Rafael Santos, Frank Tamayo y Julio Jiménez cursan el cuarto año en el Instituto de Diseño de La Habana. Lo mejor es que unen sus talentos para fundar algo en lo que creen. Lo peor es que ese ejercicio no es considerado por el centro donde estudian como un desempeño académico. Durante meses sueñan el proyecto, durante semanas lo desarrollan, en días N1CKS comienza a circular por todo el país.

“Existen muchos prejuicios sobre los gamers. Es casi nulo el apoyo y el reconocimiento que recibe en Cuba el movimiento de los juegos electrónicos. Ojalá podamos contribuir a darle un espacio a los gamers cubanos. Pensando en ellos realizamos una revista interactiva que nos permitiera potenciar distintos lenguajes y formatos”, me cuenta Rafael Santos.

Diseñar una revista así es un riesgo, asegura. No es lo común. “La cubierta es un video que grabamos en una sesión de fotos con una muchacha que hace cosplay. Además incluimos el proceso creativo de uno de nuestros colaboradores mientras dibuja. También hay una sección de contactos para potenciar el intercambio entre personas con intereses similares.”

“En el primer número trabajamos con un software pirateado y eso tiene desventajas. Hay complementos para la interactividad que no podemos usar y recursos tecnológicos en Internet a los cuales no podemos acceder porque están bloqueados para los cubanos.”

Frank Tamayo, codesarrollador de N1cks. Foto: Yenys Laura Prieto

Los tres muchachos localizan todo el contenido y redactan los textos. Hacen las sesiones fotográficas, las entrevistas, el diseño. No niegan cierto intrusismo profesional pero como es “por amor al arte”, este reducido equipo asume todo el trabajo. Gran parte de los contenidos centran su atención en el contexto cubano.

“Nos interesa conocer a personas de otras provincias, saber qué sucede en todo el país con los juegos electrónicos y que la revista no solo se quede en la capital”, aseguran ellos que han conocido de cerca proyectos de Cienfuegos, Camagüey y Holguín.

Quien revise N1CKS encontrará un espacio dedicado al Dota 2 en la Isla, informaciones sobre hardware, software y videojuegos por salir; una sección sobre ocio vinculada al cine y la música y otro segmento dedicado a responder preguntas sobre tecnología.

La revista se abre con el programa Flash Player aunque también se puede ver con Internet Explorer, “el navegador que todos odiamos pero que está a la mano”, apunta Rafael.

Rafael Santos,uno de los fundadores de Nicks. Foto: Yenys Laura Prieto

Ahora mismo, N1CKS puede estar en cualquier espacio de la geografía nacional. Circula en el Paquete Semanal y ya está invadiendo el mundo de los gamers y los informáticos “donde el mejor canal de distribución es el que se establece de memoria a memoria”. Además crearon una página en Facebook donde promueven torneos y otras actividades.

En las últimas semanas de mayo, las ojeras revelan en Rafael, Javier y Julio, cuánto esfuerzo se oculta detrás de N1CKS. Hay una lista de trabajos académicos pendientes, a unos meses de comenzar la última etapa de sus estudios. “El futuro de un posgraduado es un poco incierto, por eso estamos tratando de emprender con un proyecto que nos haga crecer”, afirma Rafael.

“Ojalá N1CKS pudiera ser nuestra tesis, pero la escuela no ha creado ese espacio para apoyar la actividad por cuenta propia. Hasta ahora nos graduamos con proyectos que responden a necesidades institucionales que el centro asume. Estamos trabajando sin ánimos de lucro aunque pensamos insertar publicidad para generar algunos fondos destinados a sostener la revista.”

El 29 de mayo, desde una página dedicada a promocionar los torneos de Dota 2 en Cuba un entusiasta de N1CKS comenta: “eh gente, empezó a salir una revista gamer cubana… es genial ver cómo la comunidad del dota en Cuba va tomando fuerza… busquen la revista y no le cojan miedo que al principio me pareció un poco rara con el tema de la interactividad, después me pareció genial, ah y tengan calma xq también tiene videos y tardan un segundo en cargar…”

N1CKS ya está en la calle, me escriben en un correo electrónico. Rafael, Frank y Julio han desarrollado un buen juego. Ahora solo les queda cruzar los dedos y ver qué viene después.