La velocidad del obturador no cesa y la quinceañera contempla su protagonismo. Los flashes iluminan un camino que todas desean: glamour, labios rojos y pasarelas. Pronto la expresión final en toda su belleza quedará plasmada en una revista al estilo Vogue o Cosmopolitan… hecha en Cuba.

“Las revistas de quinceañeras son moda, lo mejor, lo nuevo. Diría que lo más juvenil. La gente se recrea viendo los vestidos y los lugares. Mientras más a la moda esté más aceptación tiene. De toda la gama de productos para recordar los 15 años (photobook, álbum tradicional, video,) las chicas prefieren las revistas”, dice Thalía Hernández, quien hace apenas unos meses se hizo también su propio “magacín”.

“Tenía una idea segura”, continúa, “había visto otras revistas y quería algo parecido. No parecen cubanas. Verte en ellas te sientes modelo, con ropa y maquillaje de moda. Es más sport. Las fotos en bikini no pueden faltar. También quise retratarme en patines porque me encantan y dan un look diferente.”

Los estudios fotográficos de todo el país han encontrado desde su creación, una industria próspera en los cumpleaños, sobre todo en los décimoquintos cumpleaños de las hembras de la familia. Aunque no solo las chicas piden su álbumes (y ahora revistas) sino también los varones comienzan a hacerlo).

Foto: Iris C. Mujica

 

En la actualidad una de estas revistas les cuesta a los familiares de las quinceañeras entre 60 a 100 CUC, en dependencia de la cantidad de páginas.

“Todas estas fotos son caras. Solo se cumple 15 años una vez y el resultado queda como recuerdo. Yo soñaba con ese día y quedé maravillada con el trabajo. A todos les ha encantado. Pensaron que la portada era un montaje porque se veían atrás los yates, pero la foto es real, se tiraron en la bahía de Cienfuegos”, sonríe Thalía.

“Existe especial predilección por ropas de marcas”, se explaya la chica. “Hay muchachas que le dan más valor a eso que a la foto misma. Eso va con la persona. Para mí no es importante.Mis vestidos no eran de marcas famosas ni nada por el estilo, pero me sentía bien. Me creía modelo.”

Cuando se hojean estos remedos de prensa, además de la protagonista llenando cada página, también se pueden leer sus gustos y preferencias. Pocos realizan un consumo tan profundo, pero ahí están las canciones más oídas por la “modelo”, sus hobbies, predicciones de horóscopo y cuánta palabra quieran decir.

Foto: Iris C. Mujica

 

Y dicen mucho. Si les preguntan en un cuestionario tipo, ¿qué es lo que no les gusta?, algunas responden: “no me gusta: estudiar”. Ante el “quisiera ser:”, no titubean y escriben: “americana”. Y si tienen que proyectarse hacia el futuro se declaran chicas “eternamente fashion”. La globalización teen occidental en páginas cubanas.

“No puse nada personal.Se leen un montón de boberías. A lo mejor ahora no te percatas o te guías porque se usa, pero dentro de unos años cuando vuelvas a leerlo, si tienes algo en la cabeza, tendrás ganas de morirte”, asegura Thalía.

Pero el mercado tiene ahora mismo una imagen nítida: la moda está plantada y demanda de los fotógrafos y editores arreglos que incluyan marcas como Prada, Victoria’s Secret o Chanel. Las chicas quieren sus 15 minutos de gloria, impresa, tan temprano como los 15 años de vida.

Foto: Iris C. Mujica