El incremento de los costos de los insumos debido a la modificación de los precios mayoristas y minoristas, y un previsible rebote de las tarifas en el mercado informal son algunos de los impactos que se prevé tenga el ordenamiento monetario en el sector privado de Cuba.

Las implicaciones para el desempeño de este sector serán complejas y traerán consigo una especie de reseteo de las condiciones en las que se había desarrollado hasta el momento, advierte el informe “El emprendimiento privado de cara al ordenamiento monetario”, elaborado por la agencia consultora AUGE.

AUGE_Ordenamiento Monetario

Los anuncios del inminente ordenamiento monetario en Cuba han generado preocupación e incertidumbre entre los cubanos ante la inflación que esta decisión traerá consigo. La desaparición del CUC y de las diferentes tasas cambiarias que existen en la economía interna serán los desenlaces más visibles de esta medida, junto al cese de la paridad 1-1 que operaba entre el CUC y el CUP en las empresas estatales.

Las autoridades gubernamentales han informado sobre las consecuencias de la unificación monetaria para la población y, sobre todo, para las empresas estatales. Sin embargo, se ha hecho poco énfasis en los efectos que producirá en los emprendimientos privados cubanos.

Principales retos y afectaciones a enfrentar por los emprendedores

La reforma general de los salarios en la esfera pública traerá consigo el aumento automático de los salarios en el sector estatal, ya que el salario mínimo se multiplicará varias veces, y no se puede pagar uno inferior a este en ningún sector de la economía. Con la subida de los salarios en el sector público, los pagos en el privado deberán ser lo suficientemente llamativos para retener a la mayoría de los trabajadores.

“La presión sobre los salarios será alta debido a dos razones: por una parte, se espera que el ‘ordenamientoʼ resulte en una mejor situación de los asalariados del Estado; y por otra, este incremento se tendrá que lograr en medio de una reducción del nivel de actividad”, se lee en el informe de AUGE, empresa dedicada desde 2014 al apoyo y asesoramiento de los emprendedores y emprendedoras en Cuba en la creación y gestión de sus negocios.

El aumento más moderado de los precios también afectará a los cuentapropistas, quienes deberán ajustar los costos de sus productos a esta subida. Sin embargo, AUGE apunta hacia otros factores que incidirán en la baja, ya que el Gobierno cubano ha indicado a las autoridades municipales llegar a acuerdos con el sector para limitar el aumento de los precios, con el propósito de que su dinámica se mantenga dentro de los límites estimados por el Gobierno para las primeras etapas.

También se ha anunciado una disminución de la carga tributaria a los negocios privados como parte “de una estrategia para mantener dentro de un margen manejable el incremento de los precios producto de la devaluación”.

Los autores del texto, el asesor de negocios Oniel Díaz y el doctor en Economía Ricardo Torres, explican que se espera un incremento de los porcientos de gastos deducibles, así como el valor mínimo exento de tributación. “No obstante, aún no se ha precisado cómo quedará la escala progresiva para determinar el monto a pagar y el pago del impuesto de la fuerza laboral, el cual probablemente aumente, ya que los salarios mínimos empleados como referencias en la ONAT van a incrementarse”.

Como consecuencia del aumento de precios desde el primer momento de la implementación, se puede producir un desfase entre el capital de trabajo disponible y los nuevos montos a desembolsar para adquirir insumos. Pero el informe aclara que la existencia de inventarios ayuda a compensar esta situación, ya que genera el efecto inverso. Además, refiere que hasta el momento no se ha adelantado la disponibilidad de “créditos puente” para el sector privado.

Por otro lado, “la devaluación que experimentará el CUP traerá como consecuencia, en el caso de los negocios privados que cuenten con fondos de contingencia, que estos se deprecien en la misma magnitud que lo hará la moneda nacional. Por tanto, este tipo de ahorro perderá capacidad de compra e impactará en la capacidad para enfrentar imprevistos, proteger a trabajadores en una posición desventajosa o emplear recursos en acciones de responsabilidad social, por solo mencionar algunos de los usos más comunes”.

