Margarita Perdomo Rosales quiere comprar en las nuevas tiendas en moneda libremente convertible (MLC). Necesita un refrigerador. Una vecina que viaja a Panamá le vende uno en 700 CUC y en las tiendas “normales” todos valen más de 800. En las nuevas tiendas en MLC, sin embargo, le contaron que hay en poco más de 400 USD.

Pero Margarita no tiene a nadie en el extranjero que le pueda transferir esa cantidad de dólares americanos, ni mucho menos regalársela. Margarita tiene los ahorros de un descuento por nómina de 100 pesos hace 7 años y quiere un refrigerador. Pero ni sus ahorros en CUP, ni el equivalente en CUC le es suficiente. Necesita moneda dura: dólares americanos, canadienses, euros, libras, incluso pesos mexicanos.

“Puedes cambiar el CUP a CUC, y luego a cualquier moneda extranjera”, le han dicho en el banco. Pero, casi al unísono le han cortado el aliento: “Ahora no tenemos disponibilidad de divisas”.

Margarita está parada en la entrada de una de las sucursales de BANDEC en Santa Clara. Luce cansada. Se ha quedado en la puerta como quien mira sin mirar. Tiene en la mano la libreta de ahorro de su descuento por nómina, 100 pesos mensuales desde hace 7 años: 8 400 pesos cubanos o 336 CUC, que no valen nada.

CORRALITO FINANCIERO

Recientemente Nancy Alonso, directora provincial del Banco Popular de Ahorro (BPA) en Villa Clara, reconoció a la radio local que no tienen disponibilidad de divisas extranjeras en sus sucursales. “No estamos vendiendo”, dijo. “Incluso aquellos clientes con cuentas en estas monedas tienen que esperar varios días para retirar el efectivo”.

“¿Días?”, dice Omara Santiesteban. “Yo llevo ya un mes tratando de retirar mis 3 mil USD. Me los están dando de poquito en poquito”.

Según narra, cuando abrió su cuenta a finales de 2018 le dijeron que si quería sacar el dinero debía avisar con 7 o 15 días de antelación para que el banco pudiera hacer el pedido a TRASVAL.

Omara viaja una vez al año a Panamá y México. Tiene visa para ambos países y un hijo en Estados Unidos que le envía el dinero para invertir en compras. “Pensé que en el banco el dinero estaría más seguro, además, con una ‘cuenta de libreticaʼ no me aplicaban el gravamen… pero ya veo que es mejor meterlo debajo del colchón”, reflexiona.

La trabajadora de Bandec que atiende a los clientes ya conoce a Omara. Al verla en la puerta la manda a pasar directamente con la comercial. Omara no parece feliz. “Tienen una ‘lista de espera’ de casi 300 personas”, dice. “Anotan tu número de teléfono y te llaman cuando tengan tu dinero… o al menos una parte”.

“El banco no tiene divisas extranjeras”, vuelve a explicar amablemente la trabajadora a otro cliente que ha esperado su turno para preguntar. “Si quiere comprar dólares debe ir a la CADECA”, le dice al muchacho cuarentón.

—“Pero allá tampoco hay”, le responde él.

—“Imagínate tú…”, riposta ella. Y ambos se encogen de hombros.

En el BANDEC de la Isla de la Juventud, un custodio de manera informal asevera que no hay dólares para venderle al público, pero que hay una reserva para aquellos clientes que poseen cuentas en divisas y quieren realizar la extracción de lo depositado con anterioridad.

En otros bancos de Santa Clara, Cienfuegos y Las Tunas es la misma situación: no hay disponibilidad de dólares ni de otra moneda extranjera. La disminución del turismo estadounidense, el aumento de los viajes de cubanos al extranjero y el cambio de divisas en el mercado negro han disminuido la liquidez de los bancos.

Pero Margarita no quiere comprar en la calle los USD que necesita. Aún recuerda los billetes falsos que su madre compró una vez “por debajo del telón”, cuando el dólar valía 120 pesos. Ella no va correr ese riesgo, aunque le cueste el refrigerador.

¿MEJOR EN LA CALLE?

Hasta hace pocos meses, lo más alto que estuvo el cambio de USD a CUC en Cuba, en el mercado informal, fue a 1×1. Nadie quería comprarlo al cambio oficial: menos USD por más CUC. Tampoco nadie quería venderlo: más USD por menos CUC. De cualquier forma, al cambio de CADECA, el interesado perdía: ya fueras a comprar o a vender dólares americanos.

Pero al anunciarse en octubre pasado la apertura de las nuevas tiendas en MLC, el precio de venta del USD en el mercado informal se disparó.

“Quería comprar 500 para ponerlos en una cuenta de ahorro corriente, pero me los vendían en la calle a 1.20 CUC”, cuenta Arlen Estupiñán. “Yo no voy a dar 600 CUC por 500 americanos”.

