Varios usuarios de Facebook han criticado cómo la campaña por el “YoVotoSí”, en días previos al referendo constitucional, ocupó la primera plana hasta en los comprobantes de venta de la Feria Internacional del Libro de La Habana.

Uno de los post caricaturizaba la “ingenuidad” de tal iniciativa, resultado de esta especie de cruzada política que se vive hoy en el país. Para mí, el valor noticia no radica en los efectos de la campaña, sino en la denuncia a un hecho como este en un espacio público, aunque sea digital, y las reacciones que ello provoca.

Captura de pantalla del perfil en Facebook de Jancel Moreno.

 

Resulta, se quejan otros, que hasta las “guaguas” —populares medios de transporte público en la Isla— “votarán” el día 24. Los carteles colocados en sus ventanillas y puertas, llevan a algunos, también en Facebook, a cuestionarse.

Captura de pantalla del perfil de Facebook de Roberto Ramos.

Captura de pantalla del perfil de Facebook de Roberto Ramos.

 

Ante una propaganda por el SÍ que ha conquistado los más diversos espacios comunes y tradicionales de convivencia, el espacio público virtual ofrece muestras de haber debutado como escenario donde cubanos con acceso a internet expresan las contradicciones con su realidad. La discusión en torno al referendo constitucional es una de sus mejores expresiones hasta hoy.

Captura de pantalla del perfil en Instagram de Mario Rigueira.

 

Los que defienden la opción del NO —y otros que prefieren abstenerse— han identificado en la Red el único espacio, posiblemente, para volcar sus inquietudes sobre la nueva constitución.

Aunque la visibilidad de lo público siempre implica un riesgo, y más en un contexto como el nuestro donde pensar diferente tiene un alto costo, lo que sucede en las plataformas digitales es evidencia del malestar que crece en la ciudadanía, o lo que es lo mismo, de la valoración cada vez más negativa de la realidad que toca vivir.

Al menos este espacio abierto —que no significa desregulado del todo— pero sí un poco más visible y casi imposible de controlar por el Estado, es un ejemplo de cómo nuevas voces enfrentan la censura y la escasa deliberación colectiva.

Captura de pantalla del perfil en Facebook de Yordan Roque.

Captura de pantalla del perfil en Facebook de Yordan Roque.

Lo que antes se “cocinaba” en lo privado, adquiere otras implicaciones en lo público virtual. Basta aproximarse como un usuario más para ver cómo salen a la luz las principales expectativas de la población, que se desplazan de manera autónoma y más directa, hacia lo que podríamos considerar una emergente esfera de discusión sobre Cuba en internet.

El tema de la futura Carta Magna ha generado un alto impacto público en este espacio pujante de confrontación, donde hierven diversas opiniones respecto al SÍ, por una parte, como la única opción posible para una Cuba mejor, y alrededor del NO, como otra de las posibilidades que, aunque se contempla legalmente, parece renegar de las inconformidades naturales de todo proceso que se somete a escrutinio público.

Aunque en ocasiones se trata de un debate paralelo a la realidad y a los problemas cotidianos que se viven la isla, en la Red se movilizan voces que cuestionan, interpelan, procuran otros argumentos, valoran la pertinencia de la Reforma para los tiempos que corren, proponen modificaciones e, incluso, reivindican el derecho ciudadano a expresar su desacuerdo con la idea de representación colectiva manejada casi por unanimidad.

No puede negarse que la etiqueta #YoVotoSí ha dominado la campaña en Twitter, acompañada de consignas y frases hechas, muchas veces carentes de sentido, que se replican una y otra vez sin argumentos, vaticinando el saldo positivo de la Reforma, sobre todo a través de tuits y retuits de personas conectadas a través de instituciones. Campaña que no se detuvo ni tras el paso del tornado.

Tornado y Constitución

Las redes también se hicieron eco de cómo los jóvenes, junto a las máximas autoridades políticas del país, ratificaban la dignidad humana y su decisivo respaldo al Sí durante la Marcha de las Antorchas, a solo un día de la catástrofe.

¿Qué es un paraguas frente a un tornado?, se preguntaba una joven cubana en Facebook ante una portada del diario oficial Granma, donde se hablaba de la nueva constitución como la “sombrilla” que guarecerá el futuro de la Isla.

Captura de pantalla del perfil en Facebook de Darcy Bo.

Captura de pantalla del perfil en Facebook de Darcy Bo.

 

Otra lamentable imagen que le dio la vuelta al mundo recientemente fue el cartel “Por Cuba #YoVotoSí”, estampado en un estante de mercancías sin productos en un mercado de La Habana. Contrario al efecto esperado por quienes pusieron el cartel, miles de cubanos replicaron esta foto en las redes sociales y se burlaron del desenfrenado empeño por llevar el SÍ a todos los espacios posibles.

Captura de pantalla del perfil en Facebook de Mabel Cruz.

Captura de pantalla del perfil en Facebook de Mabel Cruz.

 

Entre las publicaciones más recurrentes en los espacios alternativos digitales, es frecuente encontrar memes que satirizan una campaña que solo convida al voto positivo como demostración de compromiso, y no toma en cuenta las inconformidades que se manejan respecto a la representatividad construida para y por el proyecto.

Captura de pantalla del perfil en Facebook de Edras Francis.

Captura de pantalla del perfil en Facebook de Edras Francis.

 

Llaman la atención también —entre tantos ejemplos perceptibles— los cientos de llamados a respetar el NO, como ejemplo de las libertades y los derechos que ha de patentar un gobierno democrático.

Los reclamos de miles de cubanos residentes en el extranjero ante la imposibilidad de votar en el referéndum, también ha encontrado lugar en las redes.

Estos y otros puntos ponen sobre la mesa la desconexión entre el Estado cubano y su ciudadanía.

Reacciones de cubanos residentes en el extranjero que reclaman su derecho al voto. Captura de pantalla del perfil en Twitter del Ministro de Relaciones Exteriores Bruno Rodríguez Parrilla.

Reacciones de cubanos residentes en el extranjero que reclaman su derecho al voto. Captura de pantalla del perfil en Twitter del Ministro de Relaciones Exteriores Bruno Rodríguez Parrilla.

 

Ante la carencia de espacios para deliberar colectivamente, respetar las diferencias y, a fin de cuentas legitimar un proyecto que debe ser legitimado desde un contexto diverso y plural, la esfera pública digital cubana está cumpliendo varias funciones.

Por un lado, ha ofrecido visibilidad a temas no reconocidos en el proyecto constitucional; y por otro, es un espacio desde el cual se ha ejercido presión pública a través de opiniones excluidas del debate off-line y del discurso mediático oficial.

Hoy soy una más de esos jóvenes privados de sus derechos como ciudadanos. Yo tampoco podré votar por encontrarme estudiando en el extranjero, pero me apego al deber con Cuba, el de tantas otras voces que cada vez más se asumen como portadoras de cambio, o al menos, convidan a reflexionar, en tiempos que exigen ser más cívicos, críticos y menos condescendientes. Solo así podremos emigrar a la democratización que tanto exige de nosotros la vida pública.