“Ser mujer no es un impedimento para el rodeo, pero lo puede hacer más difícil…” asegura Yadisley García González, una muchacha de Mayabeque que es campeona nacional de Rodeo. “Los accidentes que he sufrido me han hecho pensar muchas veces si debo seguir, pero el amor que tengo por los animales me hace levantarme siempre”.

Yadisley no sabe con exactitud desde qué edad cabalgó por primera vez, pero la intuición le dice que tal vez desde que estaba en la barriga de su mamá. Proviene de una familia ganadera, su padre es vaquero y su mamá lleva las estadísticas del equipo local de rodeo. “Con unas correas mi papá me amarraba a la montura con solo 3 añitos”, recuerda.

Trabaja como especialista forestal y tiene 30 años de edad. Su estreno en el rodeo fue como “escaramuza” a los 7 años.

“Mi relación con los animales me hizo soñar siempre con ser veterinaria pero al final mi sueño no se cumplió. Estudié en la Universidad Agraria de La Habana y me gradué como Ingeniera Agrónoma. Fue una etapa complicada porque cuando los demás de mi generación se dedicaban a las fiestas o los paseos, yo tenía que dedicar mucho tiempo a la preparación de mi deporte, a atender los animales, al entrenamiento y por lo tanto tuve muchos sacrificios, pero también muchos premios. Estudiar ingeniería fue lo más difícil en esas condiciones”, dice.

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Sus padres le dijeron que mientras las cosas fueran bien en la escuela, no tendría nunca problemas en el deporte, por eso reforzó su voluntad.

La actual recordista nacional en la carrera entre barriles (17 segundos con 75 centésimas) estuvo vinculada varios años a un centro científico. El rigor y las largas horas de dedicación a la investigación interrumpían sus entrenamientos y por eso determinó abandonar el centro.

“Sufrir muchos golpes y fracturas, son cosas normales en este deporte”se explica, mientras acaricia su caballo Bandolero. Lo tiene hace muchos años. “Es muy manso y dócil. Con amor se logra de los animales lo que quieras”, asegura.

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Cuando piensa en el momento más peligroso de su carrera rememora una caída mientras era Amazonas del equipo provincial de Mayabeque. En ese momento sufrió lesiones en los ligamentos de la cervical. Como consecuencia de la caída estuvo mucho tiempo en cama, sin poder montar y por lo tanto perdió la casi la esperanza de volver a ser campeona, pero logró volver.

El deporte de los ganaderos es muy rudo, fuerte y peligroso pero no creo que sea una limitación para las mujeres.

Las chicas podemos lograr lo que nos propongamos.

Si te encuentras a Yadisley fuera de la pista del rodeo, sin su traje para entrenar, su sombrero, y su caballo como compañía, no la imaginas en plan chica vaquera. Sin embargo, fue la primera mujer que en la isla practicó el Coleo de Novillos.

“Fue difícil cambiar las barreras machistas que existen sobre una mujer que intenta romper las barreras”, reconoce Yadisley. Pero cuatro años después con su ejemplo inspiró a otras muchachas que ya también practican la modalidad del coleo.

“Mi esposo es derribador de bestias y compartimos hasta el caballo. Pero en otras relaciones anteriores a él sí pasé por momentos complicados porque algunos hombres se ponen celosos hasta de mis afectos con los animales”, dice como quien suelta una broma.

La comprensión y el respeto por lo que hace era lo que estaba buscando. Ahora que lo tiene, sabrá cómo enseñarselo a su pequeño vaquerito en ciernes.

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