Son informáticos, periodistas y diseñadores. Andan por las calles de Gibara, detrás de cada evento de la cartelera, como decenas de nuevos visitantes que por estos días remueven el ritmo de la vida en esta apacible ciudad del norte de Holguín.

Integran un emprendimiento que han llamado JYD Solutions y que, en calidad de trabajadores por cuenta propia contratados, gestionan desde hace tres años la campaña promocional y de comunicación de la edición 2018 del Festival Internacional de Cine de Gibara (FIC Gibara).

Enfocados en el marketing online, ofrecen diseño gráfico y programación de páginas web, desarrollo de aplicaciones, posicionamiento y generación de contenidos en internet, así como la ejecución de campañas de comunicación, vínculo fundamental que los une al FIC Gibara.

Aquí llegaron con la entrada de Jorge Perugorría como presidente del Festival, dice Jeison Orovio, fundador y líder del grupo.

“Estamos muy orgullosos de la confianza que nos tienen él y su equipo de trabajo — dice quien además forma parte de la junta directiva del encuentro cinematográfico seguidor del Cine Pobre, fundado por Humberto Solás— El festival nos ha puesto retos muy altos y que hoy sigamos aquí es buena señal”.

En la a veces muy embarazosa relación emprendedores-instituciones estatales de Cuba, JYD exhibe no pocas experiencias positivas. Asumieron la campaña de comunicación de películas como Cuba Libre, de Jorge Luis Sánchez; y Sergio y Serguei, de Ernesto Daranas, una de las más recientes producciones del ICAIC.

También han prestado servicios a instituciones culturales la Cinemateca de Cuba y al Festival de Cine de La Habana.

“Aunque parezca una frase hecha, lo que hemos logrado con las instituciones estatales es sobre la base de un diálogo respetuoso y abierto, de mucha confianza y sobre todo poniendo seriedad en el trabajo entre ambas partes”, afirma Lisandra Puentes, también periodista y editora de JYD.

Equipo de JYD Solutions. Foto: José Ramírez Pantoja

Equipo de JYD Solutions. Foto: José Ramírez Pantoja

Sin embargo, como tantos otros proyectos “por cuenta propia”, JYD actualmente tiene que enfrentar problemas como la falta de personalidad jurídica para iniciativas como la suya, lo cual cierra puertas o entorpece la eficiencia de su trabajo.

Al decir del líder del grupo, “el mayor reto consiste en seguir brindando un producto de calidad con necesidades básicas insatisfechas, como la carencia de una sede y la no disponibilidad de acceso a internet. Lo mismo funcionamos en el lobby de un hotel, en un café asumiendo el pago de servicios por el simple hecho de estar allí, o en un parque con los más insospechados inconvenientes que provoca desarrollar un trabajo como el nuestro en un lugar público”.

“No obstante, hemos logrado fidelizar a los clientes, la gente y las instituciones nos buscan y lo que ellos ven son resultados. El cliente no tiene por qué darse cuenta de nuestros problemas, lo suyo es sentirse satisfecho con el trabajo que solicitó y por el que pagó, por lo tanto, eso demanda un gran compromiso”, agrega Orovio.

Para Sergio Benvenuto Solás, asesor del presidente del FIC Gibara, el grupo se ha convertido en indispensable para el desarrollo del Festival.

“Con su estructura empresarial JYD trabaja antes, durante y después del Festival. Ponen al evento a interactuar con el mundo en las dinámicas comunicativas del tecnológico siglo XXI, quizás el Festival les da prestigio a ellos, pero indiscutiblemente ellos le aportan su profesionalidad, ganas de hacer, juventud y funcionalidad”.

Entre los proyectos más inmediatos de JYD están una multimedia con la empresa RTV Comercial, una plataforma de comercio electrónico para una agencia de turismo y el sitio web del Ballet Nacional de Cuba.

“Necesitamos que el país confíe en los jóvenes que tiene, en los jóvenes que ha formado, porque al final decidimos quedarnos aquí y nuestra mayor aspiración es echar pa’lante esta sociedad…” dice Orovio.