La Habana, con sus poco más de dos millones de habitantes, reúne características muy diferentes a otras capitales del mundo. Sin embargo en la capital cubana ocurre actualmente un fenómeno de concentración de familias de las clases medias y altas en barrios céntricos o altamente cotizados; algo que en resto del mundo se ha dado en llamar Gentrificación.

Si usted baja la calle San Miguel, que atraviesa el reparto Sevillano, en la capital de Cuba, podrá advertir el mejorado estado de las viviendas que allí se encuentran. De la misma manera verá decenas de carteles que proponen la venta de los inmuebles… con un mercado seguro.

Las casas están más lindas, algunas armoniosamente pintadas en relación con las colindantes; las calles limpias, hay latones por lo que la basura se mantiene recogida; no existen salideros ni aguas albañales corriendo por las aceras.

He sabido de cuadras donde los vecinos han hecho una ponina para comprar mobiliario urbano. Además, una amiga me contó que en su edificio, de tres apartamentos de propiedad horizontal, lograron juntar 3000 dólares para su reparación. Eso, en un país con salario medio no superior a 30 dólares, es mucho dinero.

¿Quiénes son los nuevos dueños de estos inmuebles? ¿Quién tiene esa cantidad de dinero en el país?

Mi amiga Lisa vivía en una buenísima vivienda en Nuevo Vedado. La casa familiar de 6 dormitorios y 5 baños fue vendida. Con el valor recaudado pudieron comprar tres apartamentos y aún así les quedó dinero. Este camino lo está tomando mucha gente humilde que la revolución socialista colocó en barrios otrora de lujo, y que ahora atestiguan cierta vuelta al pasado.

La llamada gentrificación (o aburguesamiento en castellano) es un fenómeno propio de las grandes urbes. Se caracteriza por la compra, modernización y renovación de barrios y sectores otrora descomercializados para en ellos resituarse y aprovechar sus ventajas. Lleva implícito el desalojo forzado de las personas que antes vivían en el lugar. Por lo general en esos barrios vivía población humilde y baja y luego los inmuebles pasan a ser disfrutados por gente con mucha plata quienes pueden pagar los alquileres luego de la renovación o sencillamente comprar un sitio.

Intentando entender lo que sucede en La Habana, me comuniqué con el sociólogo Adrián Rodríguez Chailloux, el cual me explica que “lo que está ocurriendo en esos barrios es un proceso que apunta más a un re-aburguesamiento o re-elitización de la zona.”

El asunto, llámese gentrificación, aburguesamiento o elitización, posee una relación sustantiva con el paquete de medidas económicas de la actualización del modelo cubana, en especial con la compra y venta de inmuebles.

“Aunque no podamos hablar de la puesta en marcha de un proceso de gentrificación en La Habana, puede que un futuro no muy lejano (…) podamos vernos enfrentados a un proceso de gentrificación.

Los planes de construcción de campos de Golf en varias regiones de la Isla cercanos a centros de población, la propia puesta en marcha del puerto del Mariel como principal zona de inversión extranjera en el país, así como el continuado proceso de deterioro de la Habana Vieja y sus alrededores, pueden que comiencen a desarrollar procesos inmobiliarios en zonas actualmente deprimidas en la ciudad, en interés de las emergentes clases medias y altas cubanas y del capital privado extranjero”, me aclara Chailloux.

Ojalá nunca llegue el momento de cerrar calles o instalar sistemas de cámaras para preservar la seguridad de barrios de élite que cada vez más se consolidan en La Habana. Mientras, sigue avanzado un proceso de redistribución espacial de la ciudad, por ahora silencioso, pero que en algún momento llamará la atención de muchos.