Díaz y Torres advierten que se producirá un aumento en los costos de las inversiones planificadas o en ejecución para los emprendimientos que se encuentran en fase de inversión, con el propósito de ampliar sus capacidades o aquellos que planeaban iniciar alguna actividad. Una vez conocida la nueva tasa de cambio, tendrán que calcularse todas las fichas de costos y replantearse los márgenes de utilidad y los precios de venta.

Los emprendimientos privados se enfrentarán también a un aumento significativo en el precio de los servicios públicos como la electricidad, el gas y el agua. Por tanto, los autores predicen que habrá grandes probabilidades de que este incremento termine trasladándose al precio de venta de sus productos/servicios.

Otros impactos esperables que señala AUGE, aunque aún indefinidos, son el descalce monetario y las dificultades para el aprovisionamiento mayorista. Sobre el primero apuntan: “El avance de la dolarización en el corto plazo supone un incremento de las nomenclaturas de insumos que solo se podrán comprar en esa moneda. Sin embargo, los precios de los productos se ofertan en moneda nacional y no existe un mercado formal para la compra de divisas”. En cuanto al segundo, subrayan que el acceso al mercado mayorista general es todavía limitado, lo cual en condiciones de escasez puede constituir un obstáculo para sostener determinados niveles de actividad.

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Implicaciones generales del ordenamiento monetario para la economía cubana

Junto a la consabida eliminación del CUC, el texto de AUGE enumera entre las modificaciones que se implementarán: la unificación del tipo de cambio entre el peso cubano y el dólar estadounidense como moneda de referencia; la devaluación del CUP hacia un tipo de cambio que refleje en mejor medida la realidad económica del país; la modificación de los precios mayoristas y minoristas; la eliminación de una parte sustancial de los subsidios a productos, y la reforma total de los salarios en el sector público y las pensiones.

“El objetivo fundamental de esta transformación es la alteración de los precios relativos en el sentido de abaratar el uso de insumos y factores nacionales frente a los de origen importado —refieren los autores—. Con ello se persigue estimular la exportación, al aumentar la competitividad externa a largo plazo, y fomentar los encadenamientos productivos internos”.

El Estado y el Banco Central garantizan el valor del CUC al cambio actual; no obstante, de forma paralela se ha producido la dolarización parcial de la economía, reflejada en la necesidad de usar divisas para acceder a un grupo amplio de bienes y servicios. Díaz y Torres afirman que —si bien se ha dicho que la medida será transitoria— el incremento del flujo de dólares al país depende de factores que sobrepasan el alcance de las autoridades; estos son el restablecimiento de la movilidad internacional desde los principales mercados, el levantamiento de las restricciones al envío de remesas, y la recuperación de la economía mundial.

“Un cambio de esta magnitud llega en un momento especialmente sensible para el sector privado. La economía ha entrado en recesión y la demanda externa se ha desplomado como consecuencia de las medidas sanitarias. Los sectores de servicios y particularmente aquellos vinculados al turismo internacional han sido duramente golpeados. El cuentapropismo tiene fuerte presencia en ambos”, advierte el informe.

La dualidad monetaria que hoy llega a su fin se remonta a inicios de los noventa, cuando se aplicó como medida de contingencia ante la aguda crisis económica que atravesaba el país, marcada por la devaluación del peso cubano, la inflación, los déficits fiscales y la dolarización parcial de la economía.

Aunque estas medidas contribuyeron a manejar la crisis, también trajeron consigo efectos negativos, como señala AUGE. Entre ellos, cabe recordar las distorsiones en la medición de la actividad económica; las ineficiencias en la asignación de recursos (insumos, trabajo, capital), reflejada en decisiones no óptimas de inversión y consumo; y la segmentación del espacio productivo doméstico.

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