Con más de 2 mil isleños en sus alrededores, el Centro Histórico de Ciudad Juárez, México, está convertido en una pequeña colonia cubana, donde los migrantes se hospedan, pasean y trabajan mientras esperan su turno para ingresar a Estados Unidos a solicitar el asilo político.

“Juárez no es nada de lo que nos habían dicho, dicen que es una ciudad mala, que era violenta, que mataban y esas cosas, pero nosotros nos sentimos más seguros aquí que en Cuba y si Estados Unidos no nos da el asilo nos queremos quedar aquí a trabajar, nosotros salimos de Cuba para trabajar”, aseguró Luis Adel Ysaac, de 41 años de edad.

Luis y su esposa Dalila de la Caridad Busco, de 29 años, salieron de Cuba el 23 de febrero pasado y después de permanecer varados en Tapachula, Chiapas, hace nueve días llegaron a Ciudad Juárez, donde obtuvieron los números 8 mil 764 y 8 mil 675 en la lista de espera que lleva la Casa del Migrante para ser llamados por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) en el puente internacional Paso del Norte.

Al saber que permanecerán por semanas en esta frontera, sin espacio para ellos en los albergues y sin muchos recursos para subsistir viviendo en un hotel, ambos comenzaron a buscar trabajo y desde hace ocho días forman parte de un grupo de caribeños que laboran en el restaurante El Mariachi, ubicado en la avenida Juárez.

Afuera hay tres anuncios en cartulinas verdes donde se lee en letras con marcador negro “Comida criolla cubana”.  Adentro, los cocineros y principales clientes son isleños migrantes, por lo que se cocinan frijoles negros y se guisa con sazón cubano.

Aunque se trata de un restaurante de comida mexicana, los platillos más pedidos son actualmente el arroz congrí, también conocido como moros y cristianos, pollo dorado y el fricasé cubano, que consiste en un guisado de cerdo en salsa verde.

“Lo más difícil es salir de Cuba, uno sale con mentiras”, confesó Dalila, mientras rebana rábanos y pepinos.

De los 10 mil migrantes que habían arribado a la ciudad en los últimos cinco meses, entre el 60 y el 70 por ciento son cubanos, y de las más de 3 mil 200 personas que esperan su turno para ingresar a Estados Unidos, unos mil 200 mantienen saturados los albergues e iglesias, mientras que el resto son cubanos que se hospedan en hoteles del centro de la ciudad.

Luis y Dalila duermen en un hotel donde pagan 500 pesos (aproximadamente 25 USD) en una habitación por noche, y se les permite ingresar hasta cuatro personas, pero al no saber cuánto tiempo permanecerán en Juárez decidieron trabajar para poder mantenerse.

“Nos encanta Juárez, si nos dan residencia nos quedamos en Juárez. El único problema es que son caras las rentas”, aseguró la pareja que trabajaba en su país en la elaboración de piñatas y manualidades para cumpleaños, pero también tienen conocimientos de cocina.

Luis, al igual que muchos de los cubanos que están llegando a Juárez, dejó a sus hijos en Cuba, para poder trabajar en Estados Unidos.

“Se quedaron muy tristes mis niñas, pero les dije que iba a venir a luchar para ellas, porque en Cuba no tenemos opción. Yo soy opositor original en Cuba, de la Unión Patriótica de Cuba… y en Cuba se vive muy mal porque estamos reprimidos por los Castro, por el Gobierno. No hay comida y la comida que hay es carísima, golpean a las personas y no hay libertad de expresión, no es como aquí, esta conversación no podría tenerla allá con un periodista porque nos meterían a los dos presos”, aseguró.

Un cubano promedio gana en su país 20 dólares mensuales, y con eso “no se puede vivir”, aseguró  Reynier Pérez, de 31 años, quien trabaja con ellos y salió también de su país en busca de libertad y de una mejor vida.

