No estaba previsto en su agenda para el 25 de enero en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) 2019, pero el Papa Francisco llegó bien temprano a saludar a los cubanos que participan en el evento, alojados en el Colegio Las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús.

“Me dijeron que los cubanos estaban al lado (de la Nunciatura Apóstolica) y entonces de contrabando, por la puerta de atrás, me vine para saludarlos porque las veces que estuve en Cuba como Papa regresé con un recuerdo tan lindo de la juventud cubana, de Cuba, de cómo crecen los cubanos. (…) gracias por la acogida, gracias por venir tan numerosos (…). Simplemente decirles gracias, estoy muy contento”.

Antes de terminar el breve intercambio, hizo reír a los presentes cuando dijo: “hoy se portaron mal, cuando vieron al Papa dejaron a Jesús a un lado y eso no se hace. No lo vuelvan hacer”, reiteró jocosamente, haciendo referencia al momento en que irrumpió en la misa y lo recibieron con vítores.

 

Intercambio del Papa Francisco con los cubanos en la mañana del 25 de enero de 2019 en el Colegio Las Esclavas, Ciudad Panamá. Foto: Manuel Alejandro Rodríguez

Intercambio del Papa Francisco con los cubanos en la mañana del 25 de enero de 2019 en el Colegio Las Esclavas, Ciudad Panamá. Foto: Manuel Alejandro Rodríguez.

 

Aproximadamente 540 cubanos llegaron a Panamá para asistir a este acontecimiento de la comunidad católica universal, a desarrollarse del 22 al 27 de enero en la capital del país centroamericano.

El padre Marcelo Díaz Armenteros, secretario de la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, dijo en días pasados a la Agencia Informativa Católica Argentina que se trataba de la delegación más grande de Cuba que había participado en una Jornada. Hasta la fecha, la presencia de peregrinos de la isla en otros eventos de este tipo había sido simbólica.

Además de ser elevado el número de participantes en la JMJ 2019, resalta que muchos se autofinanciaron su viaje. El sacerdote Jorge Luis Pérez Soto, asesor de la Pastoral Juvenil de la Arquidiócesis de La Habana y Vice-responsable de la delegación cubana en la JMJ, ha asegurado que “más del 60% de la delegación se ha autofinanciado su viaje y estancia en Panamá”.

Como generalidad, los cubanos que participan escogieron un paquete concebido por los organizadores de la JMJ que tiene un precio de 250 USD e incluye el Kit del peregrino, alojamiento, seguro, transporte público en el área del evento y comidas del 21 al 29 de enero. Eso, sumado a los costos del boleto aéreo, suman aproximadamente 640 USD.

 

Foto: Adrián Martinez.

Foto: Adrián Martínez.

 

Anabel Sánchez es una de las jóvenes cubanas que asumió como una empresa económica personal su presencia en el acontecimiento religioso. “Soy diseñadora en un empresa mixta en Cuba, había una buena parte que podía costearmela pero está claro que los gastos están por encima, por eso fue una idea y un apoyo familiar. Además tengo padres ancianos, es una ausencia de 10 días que si la familia no te dice que está de acuerdo no hubiera podido venir”, explica Anabel.

Lo que más le ha impactado ha sido el ambiente que se vive en cada lugar,  ver que las personas “están deseosas de participar en cualquier cosa que promueva la Jornada, están deseosas de conocerse, de intercambiar experiencias, de intercambiar su visión de la fe; las personas son como tu familia, y se siente el verdadero sentido de lo que es ser católico”.

Para Javier Díaz la ayuda familiar fue decisiva. Cuenta que “absolutamente todos le echaron una mano”. De no haber sido así no hubiese podido asistir. Además de la posibilidad de vivir su primera Jornada, estar en Panamá para este estudiante de Licenciatura en Matemática significa haber salido de Cuba por primera vez. Este viaje es para más del 80% de los participantes su primera salida de Cuba.

 

Los peregrinos cubanos se divierten durante la Jornada. Foto: Adrián Martinez.

Los peregrinos cubanos se divierten durante la Jornada. Foto: Adrián Martinez.

 

El gobierno de Panamá, y en especial su presidente Juan Carlos Varela —quien en su visita oficial de octubre a La Habana se reunió con los jóvenes católicos que ya en ese momento sabían que participarían en la JMJ—, jugó un papel significativo en la participación de los cubanos. En tal sentido, no solo facilitaron los procesos de tramitación de visados sino que también financiaron el viaje de 45 jóvenes.

Otro de los momentos significativos para la delegación cubana el 25 de enero fue que un grupo, conformado principalmente por los 45 financiados por el gobierno panameño, fue invitado a la Presidencia de la República, Palacio de las Garzas. “Justo cuando íbamos a comenzar un recorrido por la Presidencia, apareció él (el presidente Juan Carlos Varela) de la nada, contento, sin guardia de seguridad, agradeciendo mucho que estuviéramos ahí y dijo que estaba muy contento porque pudieron venir más de 500 jóvenes cubanos a la JMJ. Luego nos invitó a un brindis, casi un almuerzo, y nos acompañó en el recorrido”, relata Adrián Martínez.

 

El Presidente de Panamá Juan Carlos Varela recibe a un grupo de jóvenes cubanos en el Palacio de las Garzas, Presidencia de la República

El Presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, recibe a un grupo de jóvenes cubanos en el Palacio de las Garzas, Presidencia de la República

 

También resalta Adrián que esta visita al Palacio había sido prometida por el propio presidente a los cubanos que fue a recibir al aeropuerto. “Ese día hasta se montó con nosotros en una guagua (autobus) y en el metro, para probar la nueva línea que se había inaugurado. Al despedirse dijo que tendríamos un encuentro donde estuviésemos todos”.

