Hace ocho años, el cirujano Aramis Coro decidió buscar una alternativa económica lejos de su profesión. Y se lanzó a la creación de una pequeña imprenta familiar, mayormente de literatura médica, que aspira a ser reconocida como una empresa con alcance nacional.

“Nos prestigiamos por la calidad del trabajo… queremos que la gente pregunte dónde lo compró no dónde lo imprimió”, aseguró el galeno, que prefiere el antiguo método del cosido para encuadernar los libros.

Mundo Libro es una de las nueve empresas que este 19 de julio se sumaron a la lista de 52 negocios beneficiados por el programa de asesoría para la incubación y desarrollo empresarial del proyecto Cubaemprende.

Esta iniciativa de la Iglesia Católica, que surgió en 2012 para apoyar el crecimiento del sector privado en la isla caribeña, ha capacitado a más de 5.000 personas en su Taller Emprende.

En la actualidad cuenta con tres sedes, ubicadas en el Centro Cultural Padre Félix Varela en el Casco Histórico de La Habana y en parroquias católicas en las provincias de Cienfuegos y Camagüey, a 232 y 524 kilómetros al este de la capital, respectivamente.

Algunos emprendedores llegan con una idea que no saben cómo concretar, otros con negocios que llevan tiempo funcionando pero sin una estrategia de crecimiento o rentabilidad.

Prode, Artículos de Talabartería, es una de las pocas empresas productoras que han llegado al proyecto en busca de este tipo de acompañamiento.

Su director, Ernesto Pérez, es un emprendedor con más de 10 años de experiencia y reconoce que su negocio empezó por intuición, sin una estrategia clara.

“La asesoría de contabilidad, por ejemplo, me aportó muchísimo. Ningún negocio puede funcionar sin un sistema contable bien establecido y acorde con sus necesidades”, dijo Pérez.

En esta capital, Prode elabora artículos deportivos para quienes practican fisiculturismo o alpinismo industrial, estuches para instrumentos musicales, entre otros productos.

El taller desde 2016 se ha ubicado dentro de la casa de Pérez. Para 2019 busca contratar más empleados y expandirse a otro local.

Muchos emprendimientos cubanos comienzan solo con un patrimonio propio y se sostienen con el apoyo de familiares y amigos, por lo que les resulta complejo visualizar formas de crecimiento.

Esta es la 9na Graduación del Programa de Asesoría para la Incubación y Desarrollo Empresarial de Cuba Emprende. Foto: Archivo IPS_Cuba

Cultura del emprendimiento

Mileidis Pileta aprendió a coser a los ocho años y casi desde entonces ese ha sido su principal medio de sustento. Su empresa familiar, Family Taller de Costura, confecciona y comercializa ropas para niños y jóvenes.

“Antes de Cubaemprende llevaba casi 30 años trabajando sin tener idea de lo que era un negocio”, aseguró Pileta.

“Con las asesorías aprendí que la competencia no es el enemigo, que necesitaba conversar con ellos para crecer. Supe la importancia de las alianzas, no sabía qué era eso, cómo hacer contratos con entidades estatales u otros privados”, continuó.

El proceso de acompañamiento incluye asesoría en temas de administración, contabilidad, marketing, comunicación, jurídicos y de estrategia de desarrollo.

También ha sido un medio para desarrollar una cultura del emprendimiento y facilitar la transición a quienes se inician en un campo diferente al de su formación, que es un fenómeno habitual en Cuba por la migración profesional hacia sector privado mejor remunerado.

Este también fue el caso de Marié Álvarez, una graduada de filología que giró su vida hacia el diseño.

“Cuando empecé en Cubaemprende, lo único que sabía con certeza es que quería hacer ropa diferente y tener mi propia tienda, pero no tenía idea de cómo hacerlo”, contó.

La marca Marié ha ganado reconocimiento en poco tiempo. La estrategia de negocios se trasladó al mundo digital con ventas online, marketing en redes, el desarrollo de una visualidad propia, regida por un concepto unisex.

“Al final resultó bien. Es una marca que está creando comunidad. Ya lanzamos cuatro colecciones, producimos nuestros propios eventos, y clientes fieles, generalmente artistas y emprendedores que quieren distinguirse”, explicó Álvarez.

Entre las empresas graduadas también se cuenta Gritos, una comunidad de artistas visuales que producen obras para la ambientación de espacios, y el estudio independiente W&W Recording Studio. (2019)

 

Este texto fue publicado originalmente en IPS Cuba. Se reproduce íntegramente en elToque con la intención de ofrecer contenidos e ideas variadas y desde diferentes perspectivas a nuestras audiencias. Lo que aquí se reproduce no es necesariamente la postura editorial de nuestro medio.