirlas en el mercado negro con el precio triplicado.

Entre esos productos ejemplificó el pegamento, cuyo precio estatal son 625 CUP por galón y hoy los consigue a 2 000 CUP (80 CUC) en el mercado negro; los ojillos, antes a 230 CUP el millar y hoy a 500 CUP (20 CUC); o el cono de hilo, antes a 60 CUP y hoy 150 CUP (6 CUC) en el mercado negro.

Cartaya comentó además que, a raíz del incremento del precio de la carne de cerdo y del resto de los productos, subió el precio de la carne de chivo y ovejo y, en consecuencia, “subió el precio del cuero crudo en los mataderos y el precio final al que compro la piel ya curtida”.

A pesar de estas dificultades para obtener las materias primas, algunos como Abel Cartaya han mantenido sus precios. “Prácticamente lo hacemos ​ para mantener los clientes a la espera de un cambio”, afirmó.

Para Elizabeth Cordovés, el principal freno que pone el gobierno cubano al desarrollo del trabajo por cuenta propia es la imposibilidad de contar con personalidad jurídica.

“A pesar de que pagamos impuestos, contratamos fuerza de trabajo, etc., como no tengo personalidad jurídica no puedo organizar actividades para grupos grandes porque no puedo tener contrato con agencias de transporte como Transtur, por ejemplo”, explicó.

Con licencias para la gestión de alojamiento y organización de eventos, esta cuentapropista tampoco puede hacer contratos con hoteles con “receptivos” como Habana Tours, San Cristóbal y otros “para lograr mejores precios”.

En su caso le gustaría organizar actividades relacionadas con turismo de salud o educación, pero no puede porque es cuentapropista. También anhela tener la posibilidad de establecer acuerdos con personas jurídicas extranjeras, algo para lo que hoy tampoco existen los mecanismos.

Mike Parra, cuentapropista que administra un gimnasio, refirió que la inestabilidad económica del país impide a los emprendedores crear o mantener su negocio al 100%. “Nosotros necesitamos poder amortizar, depreciar los medios de trabajo, que la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) no cobre el 10% del ingreso bruto, sino de la ganancia.

“Me preocupa la estabilidad de las licencias y su cambio para peor todos los años. Quieren controlar más y no se fomenta el crecimiento, tal es el caso más reciente de las cooperativas”, insistió.

Para su actividad cada día enfrenta dificultades para adquirir pintura, cables, rondanas, tornillos, caja de bolas.

Feria de artesanías en Cuba. Foto: Jorge Beltrán.

Feria de artesanías en Cuba. Foto: Jorge Beltrán.

De las dificultades con las piezas de repuesto bien sabe Ángel Oliva, quien posee licencia de transportista privado y un carro de 1956 que rueda aún a puro sacrificio.

“Todo tengo que inventarlo, adaptarlo. El Estado no vende muchas de las piezas necesarias”, explica. “Las consigo con los particulares que las traen de otros países, poco a poco, porque no se pueden importar legalmente en grandes cantidades.

“Las piezas son recaras. Una bomba de petróleo, por ejemplo, te puede costar más de 250 CUC. Para colmo tampoco tenemos precios preferenciales con el combustible. La mayoría lo compramos ‘por la izquierda’”.

Oliva agrega que el hecho de que no existen incentivos tributarios que impulsen la actividad también aumenta la desmotivación.

“Con lo que hay que pagarle a la ONAT, ni siquiera puedo contratar a otra gente para que me maneje el carro en horario nocturno, por ejemplo”, dice. “Yo creo que si nos dieran más facilidades, las que una vez prometieron, incluso los precios podrían ser menores de los que ahora toparon”, concluyó.

 

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