En el sitio de clasificados Revolico hay anuncios en los cuales cada USD se vende a 1.50 CUC. “Es el negocio de quienes tienen USD”, cuenta Arlen. “Las personas con familia en el extranjero son las beneficiadas, lo mismo para comprar en las nuevas tiendas que para vender divisa en el mercado negro”.

María Elena Turiño publicó en un grupo de ventas que ella tenía 2 mil dólares para vender a 1.18. Su hijo Frank recién se los mandó para que ella aproveche el alza y recoja más dinero. “Con ese dinero pagaremos el viaje a los cayos en fin de año”.

Aunque muchos pensaron que la apertura de tiendas en MLC desesperaría a quienes traen mercancía de otros países, el alza del precio del USD en el mercado negro ha mantenido las “aguas en el mismo nivel”.

“Si cada USD lo multiplicas por el cambio en la calle —porque CADECA no tiene—, más el descuento que te hace el banco al depositarlo en una cuenta de las nuevas, gastas casi lo mismo que si lo compraras a las mulas”, le explica un hombre a Margarita.

Frank Gómez Cañivano sacó las mismas cuentas en Twitter: “si vas a una tienda es solo por seguir la corriente”, escribió. “Si una motorina te cuesta 1 666 y quieres comprarla, al final te va a salir en 1 999.2 con todos los cambios de dinero. En Revolico están por ese precio”.

Wilter Peña, contador en la Isla de la Juventud, considera que muchas personas desean comprar los “equipos” de esas tiendas que salen un poco más baratos con respecto a los del mercado informal. “Desgraciadamente los únicos que tendrán oportunidad serán los que vienen del exterior con dólares. Esto traerá grandes diferencias sociales”, sentencia.

Foto: tomada del sitio web de Radio Cadena Agramonte

Foto: tomada del sitio web de Radio Cadena Agramonte

DIVISA EXTRANJERA PARA EXTRANJEROS

Para comprar 650 USD Samuel Jorge tuvo que pedirle el favor a un extranjero.

“Cuando fui al Banco Financiero Internacional de Cienfuegos me dijeron que no había”, cuenta. “Luego supe que al canadiense que estaba detrás de mí sí le habían vendido 300 USD.

“Fui a reclamar y me dijeron que estaban priorizando a los turistas para que no salieran del país con CUC. Tuve que hablar con un ‘yuma’ para que me hiciera el favor”.

Esther María Llorens, subdiretora de CADECA en Villa Clara, informó a la radio provincial que la poca disponibilidad de divisas extranjeras es porque “redireccionan lo recaudado hacia el aeropuerto”.

“Existe una nueva resolución que impide sacar CUP o CUC del país y, por tanto, los extranjeros deben tener la garantía de cambiar a monedas extranjeras antes de abandonar el país”, dijo.

Arianna Carreras también fue al BFI a cambiar divisas, pero le dijeron que no tenían disponibilidad.

—Voy a salir del país —trató de explicarle a la gerente.

—Vuelva la semana próxima, le respondieron.

—Pero cómo si mi vuelo es en tres días, le espetó.

“Al final tuve que ‘morder’ con los mismos que proponían dólares fuera del banco”, cuenta Arianna Carreras.

Un trabajador del aeropuerto de Santa Clara asegura que solo están cambiando el dinero a aquellos que presenten su boleto de viaje. “La gente venía a cambiar los CUC aquí y después no había moneda extranjera para devolverle a los turistas”, dice. “Ahora solo se les vende a quienes van a viajar”.

En el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana la situación es similar. Existen dos colas: una para recibir dólares y la otra para entregarlos. Suspiros, susurros y comentarios de desesperación se suscitan en la fila.

El agente SEPSA ordena que todos aquellos que van a viajar se acerquen a la taquilla para priorizarlos. El argentino de la cola comparte su preocupación. “¡No hay! Nosotros nos vamos y queremos cambiar los CUC porque no nos sirve de nada en nuestro país”, remarca una señora rubia a su lado con el mismo acento.

Luego de varias horas frente a la ventanilla, la cola explota. Una muchacha que está a punto de tomar su vuelo al llegar a la taquilla no puede comprarlos. El cajero responde que no hay. “¡Se acabaron!” Sin embargo, minutos antes le había vendido 2 600 dólares a un cliente que no poseía ni pasaporte ni billete de avión. Ante el barullo, Gloria —la jefa de turno— sostiene que ellos están en el derecho de vender a cualquiera en la cola, siempre que le toque. Pero olvida que a los agentes de SEPSA se les ha “orientado” que no deben permitir que nadie sin pasaporte compre dólares, solo euros.

Al ser interrogada al respecto responde que se puede comprar cuando uno desee. “Es cierto que no hay y se prioriza al que va a viajar, pero cuando no hay nadie que tenga boleto yo le vendo. En esa parte de la cola no me voy a meter. Puedes venir cuando quieras” —explica. No obstante, la jefa de turno de CADECA acepta que se ha generado una crisis y por eso se han tomado esas medidas, para proteger al viajero.

