El gobierno de EE.UU. no está “reclutando profesionales médicos”, ni de Cuba ni de ningún otro país, para enfrentar la epidemia por COVID-19, aclaró este 31 de marzo Mara Tekach, la encargada de negocios de la embajada de Washington en La Habana, en un mensaje de video publicado en Twitter.

“La embajada de los EE. UU. en La Habana desea aclarar que EE. UU. no está reclutando profesionales médicos extranjeros para ayudar en la respuesta ante COVID-19. El anuncio solo cubre a los individuos ya aprobados y notificados por el Departamento de Seguridad Nacional”, dice el video de Tekach.

Una ola de comentarios se desató luego que, el 26 de marzo, el Buró de Asuntos Consulares del Departamento de Estado publicara una actualización sobre los visados para profesionales médicos, en la que animaba a estos especialistas a revisar el sitio web de su embajada o consulado más cercano (en sus respectivos países) para conocer los procedimientos de solicitud de cita de visado.

La comunicación se refiere, en específico, “a los profesionales médicos con una petición de visa de no inmigrante o de inmigrante aprobada en los EE. UU. (I-129 o I-140, con una fecha de prioridad actual, o similar) o un certificado de elegibilidad en un programa de visitantes de intercambio aprobado (DS-2019), en particular los que trabajan para tratar o mitigar los efectos de COVID-19”.

También hace referencia a los “médicos extranjeros J-1 (residentes médicos)”, a quienes el Departamento de Estado convoca a extender sus programas de residencia por medio de la Educational Commission for Foreign Medical Graduates (ECFMG). “Generalmente, un programa J-1 para un residente médico extranjero puede ser extendido por un año, cada vez, hasta siete años”.

Varios medios de prensa se hicieron eco del comunicado y lo interpretaron como una búsqueda desesperada de ayuda por parte del gobierno estadounidense para enfrentar la pandemia de enfermedad por el nuevo coronavirus, que a 31 de marzo había cobrado la vida de más de 900 estadounidenses.

El anuncio generó muchas dudas y comentarios en redes sociales. Funcionarios del Departamento de Estado aclararon el 27 de marzo el comunicado original, especificando que solo estaban procesando a personas ya aceptadas para trabajos o estudios en los EE. UU.

El comunicado inicial del Departamento de Estado fue duramente criticado en las redes sociales, acusando a Washington de promover una potencial y masiva fuga de cerebros, devastadora para países con sistemas de salud más débiles.

Ian G. Brownlee, subsecretario principal adjunto de asuntos consulares, reconoció que el mensaje inicial en el sitio web “no era tan claro como podría haber sido”.

En algunos grupos de Facebook —de temática cubana— se extendieron publicaciones en las que se hablaba de “rumores” y de un supuesto interés de la embajada de Washington en La Habana por reclutar miembros del personal médico cubano, al que se le podría otorgar visas de trabajo.

La confusión generada por la nota del 26 de marzo, del Buró de Asuntos Consulares del Departamento de Estados de los EE. UU., provocó la aclaración de Mara Tekach, al frente de la legación diplomática estadounidense en la isla.

El programa de “parole” para médicos cubanos establecido por el gobierno de George W. Bush en 2006, fue rescindido en el 2017 por el presidente Barack Obama. Foto: Sadiel Mederos.

El programa de “parole” para médicos cubanos establecido por el gobierno de George W. Bush en 2006, fue rescindido en el 2017 por el presidente Barack Obama. Foto: Sadiel Mederos.

El personal médico en el diferendo Cuba vs. EE. UU.

El asunto del personal sanitario es un aspecto sensible de la tensa relación bilateral entre Cuba y Estados Unidos.

En 2006, el gobierno de George W. Bush estableció el programa de “parole” para profesionales médicos cubanos; una norma que, según el gobierno de La Habana, fomentaba el “robo de cerebros”.

Según cálculos de Cuba, entre 2006 y 2017 el Cuban Medical Professional Parole Program (CMPP) provocó la “deserción” de 8 000 profesionales de la salud.

En un gesto incluido en el proceso de normalización de relaciones (2014-2017), el presidente Barack Obama rescindió, en enero de 2017, el programa de “parole” y dijo que “proporcionar un trato preferencial al personal médico cubano” podría perjudicar al pueblo cubano.

Aunque el gobierno del republicano Donald Trump ha endurecido las sanciones contra Cuba, aún no ha reestablecido el parole para médicos cubanos.

A finales del año pasado, el senador cubanoamericano Marco Rubio, muy cercano al presidente, dijo que todas las opciones “están abiertas” y que confía en que sus gestiones para reactivar el programa den resultado. Cuba “está vendiendo a esos médicos como ayuda al extranjero”, dijo entonces.

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