Pensé titular este trabajo “La política no tiene momento fijo” porque fue la primera idea que me vino a la mente luego de observar el uso de las etiquetas #YoVotoSí, #YoVotoNo y #YoNoVoto en Twitter, los siete días posteriores al paso del tornado que devastó varios municipios habaneros el pasado 27 de enero. Pero después de analizar los datos desistí de adaptar la famosa frase de Cuqui la Mora por dos razones: uno, porque lo correcto hubiera sido decir que la política, para algunos, no tiene momento fijo; y dos, porque la política es una cosa, y la politiquería es otra.

No es un secreto que Twitter y las demás redes sociales han sido de las áreas donde se ha concentrado la lucha por la promoción de las diferentes opciones de voto para el referéndum constitucional del 24 de febrero. Al igual que en las calles y los medios oficiales, el gobierno junto a los partidarios de la opción del SI han volcado también en la red de redes sus mensajes de apoyo a la nueva constitución. Mientras que aquellos que defienden la opción NO y la abstención han encontrado en internet casi el único espacio donde han podido promocionar sus argumentos.

Muchas personas expresaron su inconformidad ante el hecho de que se mezclara o utilizara la cobertura del tornado para promover una opción de voto por la constitución. Este trabajo responde dos preguntas sencillas: 1- ¿Fue así en Twitter? 2- ¿Quiénes lo hicieron?

Post tomado de Facebook.

 

En la cantidad de tuits publicados con cada una de las etiquetas desde el 16 de enero hasta el 3 de febrero, siete días antes y siete días después del paso del tornado es evidente que la opción #YoVotoSí dominó ampliamente la campaña en torno a la Constitución, tanto en tuits originales como un retuits.

También llama la atención que el promedio de tuits diarios que usaron la etiqueta #YoVotoSí aumentó ligeramente luego del paso del tornado, mientras que los que se adscribían a la abstención y a votar NO, disminuyeron. Estos últimos tuvieron una reducción considerable respecto a los días previos al desastre.

Aquí tenemos un patrón: ante la ocurrencia de una catástrofe de alto impacto negativo en la vida de muchas personas, unos deciden dejar a un lado la campaña por el voto (por las razones que sea), mientras que otros la mantienen e incluso la intensifican en medio de un contexto donde las diferencias políticas debieron pasar a un segundo plano.

No obstante, hasta aquí este comportamiento pudiera valorarse en términos de indiferencia, falta de sensibilidad, cierta torpeza en materia de comunicación política o, incluso, habrá quien acuda a la misma lógica con la que se justificó la Marcha de las Antorchas al día siguiente del tornado. Una cosa no tiene que ver con la otra y se puede seguir haciendo campaña por una opción de voto y por otro lado brindar a las víctimas ese apoyo que tanto necesitan. Es posible.

¿Pero qué pasa cuando ambas cuestiones se mezclan y se usan las situaciones creadas por el tornado para promover determinada opción de voto?

Los tuits con las etiquetas #YoVotoSí, #YoVotoNo y #YoNoVoto también emplearon las palabras claves relacionadas con las etiquetas más usadas durante el tornado y el proceso de recuperación (#FuerzaHabana, #tornado, #fuerzacuba, #tornadoenlahabana, #recuperacion, #lahabanaserecupera, #LaRecuperacionAvanza). O sea, que asociaron el tornado y el proceso de recuperación con la promoción de una opción de voto en específico.

Una vez más, las etiquetas del #YoVotoSí fueron mayoría por amplio margen, con un promedio de más de 6 mil 300 tuits por día, superando con creces a las otras dos opciones. En este caso, fueron los partidarios de la abstención quienes menos emplearon en Twitter las situaciones creados por el tornado para promover la no asistencia a las urnas.

Por demás, casi el 10% de los tuits con la etiqueta del SI fueron vinculados al tornado, pero que en el caso del NO, si bien muchos de los que empleaban este hashtag dejaron de tuitear en ese período, varios de los que se mantuvieron haciéndolo consideraron oportuno utilizar lo que estaba ocurriendo para argumentar por qué el voto hacia la constitución debía ser negativo. Esto fue algo que prácticamente no hicieron quienes llamaban a no participar en el referendo.

