Se acerca un nuevo fin de año, el momento en el que los cubanos se reúnen en familia para celebrar. Sin embargo, muchos recordarán la etapa final del 2018 como un momento de particulares tensiones económicas y colas, muchas colas, colas por cualquier cosa, en cualquier lugar.

Siempre ha habido colas en Cuba, es cierto, pero lo de este fin de año se sale de lo común. La carencia de diversos productos ha multiplicado y engrosado las filas en todo el territorio nacional.

Están quienes esperan la llegada de medicamentos a la farmacia; los que desean comprar tarjetas de recarga de internet —de ETECSA— a mitad de precio; los que buscan un pedazo de carne de cerdo para la cena de fin de año, o huevos, viandas, vegetales, cervezas, pan; personas que indagan con desespero por un pasaje en la terminal de ómnibus, etc.…

La incertidumbre de “resolver” todo antes del 31 de diciembre no es nueva y forma parte de las “festividades a la cubana” por el fin de año. Pero el 2018 ha sido, casi, una exageración de la norma.

A falta de pan: casabe

El déficit de unas 70 mil toneladas de harina de trigo ha afectado a todo el país. Aunque en La Habana las colas por el pan forman parte ya del pasado cercano, en otras provincias aún se nota la escasez.

Desde que hace meses comenzó a faltar el pan se han disparado las ventas de casabe en el Mercasa, mercado perteneciente a una cooperativa en Las Tunas.

Ángela Jiménez, una de las dependientas asegura que “el casabe se vende como pan caliente”.

Este alimento a base de yuca rayada y que aseguran es un alimento de los indígenas, es muy popular en la ciudad oriental, pero hace años había disminuido su venta.

Ante la escasez de harina, algunos vendedores han vuelto a incluir el casabe entre sus ofertas.

Al pan ¿pan? y al vino…

A finales de noviembre dos policías tuvieron que controlar la cola del pan en la dulcería/panadería Doña Nelly frente a la Terminal de Ómnibus de Las Tunas. Allí cada mañana sacan las bolsas de 10 panes a 60 y 80 centavos CUC según el gramaje. También venden palitroques, panes de corteza dura de varios tamaños a 40 y 60 centavos.

“La producción ha disminuido, pero siempre recibimos la materia prima para hacer algo”, comenta un dependiente. “La gente hace colas desde la madrugada porque hace meses que no hay pan. Cuando hay muchos clientes ponemos límites para que todos alcancen. Aun así nunca es suficiente”, agrega.

En el municipio de Florencia, de Ciego de Ávila, algunos comentan que la harina está ligada con boniato. “Por eso está tan malo y negro el pan”, asegura un hombre de unos sesenta años.

La causa, sin embargo, parece ser la falta de gluten en la harina disponible para fabricación de panes la verdadera causa de la empeorada presentación del alimento básico.

“El mejorcito, que es el pan de la “shopping” —así le dicen aquí a los panes por venta liberada de corteza dura y suave — ahora se vende el doble y hasta el triple del precio”, agrega una señora que hace cola desde las 5 de la mañana.

Captura de pantalla de una públicación de su perfil de Facebook.

Captura de pantalla de una públicación de un perfil de Facebook.

¿Pan con qué?

La falta de otros alimentos como la leche en polvo, los huevos, el aceite o la carne de cerdo, también auguran un difícil fin de año.

“La carne de cerdo normalmente se pierde en estas fechas y si desde hace meses es imposible empatarse con la del Estado (más barata), te podrás imaginar”, explica José Manuel, un ingeniero de Las Tunas a punto del retiro. “A esta altura quien no la ha comprado y la tenga guardada en el refrigerador bien poco podrá hacer.

“Ya nos acostumbramos a comer carne de cerdo vieja en fin de año. La compré desde inicios de diciembre y la tengo guardada en la nevera. Cogí la libra a 25 pesos pero ya los precios están sobre los 35. En tiempos de escasez muchos oportunistas se aprovechan y, como el Estado no puede asegurar el abastecimiento…, imagínate”.

En Santa Clara —una de las ciudades con mayor número de cafeterías, paladares y hostales según la Oficina Nacional de Estadísticas— muchos de los negocios han reducido sus ofertas y otros aprovecharon la escasez para cerrar temporalmente y hacer reparaciones o descansar por fin de año.

Acaparados por revendedores y cuentapropistas —a falta de un mercado mayorista— muchos alimentos han tenido que ser “racionalizados” por las autoridades de comercio y el gobierno en el territorio.

“Hace unos meses estuvieron “regulados” productos de primera necesidad como la pasta de dientes, las frazadas de piso, el jabón, el detergente, el agua natural e incluso el cloro”, recuerda María de los Ángeles Albornoz, maestra jubilada.

“Ahora tuvieron que volver a poner límites en las ventas, aunque en la radio dejaron claro que no hay desabastecimiento. Y entonces, ¿para qué regulan? La gente anda loca comprando cosas, por si se acaban”.

Con el paso del huracán Irma primero, y las lluvias asociadas a la tormenta tropical Alberto después, la producción de huevos disminuyó abruptamente en Santa Clara, al punto de que nunca más ha vuelto a venderse de forma liberada. Cuando aparece se racionaliza mediante la libreta de abastecimiento. La situación tiene visos de estar ocurriendo en todo el país desde hace meses.

Migdalia Ramos solía traerlo desde Cienfuegos. Allí compraba fácilmente dos “files” (cartones de 30 huevos) y los envolvía en papel periódico para su transporte hasta Santa Clara.

“Nunca más he podido comprar. En Cienfuegos no hay huevos, en Villa Clara tampoco. Hay muchas dulcerías particulares que han tenido que cerrar”.

Justo en la mañana de este 27 de diciembre, en el área de Los Pilongos, en Santa Clara, la policía tuvo que intervenir en la organización de una cola para comprar gallinas.

Aunque regularon la venta a cinco aves por persona, la gente se mostraba molesta y se dividieron en tres colas: mujeres, hombres, y embarazadas y discapacitados.

A pocos metros, cerca del punto de venta del combinado Lácteo, también la PNR tuvo que intervenir en otra cola.

La gente hace colas en toda Cuba durante el fin de año. La gente hace colas desde la madrugada. Para muchos no hay otra forma de empezar su día: pedir el último y esperar.

*Nota de los editores: Aunque publicamos la nota un 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes (y, por ende, de bromas y “corridas de máquina”) la situación del desabastecimiento es demasiado real como para bromear con ella.