En un video publicado hace algunas semanas por la agencia de noticias Reuters, uno de los predicadores de la Iglesia Metodista de La Habana aseguraba que todos los cristianos se oponen al artículo 68 del proyecto de Constitución, por la sencilla razón de que la Biblia lo condena.

Los pronunciamientos realizados en nombre de sus comunidades por más de 20 líderes de denominaciones protestantes y de la Iglesia Católica respaldan esa posición, sugiriendo que en el país quienes comparten el Cristianismo como religión, además, componen un frente unitario en contra de la aprobación del matrimonio entre personas del mismo género.

Cinco razones para oponerse al matrimonio igualitario

Sin embargo, la realidad va más allá de los frenéticos sermones que llenan los púlpitos de varios templos desde hace meses, las declaraciones de feligreses que repiten las ideas de sus líderes o las imágenes de cientos de personas expresando la opinión de “la mayoría”, como parte de denominaciones que reúnen a otras miles de personas en toda la isla.

Existen muchas personas cristianas pertenecientes a los colectivos LGBTIQ+, cuya voz es invisibilizada por el estigma que rodea a sus identidades sexuales en los contextos religiosos y las propias prácticas discriminatorias de las comunidades a las que pertenecen.

Para la pastora Raquel Suárez de la Iglesia Bautista Ebenezer de Marianao, “quienes afirman que los cristianos tienen la misma posición frente al tema de la diversidad sexual y el matrimonio igualitario, niegan la presencia de personas homosexuales dentro de las iglesias, a pesar de que somos una realidad que nadie puede esconder”.

Según esta lideresa, decir que todas las personas cristianas se oponen al artículo 68 del proyecto de Constitución, como han hecho algunos pastores y pastoras de distintas denominaciones, equivale a homogeneizar al pueblo de Dios y resta autenticidad a la fe de los cristianos que apoyan las transformaciones a favor de la población LGBTIQ+, solo porque no comparten la misma postura de las iglesias fundamentalistas.

Líderes religiosos como Elaine Saralegui — pastora de la Iglesia de la Comunidad Metropolitana (ICM)— y la pastora Raquel Suárez de la Iglesia Bautista Ebenezer de Marianao, junto a Mariela Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba (CENESEX), durante las Bendiciones del Amor a parejas del mismo género en mayo de 2018. Foto: tomada de la página de Facebook del CENESEX.

Líderes religiosos como Elaine Saralegui — pastora de la Iglesia de la Comunidad Metropolitana (ICM)— y la pastora Raquel Suárez de la Iglesia Bautista Ebenezer de Marianao, junto a Mariela Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba (CENESEX), durante las Bendiciones del Amor a parejas del mismo género en mayo de 2018. Foto: tomada de la página de Facebook del CENESEX.

Incluso dentro del propio frente conservador, existen algunas posiciones que pudieran considerarse menos radicales, como la del arzobispo de Camagüey, Wilfredo Pino Estévez, quien expresó en una declaración que el Estado debe garantizar y hacer respetar los derechos de todos sus ciudadanos.

Afirmó que “deben tener los mismos derechos blancos y negros, mujeres y hombres, sanos y enfermos, de una religión o de otra, recién nacidos y ancianos, de una provincia o de otra, cultos e incultos, heterosexuales y homosexuales”.

Esta disidencia religiosa le costó el repudio de sus colegas de fe, quienes en otro comunicado lo acusaron de consumar una traición contra Cristo y rogaron para que pudiera salir cuanto antes de “los tortuosos y oscuros caminos en los que anda perdido”.

Según Elaine Saralegui, pastora de la Iglesia de la Comunidad Metropolitana (ICM), en la actualidad hay comunidades que tienen una posición ambigua sobre el tema y otras en las que existe una ligera apertura hacia las personas gays y lesbianas, en donde no son reprimidas ni expulsadas por sus identidades sexuales e, incluso, pueden acceder al ministerio ordenado, mientras mantengan su vida privada separada de su accionar público.

A diferencia de estas posturas moderadas, la ICM es una denominación radicalmente inclusiva de las personas con identidades sexuales diversas, que a través del activismo social y religioso constituye un ejemplo de que la fe cristiana y la búsqueda constante de la emancipación del ser humano, no son conceptos excluyentes.

Momentos del Taller taller "Fundamentalismos religiosos, reforma constitucional y activismo LGBTIQ”, en El Mejunje de Santa Clara. Foto: tomada de la página en Facebook del Proyecto Abriendo Brechas de Colores - LGTBI.

Momentos del Taller “Fundamentalismos religiosos, reforma constitucional y activismo LGBTIQ”, en El Mejunje de Santa Clara. Foto: tomada de la página de Facebook del Proyecto Abriendo Brechas de Colores – LGTBI.

Para Elaine las iglesias que hoy difunden un mensaje fundamentalista en Cuba, responden a la misma lógica patriarcal, heterosexista y colonial que ha caracterizado al cristianismo históricamente, aun cuando la misión que dejó Cristo fue luchar por la justicia y el amor.

La campaña del Diseño Original contra los derechos de las personas LGBTIQ+ y el énfasis en presentar a la comunidad cristiana como un frente unido, es solo una parte de la agenda que impulsan, entre otras figuras, Ricardo Pereira, el obispo de la Iglesia Metodista en Cuba, un señor que hace pocos días compartió en su muro de Facebook una publicación en la que se reconoce con orgullo a Bolsonaro como el primer presidente de Brasil que agradece públicamente a Dios por su éxito electoral.

¿Puede el fundamentalismo religioso frenar el matrimonio igualitario?

Lo más importante en este momento, asegura la pastora de la ICM, es que quienes tienen dentro de sí el convencimiento de que la diversidad sexual no es un pecado se pronuncien, que las personas cristianas LGBTIQ+ se visibilicen con orgullo dentro de sus comunidades y que busquen alianzas en esos espacios para impulsar estos temas.