 

Grupo de jóvenes cubanos que visitaron la Presidencia de la República y fueron recibidos por el presidente de Panamá Juan Carlos Varela.

Grupo de jóvenes cubanos que visitaron la Presidencia de la República y fueron recibidos por el presidente de Panamá Juan Carlos Varela.

 

Además de asistir a las celebraciones de la JMJ, los cubanos han podido recorrer otros lugares, conocer el Parque temático Cristonautas (donde hay juegos de realidad virtual, todo con la temática cristiana), visitar la Cinta Costera y las exclusas del Canal de Panamá, así como otras partes de la ciudad.

Aunque no existe una agenda cerrada ni es obligación que estén juntos en todo momento, los representantes de la isla además de compartir alojamiento en la Polivalente del Colegio Las Esclavas —donde duermen en colchones inflables que se dispersan por toda la sala— tratan de mantenerse en grupos para asistir a las misas, a los momentos de oración, pero también para pasear, comer, bailar y hasta jugar voleibol en las instalaciones deportivas del Colegio.

 

Sala Polivalente del Colegio Las Esclavas en Ciudad Panmá donde se alojan los miembros de la delegación cubana. Foto: Manuel Alejandro Rodríguez

Sala Polivalente del Colegio Las Esclavas en Ciudad Panmá donde se alojan los miembros de la delegación cubana. Foto: Manuel Alejandro Rodríguez

 

Según Katia Cusa, lo más significativo ha sido poder compartir con muchos otros católicos y en cualquier lugar, ya sean calles o espacios religiosos. “Ha sido lindo ver a tanta gente de distintas culturas, de distintas nacionalidades con el mismo sentir de creer en Dios, y sentirnos una Iglesia universal. Nos preguntan de dónde somos y se alegran cuando decimos que somos cubanos, nos quieren tirar fotos, abrazarnos.

“Respiro mucha libertad, porque aquí en Panamá he podido expresar mi fe en lugares públicos, vitorear, ver que los establecimientos están en siontonía con la JMJ, algo que no sucede en Cuba, que uno se tiene que limitar a la vida parroquial”.

Anabel agrega: “Esto es una experiencia única, yo tengo 33 años y pocas cosas me han impactado como esta porque no es una marcha a la que todos están convocados. Todas las personas que están aquí quieren estar aquí”.

 

Foto: Amalia Ramos

Foto: Amalia Ramos

 

Algo de lo que más ha impactado a los peregrinos cubanos es la alegría que se siente en cada espacio de la ciudad sede. “El ambiente de verdad hermoso, un mar de banderas, miles de personas cantando, haciendo fotos”, comenta a Amalia Ramos tras regresar de la ceremonia de apertura de la Jornada en el Campo Santa María la Antigua, presidida por el Papa Francisco.

Durante su mensaje, el Pontífice exhortó a los peregrinos de todo el mundo a seguir en el camino de la esperanza y la fe: “No tengan miedo, vayan adelante con esa energía renovadora y esa inquietud constante que nos ayuda y moviliza a ser más alegres y disponibles, más ‘testigos del Evangelio’.

“Ir adelante no para crear una Iglesia paralela un poco más ‘divertida’ o ‘cool’ en un evento para jóvenes, con alguno que otro elemento decorativo, como si a ustedes eso los dejara felices. Ustedes no piensen eso, porque pensar así sería no respetarlos y no respetar todo lo que el Espíritu a través de ustedes nos está diciendo”, afirmó.

El Santo Padre valoró la diferencia cultural, de idiomas, vestimenta, la historia de cada pueblo. “¡Cuántas cosas nos pueden diferenciar!, pero nada de eso impidió poder encontrarnos y sentirnos felices por estar juntos. Eso es posible porque sabemos que hay algo que nos une, hay Alguien que nos hermana”.

 

Foto: Yandry Fernández Perdomo. Tomada de su perfil de Facebook.

Foto: Yandry Fernández Perdomo. Tomada de su perfil de Facebook.

 

La importancia que se le ha otorgado a la delegación cubana quedó también demostrada en la ubicación desde la cual escucharon el mensaje de bienvenida del Papa a los peregrinos. Tuvieron el privilegio de sentarse en una zona relativamente cercana al altar.

Algunos cubanos estuvieron presentes en los “Días en las Diócesis” o “Pre-Jornada” que se realizó del 16 al 20 de enero en varias ciudades de Panamá y Costa Rica. En esos días vivieron intercambios con las comunidades y se prepararon espiritualmente para la Jornada. Previo a ese momento, del 11 de octubre al 10 de noviembre, la Cruz de la JMJ y el ícono de la Virgen y el Niño entregada por san Juan Pablo II a los jóvenes —símbolos del evento— recorrieron las provincias de Cuba.

Este año — a diferencia de lo que ocurrió en el 2016 cuando el número de cubanos que viajó a la edición de la JMJ en Cracovia fue reducido y los jóvenes celebraron desde Cuba — representantes de la juventud católica de la isla pudieron vivir en carne propia la experiencia.

La primera JMJ en la que Cuba participó fue la Buenos Aires, en 1987. En el año 2000 en Roma fueron 60 los peregrinos cubanos. En Toronto, en el 2002, el grupo llegó a 200, con cuatro obispos y varios asesores.

1500 jóvenes católicos cubanos “toman” La Habana

 

 

Colaboración: Manuel Alejandro Rodríguez Yong, Amalia Ramos Ivisate y Adrían Ramírez.