Culminado el I Taller Nacional de Informatización y Ciberseguridad de la Sociedad en Cuba con la presencia masiva de más de 11.000 participantes quedan muchos interrogantes sin respuesta. Según diversas fuentes, el evento se empezó a organizar desde el pasado agosto, pero solo se hizo público apenas una semana antes de comenzar.

Por Hédel Nuñez Bolívar

No está claro cómo se realizó el proceso de selección de los afortunados que pudieron presenciar la inauguración en el Palacio de las Convenciones de La Habana, ni de los que tuvieron la oportunidad de verla en tiempo real desde diversas sedes oficiales en las diferentes regiones del país. Según Ailyn Febles, doctora en Ciencias Técnicas y vicerrectora de la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI), la más alta institución en preparación de informáticos en Cuba, estuvieron “presentes en las 21 subsedes casi el 50 por ciento de los especialistas del país vinculados a las TIC, no solo informáticos, sino todos aquellos relacionados con la aplicación y desarrollo de las llamadas Nuevas Tecnologías.”

Pero cabe preguntarse, en el siglo XXI ¿qué profesional no está vinculado a las TIC? ¿Hay que ser especialista para estar relacionado con las Nuevas Tecnologías? Cualquier persona del mundo moderno puede llegar a ser un usuario avanzado de las TIC sin necesariamente tener que poseer un título académico. Precisamente uno de los métodos que se utiliza durante las pruebas de un producto de software es la manipulación del mismo por usuarios no especializados para comprobar su efectividad y facilidad de uso.

Carlos Alberto Pérez, conocido bloguero y quien labora en una dependencia del MINCOM (Ministerio de Comunicación), se mostró optimista con la celebración del evento. “Creo que nosotros los blogueros, que tanto hemos sufrido en carne propia y gritado todos estos años, no deberíamos perder una oportunidad como ésta, sobre todo si tenemos la posibilidad de poder contribuir a una política que en un futuro cercano nos podría beneficiar a todos”, menciona Carlos en su blog e invita a  todos los que puedan participar a “dejar sus opiniones y sugerencias en el foro”.

Ministerio de Comunicación “desconectado”
Pero hay un detalle importante que Carlos Alberto no conocía en el momento de publicar su nota y es que el tan esperado foro no fue accesible desde fuera del país. Saltan entonces muchas otras preguntas, se reavivan desilusiones y vuelve a alejarse la esperanza. Si ya el proceso de selección de los participantes anunciaba sombras desde antes del inicio de la cita, limitar el acceso al ciber-debate aumentó las dudas sobre la efectividad y la transparencia del mismo. Hay que sumar que aun siendo accesible sólo desde dentro del país, ¿cuántos cubanos y cubanas residentes en Cuba disponen de una conexión que les hubiera permitido participar en el debate?

Lo peor no fue negarle el acceso a miles de cubanos que desde el exterior estábamos interesados en el tema, sino el hecho de que sucediera, precisamente, en un evento que dice organizar el futuro de la sociedad cubana en torno a las TIC. Sin embargo, dieron el primer paso limitando la comunicación y segmentando al público.

Más preocupante aún es que para limitar el acceso al foro ¡quitaron por completo el sitio web institucional del MINCOM de la República de Cuba! ¿Acaso el ministerio que rectorea la informática en Cuba no sabe, o no puede, crear reglas de acceso a una aplicación web determinada sin necesidad de desconectar completamente un sitio web, en este caso, de un organismo de primer nivel del país?

Foto: La Chiringa de Cuba

Entonces ya no son sólo las dudas organizativas del evento, me asaltan dudas de las capacidades profesionales del comité organizador del mismo y de los funcionarios del MINCOM que permitieron una acción tan irresponsable.

Gracias a que colegas dentro de la Isla me comentaron sobre lo que se ha publicado en el foro entiendo que los temas más recurrentes fueron: el precio de acceso a la tecnología y los servicios a ella asociados, y la enorme limitación de conectividad en el país. Sin embargo, en la introducción de un vídeo relacionado con el evento a través del diario Granma, Iroel Sánchez, quien se destaca por proyectos como Ecured o su blog La pupila Insomne (de marcada inclinación oficialista), menciona “si el acceso a Internet reproduce desigualdades, terminará multiplicando desigualdades” con lo que se evidencia que no existe el avance necesario de la mentalidad de las personas con poder de decisión o de interacción con las autoridades competentes.

