Autor

Jorge Fernández Era

Jorge Fernández Era

Periodista, escritor, editor y corrector. Perteneció al grupo humorístico Nos y Otros
«“La Revolución no es un museo”. ¡Tiene que serlo, chico! ¡Hay que revivir la tradición de colocar en esas instituciones piezas emblemáticas como aquel destornillador con que los tripulantes del buque Herman iban a defenderse en 1990 de los marines yanquis, o disecar la picúa a la que se enfrentó el Comandante! ¡Y cuidadito con ilustrar un artículo en que hablas de «museos» con la foto de Canel escoltado por Raúl y Machado Ventura!» La sátira de Jorge Fernández Era, a propósito de la propaganda de los medios oficialistas.
Jorge Fernández Era despliega su sátira para proponer un plan de protección presidencial. «Mi primera propuesta se centra en agregar Punto Cero a uno de los tantos circuitos con los que la Empresa Eléctrica organiza su política de apagones, y ensañarse con él en los horarios de la noche y de la madrugada, de manera que a los yanquis no les sea fácil discernir en qué áreas de la ciudad se vive a tutiplén, y si las ojeras del compañero Canel se deben a su cargada agenda de trabajo o al desafuero con que le irán pa’rriba los mosquitos del río Quibú».
«—Hemos dejado atrás un cuarto de siglo. —Y no hay ni para un cuarto de pollo. —Es de esperar que eso cambie en los próximos meses. Transcurre ya el Año del Centenario del… —…Ciclón del 26. —Dada su connotación, podríamos llamarlo huracán». La sátira de Jorge Fernández Era recibe el año.
«—Hay que prender el mechón, sí, y no porque quiten la luz. —No hará falta si el presidente se baja con su habitual y optimista mensaje de fin de año. —Siempre le queda la opción de asegurar que el Producto Interno Bruto de 2026 será un 1 % superior al de 1491». La sátira de Jorge Fernández Era.
La sátira de Jorge Fernández Era contrapone la retórica de los medios oficialistas con la Cuba real de los apagones y la escasez. A partir de un reportaje que celebra una proyección «sin electricidad, pero con mucha luz», el texto desnuda el contraste entre los «esfuerzos encomiables» para encender una planta en un cine y la incapacidad de garantizar corriente en todo el país.
«—¿Ya se hizo público el dato de que si cada municipio logra convertir diariamente 1.2 containers en viviendas, al año tendremos unas 100 000, con una superficie mayor que la terminal de contenedores de la Zona Especial de Desarrollo de Mariel? La sátira de Jorge Fernández Era, a propósito del nuevo furor por las viviendas en contenedores.
«—¿Tienes idea de qué quiere decir “voto igual”? —Que da igual si ponen a uno o a otro. Lo importante es movilizar un domingo a toda esa gente para hacer el paripé, garantizando sobre todo la merienda». La sátira de Jorge Fernández Era, a propósito de la reciente «elección» del nuevo vicegobernador de La Habana.
«—Papichuli, Juventud Rebelde recuerda que, “desde hace dos años, Naciones Unidas declaró el 26 de noviembre como Día Mundial para el Transporte Sostenible”. —¿Y el insostenible para cuándo? ¿O es que este último es solo patrimonio cultural de la nación cubana?» Jorge Fernández Era desmonta con humor y cansancio crónico la retórica oficialista sobre el transporte.
Mientras el Gobierno habla de «construcción colectiva», a Jorge Fernández Era el discurso lo remite a «un centro de evacuación con muchas personas dentro rezando para que acabe de pasar el inmenso huracán que nos azota».
Dos cubanos enfermos de chikungunya comentan, entre fiebre y sarcasmos, la noticia de que Cuba «agiliza» las investigaciones sobre un virus que lleva años en la isla. Jorge Fernández Era aprovecha el diálogo para ironizar sobre el discurso oficial que promete desarrollo científico con una nueva ley mientras el país se hunde entre consignas y basura.
«La calidad es el respeto del pueblo», repiten con la boca llena. En esta sátira, Jorge Fernández Era relata cómo el discurso grandilocuente encubre la ineptitud cotidiana.
«La consigna podría ser: “¡Aquí no rinde nadie!”», dice Jorge Fernández Era en su columna de sátira, mientras la retórica del Minag de «crecer, crecer, crecer» solo sirve para que los de arriba puedan «viajar, viajar y viajar».
Mientras el país se hunde en la basura, los dirigentes mueven consignas como solución revolucionaria. Jorge Fernández Era convierte el trabajo voluntario en sátira del poder: un ejército de funcionarios barriendo hojas mientras la ineficiencia —y la desidia— siguen intactas.
El periódico Granma cumple 60 años, y Jorge Fernández Era repasa desde la sátira la propaganda envejecida del Partido Comunista: consignas recicladas y promesas de «mejorar la vida del pueblo». Nada ha cambiado.
En su columna de sátira, Jorge Fernández Era contrapone la épica oficial de los «héroes cotidianos» de Cubadebate con la escena casera de calderos sonando e improperios lanzados en plena penumbra.

