Uno de los fundadores de una de las bandas cubanas más reconocidas de los últimos años ha regresado después de muchos años con la intención de quedarse en Cuba definitivamente.

Se trata de Luis Alberto Barbería, compositor y vocalista de Habana Abierta. Este grupo que surgió por la unión de trovadores e instrumentistas que no encontraban espacios para su obra ni satisfacciones materiales en medio de la crisis económica de 1990.

Como otros artistas, se radicó en Europa y ya en el exterior participó desde su creación en todos los discos y conciertos del grupo, convertido en un fenómeno de público por su particular reinterpretación de los ritmos cubanos y la difusión underground de temas no difundidos por los medios de la Isla.

“No estamos bendecidos por la oficialidad tal vez porque tienen miedo a lo que decimos, lo que dijimos en algún momento, o quizás porque hacemos una música que no es comercial”

Ahora Barbería decidió aprovechar las posibilidades de la reforma migratoria aprobada por el Gobierno cubano en 2013, y fijó residencia nuevamente en La Habana, la ciudad que le vio nacer y formarse como cantautor.

“Yo regresé a Cuba para desde aquí moverme y juntarme con el grupo cada vez que aparezcan cosas interesantes, porque somos un concepto, no una agrupación fija y podemos radicar en sitios diferentes, pero siempre nos reencontraremos”, revela.

“Creo que aquí existe una desesperación por irse y pensar que todo lo que se vive en el extranjero es mejor que lo nacional. Yo estoy viviendo los mejores días de mi vida aquí ahora, por la tranquilidad que encuentro y porque en la distancia aprecié muchas cosas buenas que tiene estar aquí”, confiesa.

“También el público me ha traído de regreso. El público y la necesidad, porque llevaba veinte años fuera de Cuba. Salí a dar un largo paseo y nutrir mi obra de otros ritmos y experiencias pero hace seis meses entendí que era momento de regresar, porque la comida estaba servida y se me enfriaba”, considera.

Barbería se suma a la creciente práctica de artistas cubanos emigrados que retornan al país tras experimentar una mejoría económica en el extranjero y conseguir un lugar para mantenerse presentes en ciertos circuitos culturales internacionales (como Isaac Delgado, Manolín Álvarez y Bonny y Kelly, entre otros).

A pesar de que musicólogos y seguidores consideran a Habana Abierta como un verdadero hito en la música cubana, por la recreación de la sonoridad insular con influjos de otros continentes; Barbería opina que los medios de difusión de su país mantienen cierta opacidad sobre la creación de la banda.

“No somos un grupo que radien o televisen masivamente. Es la gente quien sigue pasándose nuestra música en discos y memorias flash, haciéndola conocida. No estamos bendecidos por la oficialidad tal vez porque tienen miedo a lo que decimos, lo que dijimos en algún momento, o quizás porque hacemos una música que no es comercial”, expresa.

Para graficar su última tesis, Barbería recurre a la imagen de la “claria”, un pez asiático introducido en los ríos cubanos y que ha resultado una especie depredadora de otros peces autóctonos. “Como no hacemos reggaetón ni bachata no podemos enfrentarnos a esas “clarias” musicales, que están comiéndose otras músicas, y tal vez por eso no nos colocan en las listas de éxitos”, opina.

Para romper el silencio mediático, por acción u omisión, el guitarrista y sus colegas aprovechan estos días de coincidencia en el país de todos los miembros de la banda para mostrarse listos a ofrecer conciertos donde los llamen. “Queremos llenar la Isla de nuestra música”, anuncia.