Un curioso fenómeno puede apreciarse entre algunas bandas de rock cubanas, las cuales, tras vencer prejuicios y ganarse espacios y reconocimiento oficial a golpe de talento propio, ahora comienzan a decantarse por una creación musical de “victrola”.

“Una banda de ‘victrola’ para mí es aquélla que solo interpreta temas hits de bandas mundialmente famosas que le pide el público antes o después de una presentación”, dice en La Habana Javier Rodríguez, director de Extraño Corazón, agrupación con más de veinte años de carrera y que marcó un hito al convertirse en la primera de su tipo que pudo cobrar legalmente por sus representaciones.

“Creo que el rock en Cuba está pasando por una crisis. Las bandas están dejando de crear, se están atrincherando en hacer solo versiones o covers. Si sigue esa tendencia, dentro de muy poco tiempo solo habrá bandas de imitadores y significaría un retroceso y un estancamiento de impredecibles consecuencias”, sentencia.

Algunas señales en el propio mercado musical en el archipiélago parecen darle la razón a Rodríguez, pues en los últimos años han proliferado cabarets y centros nocturnos donde solo se programa la llamada “música de la década”, que en realidad se refiere al pop-rock de los años entre 1960 y 1990.

“Está bien que los músicos se busquen la vida, y más si es haciendo lo que a uno le gusta, que es la música rock. Los conozco y, de hecho, somos amigos, pero si hacen eso nada más, si dejan de crear y defender una obra propia, es como colgar los guantes sin haber lanzado un golpe”.

“Priman los que aspiran a una remuneración monetaria urgente, en lugar de a un premio espiritual”, afirma el guitarrista.
“Salvo contadas bandas, solo en el metal veo jóvenes que no se han acobardado por la censura o por el mercado. Los grupos deberían crear y creer más en sí mismos”, apostilla.

Para Rodríguez la erupción del problema guarda relación con la propia crisis de valores de la sociedad cubana y la implantación de nuevas lógicas economicistas en la vida diaria, pues, si bien cree que el público para ese tipo de música no es mayoritario (“un grupo de nostálgicos fieles”, los llama), sí conforman un sector con capacidad financiera para condicionar todo un circuito de locales.

Llegó el fin de Extraño Corazón

“Las canciones de nuestro inicio como ‘El inútil sueño de Jesse Rainbow’, ‘Santa Fe’ o ‘No es que quiera marcharme’ aún se escuchan en la radio. Por eso me preocupa y me ocupo del cómo será el final de nuestra historia”, confiesa el director ahora que ha decidido comenzar el conteo regresivo para desintegrar la banda de una vez y por todas.

“He vivido mucho tiempo en la carretera y nadado contra la corriente por más de veinte años, y llegó el momento de dedicarme más a mi familia”, ofrece por motivo el también compositor de la mayoría de los temas del más reciente álbum (BITACORA, Bismusic), que les permitió llevarse en 2012 el premio al mejor álbum de pop-rock en el máximo evento de la discografía cubana (CUBADISCO).
Como principio del fin han decidido lanzar en enero un nuevo tema: ‘Adiós te digo, te digo adiós’, adelanto de lo que esperan sea su último CD y también un guiño a la generación de estos músicos. “Es una canción de despedida con un alto espíritu positivo de la vida. Hay algo de nostalgia en la selección de las canciones para este nuevo disco, pero es un momento al que llegamos con plena consciencia y madurez artística”, explica Rodríguez.

Para terminar llegarán también varios “últimos” conciertos de despedida. “Luego me dedicaré a ayudar y apoyar en lo que pueda a la nueva generación de rockeros que viene, hasta el último aliento, con la esperanza de que el rock en Cuba no muera en el mimetismo”, asegura Javier.