Entre quienes vincularon el tornado con la promoción de opciones de voto encontramos figuras políticas de primer nivel como el presidente Díaz-Canel, la vicepresidenta de los Consejos de Estado y de Ministros Inés María Chapman, el Secretario del Consejo de Estado Homero Acosta, la Primera Secretaria de la UJC Susely Morfa, ministros, diplomáticos y diputados. Entre las cuentas más activas con tuits originales estuvieron la de la Unión de Jóvenes Comunistas (@UJCuba) y la del Periódico Juventud Rebelde (@JuventudRebelde).

Fue el amplio retuiteado de lo producido desde estos perfiles oficiales, que responden a una política de Estado, una de las causas de la abrumadora mayoría de los tuits que mezclaron el #YoVotoSí con el tornado y las acciones de recuperación. La otra es que a las personas e instituciones involucradas en el llamado “combate ideológico en las redes” se les orienta el uso de terminadas etiquetas en todo lo que publiquen, y el #YoVotoSí es uno de esos hashtag obligatorios desde hace varios meses.

En el caso del #YoVotoNo se emitieron tuits puntuales desde plataformas de la oposición al Gobierno como CubaDecide y el Movimiento Cuba Plural y activistas de organizaciones como Unión Patrótica de Cuba (UNPACU), la Alianza Democrática Oriental (ADO), la Asociación Sindical Independiente de Cuba (ASIC) y otras. Entre los usuarios más activos estuvieron @barbaritarucuru, @sehacecamino y @stars_sinjama. En muchos casos, asociaron su promoción del NO como respuesta a que el gobierno empleara recursos en promover el SÍ que pudieron usarse en la recuperación.

Lo visto hasta aquí parece indicar que la politización del proceso de recuperación que muchos denunciaron no fue algo casual o puntual ni una paranoia o “patraña” para desacreditar la Revolución. La red wifi abierta durante la Marcha de las Antorchas para el “Twittazo por Martí” con la orientación de incluir siempre la etiqueta #YoVotoSí, los pulóveres con esa misma frase entregados a quienes asistían a las labores de recuperación, los carteles, fotos y sábanas colocados sobre los destrozos del tornado; nada fue casual. Eran parte de una política de Estado, a la cual algunos respondieron con el signo contrario.

No conozco ningún caso en que el Gobierno cubano haya negado ayuda o atención a alguna persona damnificada por motivo de sus ideas políticas, ni creo que lo haga. Entonces, ¿por qué vincular con la promoción de una opción política lo que es su deber como Estado? ¿Por qué hacer creer que actuar en beneficio de los damnificados solo se garantiza diciendo SÍ  a la nueva Constitución? ¿Acaso creen que quienes llaman a votar NO o a abstenerse desean un país donde se deje desamparados a quienes sufran este tipo de situaciones? ¿No saben que muchos de los que defienden las otras opciones, fueron de los primeros que movilizaron fuerzas y recursos para, junto al Estado o de manera paralela, ayudar con lo que podían a quienes más lo necesitaban?

Miremos desde el otro lado. ¿Cómo hubiera reaccionado el gobierno cubano, los medios oficiales o muchos de nosotros si algunos de los cientos de cubanos que brindaron su ayuda hubieran vestido pulóveres publicitando el #YoVotoNo? ¿O si algún cuentapropista después de servir un plato de comida explicara que esta constitución les limita desarrollarse y frena que puedan realizar más iniciativas de este tipo? No hace falta decir cómo.

El centro de la cuestión está en ¿por qué politizar y usar como un elemento de polarización y división, lo que debió ser un momento de unión, de poner valores y principios por encima de cuestiones políticas, de fortalecernos y crecer como nación sin importar posicionamientos ideológicos?

Ante las decenas de miles de personas que donaron dinero, comida, artículos personales, recogieron escombros, restablecieron servicios y sacrificaron ganancias sin más consigna que #FuerzaHabana; ante todos ellos, se mostró sombría, pero lamentablemente visible, la torpeza, la insensibilidad o la mala fe de aquellos que utilizaron el tornado y sus secuelas no ya para hacer política, sino para hacer politiquería, a veces, del más bajo nivel.

 

 

Con la colaboración del Proyecto Inventario