“La técnica es la técnica/y sin técnica, no hay técnica/Félix Savón la teoría y Tito la práctica/aquí desde el micrófono/soplando tu carátula”.

Es el estribillo más famoso de todos los que ha escrito Erenio Corona. Ese nombre de Erenio es solo para el carnet de identidad, porque él, para casi todos en la ciudad, sencillamente es Tito, el pequeño rapper de Santa Clara que volvió canción la frase más célebre de un famoso boxeador cubano.

A pesar de que con la música siempre tiene su espacio en el centro cultural El Mejunje, Tito decidió abrirse paso en la cerámica y “embarrarse las manos” para ganar algún dinero. Fundó junto otros dos muchachos el grupo independiente Arco, para restaurar y modificar edificaciones en una ciudad con más de 300 años, donde la mayoría de sus inmuebles se han deteriorado vertiginosamente.

Ahora en sus manos está la restauración de uno de los más representativos edificios de la urbe, la antigua Terminal de Ferrocarril de Santa Clara, construida en 1860.

Foto: Yariel Valdés

“Al gobierno no le quedó de otra que mirar para nosotros, los cuentapropistas, y confiar en que lo vamos a hacer bien. Cuando llegamos aquí había una brigada de presos trabajando que prácticamente acabaron con el edificio”, comenta el coordinador de un emprendimiento que funciona en la práctica como una cooperativa, aunque con licencia de trabajadores cuentapropistas, cada uno de ellos.

“Nosotros contratamos albañiles independientes para que trabajen determinadas áreas de la restauración que nosotros no podemos”, explica.

“Esta experiencia está mostrando que los gobiernos locales tienen que adaptarse a contratar a los cuentapropistas y dejar la dinámica antigua de que las obras estatales se hacen para cumplir una fecha conmemorativa, y no importa cómo queden al final. Aunque queremos terminarla lo antes posible, porque hay otros trabajos esperando, nuestro compromiso es que ante todo el edificio se mantenga en pie por muchos años más”.

Encima de un andamio y con la paleta en la mano, Tito explica que los materiales no ha sido el mayor de los problemas, pues se los facilita el Estado. Advierte rápido que los recursos puestos en sus manos por la Empresa Constructora del Centro nunca se han extraviado ni han sido revendidos, como también pasa con suma frecuencia en toda obra estatal.

Foto: Yariel Valdés

“Cuando se trabaja de manera independiente no puedes darte el lujo de que quede con mala calidad, ni de ser ineficiente. Si el grupo se disuelve, nos morimos de hambre, y aquí todos los obreros ganan bien. También te digo que no haremos cualquier cosa, porque tienen que pagarnos lo que valemos. Esta tarea no es fácil. Ya hemos rechazado algunos trabajos porque el pago es insuficiente”, asegura el rapper.

La brigada de Tito también diseñó el techado del complejo Santa Rosalía, un sitio construido donde estuvo la primera estación de Bomberos en la Cuba colonial y hoy es un lugar de exposición de artesanías, además de ventas gastronómicas. En el reto más imponente hasta ahora, más que restaurar, los muchachos de Arco están reconstruyendo prácticamente la terminal de ferrocarril, una obra que le abrirá las puertas hacia otros cometidos más complejos.

“Aquí hay muchas cosas que las arrancamos y las pusimos nuevas. Aún no he pensado en que si cuando terminemos a alguien no le convenga. Hasta ahora a todos los que vienen le gusta el trabajo. ¡Qué bonito!, nos dicen”.

Mientras coloca el estuco blanco en la pared Tito aprovecha y rapea uno de sus temas más conocidos, como quien no quiere perder la práctica: “Bienvenido a esta ciudad/ querido visitante/ no vas a ver na aquí/que no hayas visto antes/ Igual, te invito a un tour/ empezamos en el parque Vidal/Esta ciudad es una mierda/pero cómo te va a gustar…”

Yo lo dejo, que luce embullado.

“Mi técnica (que ya lo dijo Savón, es la técnica, y sin técnica, no hay técnica) se trata de definir lo que quieres y conocer de cuáles medios vas a valerte para llegar a eso. Quiero que todos mis proyectos salgan lo mejor posible y que me den una satisfacción material también”.

Foto: Yariel Valdés