Las calles de Cuba están muy silenciosas desde que se anunció la muerte de Fidel Castro. Mientras en el sur de la Florida, centenares de personas celebran con intensidad el fallecimiento de su enemigo, en la Isla que gobernó las expresiones de dolor de quienes lo ven como su líder, parecen llevarse puertas adentro.

El recelo con que se mira cualquier expresión pública no organizada por el Estado o sus organizaciones afines, puede estar condicionando esta realidad. Excepto una acción pública organizada en la escalinata de la Universidad de La Habana, este sábado, en más ningún lugar se han visto homenajes espontáneos o grupales al Comandante en Jefe de la Revolución Cubana.

Todo dolor público parece estarse reservando para las honras fúnebres organizadas para comenzar el lunes 28 de noviembre. Sin embargo, un grupo de jóvenes residentes en la capital decidieron romper esa inercia y montar su propio tributo, porque –dicen en un mensaje- “(…) pensamos que no hay que esperar por las convocatorias oficiales para ser patriota y revolucionario cubano.”

A continuación, reproducimos el mensaje de los integrantes de los proyectos Nuestra América, Colectivo Pangea y el Centro Memorial Martin Luther King:

“No podíamos esperar hasta el 28. Tampoco nos avisaron de otros puntuales homenajes de cuota cerrada. Fidel Castro es un patrimonio popular y más que todo juvenil, por tanto, también nos pertenece. No queríamos esperar. No hacía falta. La Red de Jóvenes Anticapitalistas, el Proyecto Nuestra América, el Centro Martin Luther King, el Colectivo Pangea, y miembros de los movimientos sociales de América Latina, jóvenes revolucionarios todos, nos reunimos ayer para marchar desde las calles 25 y L hasta el Malecón habanero para rendirle tributo al cubano más importante de los últimos cien años de historia.

Lo hicimos con seriedad, pero también con alegría. Cantamos los himnos del 26 de Julio y de Bayamo, leímos poemas dedicados a Fidel, lanzamos flores al mar en un barco de papel y después conversamos como tantas veces sobre el presente y futuro de la Revolución Cubana. Creemos que las vanguardias todas, y más las políticas, deben guiar las pasiones y energías de los pueblos en los momentos claves de la historia. Pensamos que no hay que esperar por las convocatorias oficiales para ser patriota y revolucionario cubano. Sentimos que los honores no deben ser solo luctuosos, sino también alegres y enérgicos.

Lo que hicimos y haremos es ser consecuentes en pensamiento y acción con Fidel Castro y sus compañeros de lucha. Ellos no dudaron en asaltar el Moncada, a riesgo de sus propias vidas, a riesgo de ser tildados de inmaduros y pustchistas, a riesgo de no ser comprendidos. No creemos en las casualidades, creemos en las causalidades. Fidel Castro Ruz murió el día de la publicación, por primera vez en Cuba, de la biografía de Ernesto Che Guevara en la Casa de las Américas. Murió el día, casi justo a la hora, en que sesenta años antes partieran del puerto de Tuxpan, en el estado de mexicano de Veracruz, a “ser libres o mártires.” Incluso para morir Fidel tuvo “sentido del momento histórico.”

En estos días acompañaremos los homenajes oficiales del Estado, Gobierno y pueblo en general pero invitamos a todos los cubanos, en cualquier parte del mundo, a servirle honores, de manera privada o pública, al político humanista de la Revolución Cubana, al revolucionario cabal, al hombre de carne y hueso que demostró, en noventa años intensamente vividos, que las utopías no mueren y que cambiar el mundo siempre ha sido posible. No podemos esperar. No hace falta. Él nunca lo hizo. Nos convoca Fidel.”