“No importa si el hueco de la aguja será más estrecho o un tanto más amplio, quiero aprovechar las posibilidades que tengamos aquí en Cuba de hacer por el país”. Son palabras de Riury Rodríguez Lorenzo, un joven de 28 años con quien hablar de marketing, asesoría y negocios te cambia la percepción de la realidad.

Quizás lo más interesante es saber que lleva un blog para emprendedores.

“Estaba aburrido, te voy a ser sincero, cansado de hacer lo mismo, y necesitaba una nueva experiencia, otro reto, por eso me decidí por el blog”.

Graduado de Contabilidad y Finanzas, fue profesor en la Universidad de La Habana e hizo artículos para revistas científicas, pero con la nueva idea quiso zafarse un poco de la teoría y ofrecer consejos prácticos desde un lenguaje juvenil.

Riury encontró en los emprendedores un público necesitado de asesoría y al cual no estaban llegando saberes imprescindibles para triunfar en ese campo. “Cuba posee altos niveles de instrucción, pero cuando particularizamos en la administración de negocios no hay tanta, sobre todo porque el programa educacional se ha diseñado, y no solo aquí sino en muchos países, para que uno se gradúe con mucho conocimiento para desempeñarse como empleado, no para crear tu propio negocio”, explica.

No me gusta ver los problemas como tal sino como una oportunidad para crear

La escasa conectividad lo obligó a repensar su propuesta. Apenas tiene tres o cuatro suscriptores en línea. “Cuando las personas compran un bono de recarga de 2 CUC lo emplean en conversar con la familia o chatear por Facebook, no en leer”, confiesa. Halló una solución en las campañas de correos masivos. Los envía a personas que trabajan con grupos y así pone el conocimiento en red, cuyas herramientas pueden aplicarse según el negocio de cada cual. Por esa vía, su base de datos suma alrededor de 350 usuarios. También comparte sus publicaciones en Linkedin, Twitter y otras redes sociales.

“Uno de los últimos post que subí trataba sobre cómo contratar personal adecuado, pues en una entrevista de trabajo pesa demasiado el currículo, la inteligencia cognitiva, es decir, la formación académica, las notas, etc. Sin embargo, nadie se fija en la inteligencia emocional. Es sumamente importante por la capacidad de trabajar en equipo, cumplir con metas, liderar, establecer empatía, dominar sentimientos y pensamientos en función de los mejores resultados.”

Foto: Henry A. Pérez

Cuando alguien lo contacta interesado en asesoría sobre alguna de las temáticas que escribió, Riury organiza un equipo especialistas que permitan ayudarlo en su emprendimiento. El panorama no es del todo favorable: los cuentapropistas deben resolver problemas que en ocasiones los superan en conocimiento y en capacidades, mientras que los asesores (como Riury y su equipo) sienten la imposibilidad de disponer de más espacios para informar y ejercer su trabajo. Por eso, este emprendedor bloguero recalca en la importancia de abrir una Facultad de Administración de Negocios en Cuba.

Con un Máster en Administración de Empresas, de una Universidad española, Riury comenzó a trabajar en el proyecto Cuba Emprende, una especie de incubadora de negocios perteneciente al Centro Cultural Padre Félix Varela, de la Iglesia Católica. De Asesor de Contabilidad llegó a convertirse en Profesor Principal de Mercadotecnia. A la par abrió su negocio, “Abacus”, nombrado así por las primeras calculadoras, todo bajo la licencia de tenedor de libros.

Su meta antes de los treinta años era ser Doctor en Ciencias. Aún no lo logra, pero no se detiene y suma otros rumbos a su carrera. En la actualidad, pertenece al proyecto RV Consultores, dedicado a los estudios de mercado.

“No me gusta ver los problemas como tal sino como una oportunidad para crear. ¿Cuál es el futuro? Ni idea. Veremos cómo será la ranura del hueco de la aguja por la cual nos colaremos, en dependencia de eso coser será más o menos fácil, pero no me interesa, vamos a coser”.