La profesora de la Universidad de La Habana, Elaine Diaz, ya había llamado la atención en su Twitter sobre el tema a raíz del anuncio del encuentro: “cómo hablar de las TIC sin mencionar la palabra ‘Internet'”.

Lo que sabe y no se sabe
Otra cuestión que me preocupa es que no se comentó nada de lo que un día fue la Oficina Nacional de Informatización, ONI, ni se realizó un balance de lo que hasta hoy se ha hecho en el país. También me parece incomprensible que entidades como la UCI, con más de una década de andar y líder en la formación de los técnicos en informática en Cuba, no aporte datos, cifras ni resultados.

Creo que es grave que se olvidase debatir o cerrar “los capitulos abiertos” de una Política de Informatización de 1996 que es muy difícil de localizar, y la Resolución No. 127/2007 del entonces Ministerio de Informática y Comunicación que daba cumplimiento al “acuerdo No. 6058 del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, de fecha 9 de julio del 2007” que aprobaba unos Lineamientos para el Perfeccionamiento de la Seguridad de las Tecnologías de la Información, que siempre fueron desconocidos y nunca debatidos.

El único documento que se hizo público terminado el evento fue el ‘Resumen de las Bases y Prioridades para el perfeccionamiento de la informatización de la sociedad en Cuba‘ donde se recogen los principios de la política a implementar y los ‘ejes’ sobre los cuales girará el desarrollo de la misma. El documento no aporta mucho nuevo, aunque tiene el mérito de agrupar los puntos que deben regir la política de informatización. Lo que allí se enumera son acciones lógicas que deberían haberse realizado sin necesidad de esperar a esta reunión. De hecho, como es habitual en Cuba, ya la política está redactada y la afluencia masiva al foro debate me parece más una forma de mostrar una aparente ‘democratización’ del proyecto que un debate real, donde la masividad no sería importante, sino la calidad y la capacidad de acción de sus participantes.

Junto al evento se dio a conocer la creación de la Unión de Informáticos de Cuba (UIC) con un reglamento y estatutos hasta ahora desconocidos. Hay mucha expectativa por parte de los miembros del sector. No es una idea nueva, muchos ya lo habíamos planteado hace años con la esperanza de tener una infraestructura de conectividad como Infomed, Cubarte o UPEC, pues no entendemos que otras especialidades no afines a la informática y las comunicaciones, según los organizadores del Taller, tengan unas posibilidades de conectividad y servicios telemáticos que los propios informáticos y telecomunicadores no tenemos.

Y además me pregunto ¿cómo opinar de la ‘ciberseguridad’ si no tenemos acceso a los trabajos realizados por Segurmática, la empresa líder del sector en el patio? Al parecer Cuba chocó hace unos días por primera vez con las tecnologías de la informática y la comunicación.

El encuentro careció de un espacio, o al menos no se divulgó información, que permita evaluar el impacto, los aciertos y los fracasos de lo que hasta hoy se ha hecho. ¿Se tratará entonces de borrón y cuenta nueva?

Con el paso del tiempo, y con la experiencia de trabajar en el sector fuera de Cuba, pienso ahora que es triste que los especialistas cubanos tengamos que organizarnos en agrupaciones bajo el paraguas oficial para tener acceso a información y herramientas de trabajo. Hablo en primera persona porque soy un informático cubano, pero la verdad es que aún dudo que pueda ser miembro de la UIC por el delito de vivir fuera de las fronteras de la isla. Ojalá esté equivocado, pero de entrada me (nos) imposibilitaron participar en el debate.

Queda por ver cómo se materializa lo que salga del Taller. Acciones con similares aspiraciones se han realizado antes en Cuba y de la voluntad de los involucrados no dudo. Una reunión con tantos especialistas hubiese sido más provechosa si se hubiese discutido el ‘cómo’ y no el ‘qué’ que ya todos conocemos. Como dijo la comunicadora y activista cubana Sandra Abd’Allah-Alvarez Ramírez, “no basta el software, sino las mentes libres también”.