Él era albañil y dejó a su hijo de ocho años en La Habana. “Lloramos los dos, y yo sigo llorando cada vez que nos comunicamos, lloro yo y llora él”, aseguró mientras picaba ajos para la comida que ya esperaban sus paisanos en un lugar lleno de comensales caribeños.

Ellos trabajan de 9 de la mañana a 5 de la tarde, y después pasean un rato por la Plaza de Armas, las avenidas Juárez, 16 de Septiembre, las calles Vicente Guerrero y Velarde y sus alrededores, donde durante todo el día se pueden observar a grupos de cubanos en espera del llamado sueño americano.

Viven cubanos aquí doble incertidumbre

El 80 por ciento de los migrantes que buscan el asilo político en Estados Unidos por esta frontera son cubanos y padecen la incertidumbre sobre qué pasará cuando venza el permiso por 28 días que les otorgó el Instituto Nacional de Migración (INM) para transitar libremente por México.

Luis cumple hoy 22 días en Juárez, pero calcula que al menos tendrá que pasar en la ciudad otro mes, por lo que se acercó a las oficinas de Migración en el puente internacional Paso del Norte, donde le aseguraron que una vez vencido le iban a renovar su permiso en la delegación estatal, sin embargo al acudir a las instalaciones ubicadas junto al llamado puente Libre, le dijeron que tenía que arreglar su trámite en el centro o sur del país.

El isleño de La Habana se hospeda en un hotel de la ciudad, por lo que aseguró no tener recursos para viajar nuevamente a Chiapas a renovar su permiso, además de que teme que no pueda regresar a la frontera, donde su número de espera supera el 7 mil 900.

De acuerdo con Ivonne López de Lara, coordinadora del Centro de Derechos Humanos de la Casa del Migrante, 80 de cada 100 migrantes que arriban diariamente a Ciudad Juárez son cubanos, y el resto provienen de otros países, principalmente Guatemala, México y Honduras.

De acuerdo con las autoridades, más de 3 mil 200 migrantes esperan actualmente en Juárez ser llamados por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) para ingresar al vecino país por el puente internacional Paso del Norte, entre ellos unos 2 mil cubanos hospedados en hoteles y otros más albergados en iglesias de la ciudad.

Julio llegó a Juárez hace 24 días, y tampoco sabe qué pasará una vez que se cumplan los 28 días de su permiso para estar en México, ya que el viernes el número de migrantes que habían cruzado eran 6 mil 780 y él cuenta con el número 7 mil 765.

Él se hospeda en un hotel del Centro de la ciudad, donde cobran 360 pesos la noche (aproximadamente 18 USD), pero comparte la habitación con tres cubanos más para poder subsistir el tiempo que les queda en la ciudad, sin embargo, hace una sola comida al día.

Julio y sus amigos se levantan todos los días y se toman un jugo “para poder aguantar el hambre hasta las 4 o 5 de la tarde”, cuando acuden al restaurante El Mariachi, ubicado en la avenida Juárez, donde por 55 pesos comen un platillo típico de su país, ya que en el lugar trabajan cinco cubanos migrantes como cocineros.

“No todo el mundo tiene familia en Estados Unidos que lo ayude”, dijo el hombre quien aseguró que tuvo que vender todas sus pertenencias para poder salir de su isla y llegar hasta Panamá, luego a Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala y finalmente al sur de México, para poder arribar hasta Juárez.

Todos los días en la mañana y en la tarde, Julio acude al puente internacional para conocer en qué número va la lista. Julio dijo que aquí ha sentido el mayor frío de su vida, ya que en Cuba el clima no desciende más allá de los 18 o 19 grados centígrados.

El caribeño asegura que escogió esta frontera para cruzar, al igual que cree que lo seguirán haciendo los que vienen en camino, porque “es una frontera organizada y menos violenta que otras”.

 

Este texto compila dos publicaciones del Diario de Juárez y la autora es Hérika Martínez.