Autores

Jorge Fernández Era

Jorge Fernández Era

Periodista, escritor, editor y corrector. Perteneció al grupo humorístico Nos y Otros

«“La Revolución no es un museo”. ¡Tiene que serlo, chico! ¡Hay que revivir la tradición de colocar en esas instituciones piezas emblemáticas como aquel destornillador con que los tripulantes del buque Herman iban a defenderse en 1990 de los marines yanquis, o disecar la picúa a la que se enfrentó el Comandante! ¡Y cuidadito con ilustrar un artículo en que hablas de «museos» con la foto de Canel escoltado por Raúl y Machado Ventura!» La sátira de Jorge Fernández Era, a propósito de la propaganda de los medios oficialistas.
«—Hay que prender el mechón, sí, y no porque quiten la luz. —No hará falta si el presidente se baja con su habitual y optimista mensaje de fin de año. —Siempre le queda la opción de asegurar que el Producto Interno Bruto de 2026 será un 1 % superior al de 1491». La sátira de Jorge Fernández Era.
«—¿Tienes idea de qué quiere decir “voto igual”? —Que da igual si ponen a uno o a otro. Lo importante es movilizar un domingo a toda esa gente para hacer el paripé, garantizando sobre todo la merienda». La sátira de Jorge Fernández Era, a propósito de la reciente «elección» del nuevo vicegobernador de La Habana.
Dos cubanos enfermos de chikungunya comentan, entre fiebre y sarcasmos, la noticia de que Cuba «agiliza» las investigaciones sobre un virus que lleva años en la isla. Jorge Fernández Era aprovecha el diálogo para ironizar sobre el discurso oficial que promete desarrollo científico con una nueva ley mientras el país se hunde entre consignas y basura.
Mientras el país se hunde en la basura, los dirigentes mueven consignas como solución revolucionaria. Jorge Fernández Era convierte el trabajo voluntario en sátira del poder: un ejército de funcionarios barriendo hojas mientras la ineficiencia —y la desidia— siguen intactas.
Jorge Fernández Era despliega su sátira para proponer un plan de protección presidencial. «Mi primera propuesta se centra en agregar Punto Cero a uno de los tantos circuitos con los que la Empresa Eléctrica organiza su política de apagones, y ensañarse con él en los horarios de la noche y de la madrugada, de manera que a los yanquis no les sea fácil discernir en qué áreas de la ciudad se vive a tutiplén, y si las ojeras del compañero Canel se deben a su cargada agenda de trabajo o al desafuero con que le irán pa’rriba los mosquitos del río Quibú».
La sátira de Jorge Fernández Era contrapone la retórica de los medios oficialistas con la Cuba real de los apagones y la escasez. A partir de un reportaje que celebra una proyección «sin electricidad, pero con mucha luz», el texto desnuda el contraste entre los «esfuerzos encomiables» para encender una planta en un cine y la incapacidad de garantizar corriente en todo el país.
«—Papichuli, Juventud Rebelde recuerda que, “desde hace dos años, Naciones Unidas declaró el 26 de noviembre como Día Mundial para el Transporte Sostenible”. —¿Y el insostenible para cuándo? ¿O es que este último es solo patrimonio cultural de la nación cubana?» Jorge Fernández Era desmonta con humor y cansancio crónico la retórica oficialista sobre el transporte.
«La calidad es el respeto del pueblo», repiten con la boca llena. En esta sátira, Jorge Fernández Era relata cómo el discurso grandilocuente encubre la ineptitud cotidiana.
El periódico Granma cumple 60 años, y Jorge Fernández Era repasa desde la sátira la propaganda envejecida del Partido Comunista: consignas recicladas y promesas de «mejorar la vida del pueblo». Nada ha cambiado.
«—Hemos dejado atrás un cuarto de siglo. —Y no hay ni para un cuarto de pollo. —Es de esperar que eso cambie en los próximos meses. Transcurre ya el Año del Centenario del… —…Ciclón del 26. —Dada su connotación, podríamos llamarlo huracán». La sátira de Jorge Fernández Era recibe el año.
«—¿Ya se hizo público el dato de que si cada municipio logra convertir diariamente 1.2 containers en viviendas, al año tendremos unas 100 000, con una superficie mayor que la terminal de contenedores de la Zona Especial de Desarrollo de Mariel? La sátira de Jorge Fernández Era, a propósito del nuevo furor por las viviendas en contenedores.
Mientras el Gobierno habla de «construcción colectiva», a Jorge Fernández Era el discurso lo remite a «un centro de evacuación con muchas personas dentro rezando para que acabe de pasar el inmenso huracán que nos azota».
«La consigna podría ser: “¡Aquí no rinde nadie!”», dice Jorge Fernández Era en su columna de sátira, mientras la retórica del Minag de «crecer, crecer, crecer» solo sirve para que los de arriba puedan «viajar, viajar y viajar».
En su columna de sátira, Jorge Fernández Era contrapone la épica oficial de los «héroes cotidianos» de Cubadebate con la escena casera de calderos sonando e improperios lanzados en plena penumbra.

Cargando más resultados