En 2012 Sergio Cabrera fue el primer cubano que arbitró la final de un Mundial de Futbol Sala. Cabrera era el tercer referee sobre el tabloncillo, pero lo de pionero en estas lides no se lo quitaba nadie.

Nunca jugó fútbol, empezó desde abajo, desde la simpleza de un profesor de Educación Física en la Universidad de Ciencias Médicas de la ciudad de Santa Clara, y trascendió a las barreras que pone intentar hacer carrera en una ciudad interior de una Isla, en un país que no ha puesto al fútbol nacional entre sus máximas prioridades deportivas, y mucho menos al futbol sala

Pero desde que Sergio debutó internacionalmente en el 2012, no ha parado de cosechar aplausos y buenos criterios. En 2016 lo han llamado para repetir como árbitro en el Mundial de Colombia. Otra vez el único cubano. Dos mundiales consecutivos, una fortuna que si acaso la tienen una docena de personas a nivel internacional.

“Ahora, cuando participe en 5 o 6 partidos allí, estaré entre los árbitros con más partidos pitados en las historia de los Mundiales de Futsal, que datan de 1989. Yo que nunca practiqué fútbol, que salí de una Facultad, de pitar juegos inter-grupos o inter-barrios, eventos universitarios por puro hobby; puesto por la vida entre los más afortunados de este deporte”.

Foto cortesía del entrevistado

“A pesar del reconocimiento, sigo pitando en cualquier lado. Ahora mismo que me preparaba en La Habana, trabajé en torneos de verano de comunidades, de municipios, y ellos ni se imaginaban quien era o que aquello era parte de mi entrenamiento para un Mundial. Esa ha sido la clave verdadera, estar en todas las oportunidades para practicar. En mis 16 años de arbitraje la única vez que falté a un torneo fue cuando falleció mi madre.”

“El trabajo del arbitraje sobre todo del futsal es algo independiente. Nosotros recibimos muy poco apoyo. Yo que tengo una maestría en entrenamiento deportivo, me programo el sistema para entrenar. Aquí no nos dan equipamiento sistemático y por eso hacemos cosas como las de prestar la ropa de los más experimentados a los nuevos árbitros que se inician. Para prepararnos teóricamente, sin internet, hay que recurrir a recopilar muchos datos offline cuando viajas, y guardarlos. A mí desde el año 2012 no me dan una edición del reglamento de la FIFA. Es imposible estar superado y actualizado si todo depende del organismo deportivo. El último eslabón de la cadena del fútbol cubano siempre son los árbitros”.

“Al Mundial de Colombia llego con la expectativa de disfrutarlo y de poner a mi país, una vez más y a pesar de todo, en la cumbre del arbitraje. Y en lo personal, quisiera quedar bien posicionado, ser escogido por mis resultados para arbitrar en los juegos más importantes”.

— ¿Son evaluados allí?

“Y antes, desde que lleguemos a Colombia nos hacen varias pruebas físicas, que tienden a ser muy difíciles para los árbitros. Casi todas comprenden resistencia o rapidez mediante larga duración, es decir que la intensidad es altísima. Es duro para todos, imagínate para un cubano, que a pesar de la alimentación, de no contar con una dieta balanceada, como corresponde, uno se las ingenia. Uno pasa esas adversidades para obtener el estado óptimo. Y la FIFA también reconoce el esfuerzo, porque hace unos días publicó una nota en su web, donde hablaba sobre mi experiencia. Cosa que además de orgullo da presión porque es un reto eterno la superación”.

Foto cortesía del entrevistado

Hay una ironía también en esta historia de Cabrera. A pesar de su relevancia, probablemente pase inadvertida para la mayoría de la población, pues, como en ocasiones anteriores, el torneo de Colombia no tendrá cobertura en los medios masivos. A Sergio ese silencio le duele, pero no le extraña. Hace tiempo que él mismo se gestiona transporte y superación. El vuelo al país sudamericano tiene salida pactada en la capital cubana, y Cabrera no cuenta con el apoyo logístico del Instituto Nacional de Deportes en Villa Clara para su traslado.

“Todo el mundo te ve menos la gente de tu país. Yo quería completar este ciclo deportivo de cuatro años y lo he logrado. Después de eso no sé si continúe. Puedo estar en activo hasta pasados los 40 años, pero son demasiadas adversidades y poco apoyo. Todo ha sido uno solo contra el mundo”.