“¿Te imaginas que vayas con cierta cantidad de CUC para cambiar en el aeropuerto y que allí tampoco puedas hacerlo?, se pregunta Samuel. “Si ya no se puede salir con CUC de Cuba qué pasa. ¿Los pierdes?”.

ENTONCES: ¿CÓMO HACEMOS?

La falta de liquidez de los bancos cubanos ha devenido un negocio para unos cuantos.

Rolando —así llamaremos a un vendedor ilegal— acosa a las personas que se acercan a la CADECA y les propone euros y dólares canadienses o americanos. En la cola suponen que debe tener un contacto dentro de la casa de cambio, porque algunos lo han visto cambiando dinero.

“Seguramente le avisan cuando hay”, murmura una señora. “Compra y revende en la calle a un precio exorbitante”.

Algunos negocios privados ya cobran en moneda extranjera directamente, y hasta ofrecen descuentos a quienes paguen de esa forma. Las recargas telefónicas desde Cuba, por ejemplo, también ya se cobran en USD y han subido sus precios en CUC.

Gerardo Acosta, trabajador por cuenta propia, anunció en su cuenta en Twitter que su proveedor de piezas para móviles aumentó en un 13 por ciento el precio en CUC. “Si pago la pieza en USD no hay aumento”, comentó. “Esta locura va a afectar a todos. Espero que la fiebre del dólar sea coyuntural”.

Otros trabajadores como Maikel Pérez, consideran que esta situación afectará a diversos negocios. “Muchos de los que traían bisutería y otras misceláneas del exterior ahora se tienen que mantener prácticamente con lo que consiguen aquí, explica. “El precio de los dólares incide en el costo de los billetes de avión, ya que es mayor la cantidad a desembolsar por un pasaje para traer gafas, pellizcos, aretes, cadenas y anillos de acero quirúrgico, entre otros”.

Maikel vaticina que varios trabajadores por cuenta propia entregarán sus licencias.

El economista y profesor cubano Oscar Fernández Estrada así describe este fenómeno: “Todos los CUC y CUP que circulan en el segmento de la población, con la excepción de aquellos que suelen gastarse en las ofertas que el Estado controla, pueden convertirse en potenciales demandantes de dólares. Como tendencia, los vendedores privados intentarán obtener la mayoría de sus ingresos en divisas y los compradores tendrán que agenciarse soluciones para afrontarlo. Se podría generar una peligrosa espiral que se alimenta de su propio movimiento, hasta llegar a una situación indeseable, ya experimentada a inicios de los años noventa: que el dólar se imponga de forma generalizada como unidad de cuenta y vacíe de funciones a las monedas de casa”.

Ante la escasez de USD y euros, una de las alternativas encontradas por los cubanos ha sido cambiar los USD en dólares canadienses o pesos mexicanos.

“Es cierto que pierdes un poquito, pero mucha gente ha abierto así las nuevas cuentas en MLC”, explica una mujer a otra en la cola. “Por lo general de esos en CADECA hay”.

Sin embargo, en el Banco Metropolitano de Managua —poblado del municipio habanero Arroyo Naranjo—, al inquirírsele al jefe de operaciones sobre la posibilidad de cambiar dólares canadienses a euros, este acude al teléfono: “A preguntarle a los de arriba”, aclara. Un minuto antes, se había negado a cambiar CUC por euros.

Primero debe cambiar los canadienses y luego comprar los euros, pero tendrías que esperar que haya en caja o en depósito para vendértelos— explica. Según el especialista, se les ha pedido retener las divisas extranjeras que hay en reserva y a no ser que alguien acuda con euros y los deposite, no pueden vender. “Aquí en Managua es muy difícil que eso pase, quizás sí para La Habana (refiere Habana Vieja, Vedado). El oficial de operaciones coincide, al igual que otros, en que esta crisis se debe al uso de las tarjetas en divisas convertibles.

Según Fernández Estrada “el gobierno tiene ante sí una disyuntiva crucial: adoptar acciones estabilizadoras para evitar una escalada en la depreciación del CUC en los mercados informales e impedir que se precipiten desajustes monetarios más graves; o dejar correr la depreciación, y que el ajuste del mercado provea un equilibrio de referencia ante una eventual devaluación oficial que nos acerque a la unificación cambiaria”. El especialista vota “por garantizar la mayor estabilidad monetaria posible”; vota “por la gradualidad”.

Omara se altera porque necesita su dinero, pero en BANDEC no pueden dárselo. Margarita la mira atenta, desesperanzada, con la libreta de ahorros en la mano: ella tiene dinero, pero el suyo, el nacional, no vale nada.

 

Si te interesa debatir sobre este y otros temas relacionados con nuestras publicaciones puedes unirte a nuestro canal y grupo de Telegram.