Debajo de la sombrilla, ellas posan para la cámara que les regalará su Retrato de Familia. Luego pasan frente a los muchachos de La Marca que les pintarán lo que ellas pidan en un papel o en un pedazo de tela. Más adelante sacan de sus mochilas los pulóveres para que los del Casabe les dejen impreso “El Casabe Sabe”. Detrás les quedan quienes escriben frases en papelitos y regalan sobres con semillas de nombres raros. Debajo de la sombrilla, para completar el ciclo, ellas —que ahora son dos muchachas anónimas entre unas cien personas— también podrán adoptar un cachorro de los que PAC ofrece y, al final, comerse unas tostadas con pasta de frijol y maní.

Se suponía que este viernes 31 de agosto de 2018 el recorrido fuera del Semillero al Surco, luego a la Tarima y, por último, a la Mesa, siguiendo la lógica de la alimentación sana; pero la lluvia hizo que el orden fuera otro y que se volviera aún más dinámica la Zona Rayoactiva, esa plataforma pensada para promover, a partir de encuentros prácticos, alianzas para la transformación social en la calle Rayo del Barrio Chino, de La Habana.

En esa calle está  la sede de Arte Continua Habana, galería que representa al artista italiano  Michelangelo Pistoletto, a su vez creador del proyecto internacional Tercer Paraíso, con la idea de fomentar a partir la transformación social del arte.

Gaby País, coordinadora del evento y de Tercer Paraíso Cuba, me explica que esta es la 5ta edición de la Zona Rayoactiva, y que esta iniciativa de Pistoletto promueve alianzas para el desarrollo sostenible a través del arte y de la creatividad con el foco puesto en la transformación social.

“La idea ha sido impedir que este espacio aledaño a Arte Continua se convirtiera en un basurero; por lo que Arte Continua y Tercer Paraíso se unieron, más otros colaboradores para realizar el evento”, comenta.

Equipo de la Marca en Zona Rayoactiva. Foto tomada de su perfil de Facebook.

Equipo de la Marca en Zona Rayoactiva. Foto tomada de su perfil de Facebook.

—Esta edición la dedicamos puntualmente a la alimentación sana porque cada edición se vincula a uno los objetivos de desarrollo sostenible para llevar esos temas de manera creativa y lúdica a la comunidad —dice Gaby País.

“Se suma FAO [Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura] como parte de los organizadores e inaugura la jornada por el día de la alimentación. También estaba Unicef porque trabajamos con niños y el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas”.

Recalca que el espacio es muy dinámico, con música, DJ, y que todo lo que pasa aquí es muy interactivo pues no es una feria de exposiciones ni una feria comercial.

Entretanto, ellas, las dos muchachas anónimas que se pierden alrededor de tanta gente, aguardan para que les impriman sus pulóveres. Para complacerlas estaban allí los del Casabe.

Guardan aún la invitación que prometía música, bodypainting, degustaciones, expo, juegos y serigrafía. La llovizna no cesa. Pero ellas, ni los demás, ceden.

Hay niños haciendo cola para que les pinten y los dejen pintar. Saben que las oportunidades son escasas y aprovechan estas cuatro horas pensadas para ellos. Una Pulgarcita corre de un lado para otro exhibiendo sus brazos pintados por los de La Marca.  Casi no comen tostadas ni vegetales; quizás porque esperaban caramelos.

Adentro, en una parte techada, Marcelo Resende, representante en Cuba de la FAO habla sobre la alimentación y dice que la Isla no es preocupación para el organismo internacional en lo que a hambre se refiere, aunque señala que el sobrepeso y la obesidad sí lo son.

Intervención de Marcelo Rasende, representante de la FAO en Cuba. Foto: Adriana Castillo, UNICEF.

Intervención de Marcelo Rasende, representante de la FAO en Cuba. Foto: Adriana Castillo, UNICEF.

El tiempo pasa rápido. Eran las cinco de la tarde cuando llegamos y ya pasa de las 8. Ha llegado el momento en que Martica Minipunto pone a gozar a niños y grandes con una improvisación. Después vendrá un niño, también a improvisar. Después, el helado de ¡Al pirata! y el duro frío. Gratis. Los niños se vuelven locos. La cola crece.

Una señora se suma. Dice que se enteró por la radio o por la televisión, que no recuerda bien.

“Y ayer pasé por aquí y me dijeron que era hoy. Esta es la primera vez que vengo y me ha parecido muy bueno; es una lástima que haya llovido porque ha sido muy bonito”, dice mientras mueve la cabeza en sentido afirmativo.

Le pregunto si vive cerca.

—A dos cuadras— me responde.

Le pregunto si le interesa el arte

—Cómo no…trabajé como artesana; yo hacía cuadros grandes del Che.

Ahora tiene 71 años y está jubilada. Y esta es de las pocas opciones que tiene de pasarla bien. Pone cara de agradecida y se despide de este evento que, según Claudia González Machado, representante y colaboradora del proyecto Tercer Paraíso, no es al azar.

“Como el tema es Alimentación Sana y Agricultura Sostenible previamente tuvimos un evento el 15 y 16 de mayo nombrado De la tierra a la mesa que se realizó en la Quinta de los Molinos y abordó los mismos temas. A partir de entonces, Pistoletto como fundador de Tercer Paraíso se interesó por el tema de la agricultura, que lo ha venido trabajando desde hace algún tiempo, y en Cuba pretendemos continuar tratándolo en el Foro Tercer Rebirth de noviembre”, insiste.

“Estamos sorprendidos y yo diría que hasta emocionados porque la gente se haya mostrado tan fiel al evento, al espacio y entre ellos tracen estas alianzas, no solo con nosotros. No queremos algo egoísta sino que la idea es generar interconexiones entre los proyectos para promover un mundo mejor y los objetivos de desarrollo sostenible”, celebra.

Ya escampó y la gente sale de la Zona Rayoactiva. Queda pintura por todas partes, papelitos con frases, restos de comida. Ellas, las dos muchachas anónimas, cierran la sombrilla. Cuando intento preguntarles cualquier cosa, responden con señas. Son mudas.

“La población cubana se alimenta mal”