Parece como si no parpadeara. El muchacho flexiona las piernas, se ladea, agita la muñeca. El movimiento es continuo. Su muñeca parece indetenible cuando tiene la raqueta.

Ya había perdido un partido contra un chileno, pero logró avanzar hasta la final. Con 14 años, todo indicaba que vencería tres set a cero. Solo necesitaba un punto más. Un punto que, sin saberlo, le cambiaría la vida. Un punto que consiguió.

En 2004, Andy Pereira ganó un torneo de tenis de mesa en Villa Clara. El mismo día que un miembro de la Federación Internacional de la disciplina descubrió su potencial y le ofreció una beca en Europa.

Foto cortesía del entrevistado

Luego estuvo ocho años en Suiza y dos en Dinamarca, pero sin abandonar la Isla. ¿Irse Cuba? Dice nunca haberlo pensado.

A Europa tuvo que adaptarse: el adolescente salió del municipio habanero de Marianao para asimilar otra lengua, cultura, clima… otro país. Tenía 16 años  y era el único cubano allí pero asegura que siempre ha sido un sobreviviente.

“Crecí en Pogolotti, un barrio que se ha ganado su fama de duro, donde se aprende a jugar bolas en la calle y tirar piedras antes que a escribir. De niño siempre estaba fajado en las escuelas, porque si eres de Pogolotti crees que debes dejar el sello. Hoy mis amigos de aquella época no terminaron bien y pienso que pudo haberme pasado lo mismo. Le agradezco al tenis haberme alejado de ese ambiente.

“Después sobreviví a la escuela de deporte, donde me bequé con siete años en un tiempo de Período Especial y mil carencias. Comparado con todo esto, Europa no era difícil. Lo que más me afectó estando allí fue la muerte de uno de mis mejores amigos en un accidente aéreo. Se llamaba Ricardo y era gimnasta. Un muchacho lleno de vida.  Desde el 2010 le dedico cada partido que gano a él”.

Foto cortesía del entrevistado

En Suiza aumentó su nivel de juego. Perfeccionó su estilo. Creció como atleta hasta terminar tercero en una importante competencia, donde derrotó a dos jugadores asiáticos. “Un logro inmenso para cualquier caribeño”, dice, y con lo cual pudo clasificar para las Olimpiadas de Londres. En 12 años ningún cubano de la modalidad había llegado a una cita de esta magnitud. Pero Andy fue más allá: abrió ganando su primer partido. Entonces fue el único cubano que se apuntó una victoria en una competencia olímpica; aunque luego no obtuviera medallas.

Ahora, en 2016, Andy Pereira vuelve a clasificar para unos Juegos Olímpicos.

En la tarde que hablamos, una semana antes de que se marche a Brasil, llega a la entrevista con una cadena dorada de eslabón amplio en el cuello y un peinado de moda: la keratina en el pelo que oculta el rizo original. Andy es mulato, de baja estatura y muy fornido. Parece un pequeño hombre de hierro. No es el físico común en su deporte, quizás por eso sorprenda. Y me sorprende también cuando me cuenta que ir a Londres en el 2012- un logro indiscutible en su carrera- lo decepcionó,

“En mi deporte simplemente asistir a unas Olimpiadas es algo grande. Hay muchísimo nivel sobre todo en Europa y Asia. Cuba no clasificó durante tres ciclos hasta que yo lo logré y no hubo una atención, un reconocimiento del INDER.

Foto cortesía del entrevistado

“Gané el único partido de tenis de mesa que un cubano  ha logrado en unas Olimpiadas y nadie parece haberlo visto. No hablo de premios monetarios. No era ese el reconocimiento que buscaba, solo quería sentirme valorado. Otros atletas aspiran a ser campeones olímpicos pero en mi deporte ya hay mucho mérito en clasificar. Sentí que había logrado algo grande pero nadie me tuvo en cuenta. Era un muchachito con muchas ganas al que desmotivaron”.

– Pero ahora llegas a Río con más experiencia, mejor técnica…

– Ahora duele más porque mi nivel ha subido y soy mejor jugador, pero la preparación no ha sido buena. Pensábamos ir a competir previamente en China, donde hay buenísimos atletas, pero al final no se pudo. Ni siquiera pudimos entrenar en las tardes porque no se podían usar las luces para ahorrar electricidad. Me sentía más preparado para estas olimpiadas pero no he podido aprovecharlo. Aún así tengo el propósito de avanzar en la competencia. Ya Río dirá.

El 6 de agosto Andy Pereira jugó su primer partido en Brasil y no logró avanzar.  Esa tarde me escribe por el chat ” para la derrota nunca se está preparado, pero no me desanimo. Quizás sea pronto para pensarlo, pero tendré otra oportunidad en el 2020″.