Frente al Malecón, en el amplio espacio de la Tribuna Antimperialista, no cupo la gente. 400 mil personas es una cifra oficial que parece quedarse corta ante la marea de jóvenes que asistieron este domingo 6 de marzo al concierto de Major Lazer, en Cuba.Desde las tres de la tarde sonó la música de los dj y productores cubanos, Reitt, Iván Lejardi, el dúo I.A, formado por Ilian Suárez y Alexis de la O, Adroid, y el grupo Osaín del Monte. Pero esa fue solo la antesala de “la debacle”.

Por momentos la marea humana amenazó con desbordar las vallas perimetrales y tomar el escenario. Algunos no resistieron el calor y la energía de la marea humana.

En los minutos que tomó al equipo de producción preparar el escenario para Major Lazer, el público pareció calmarse, concentrar fuerzas para luego explotar en brincos y gritos.

¡Diplo! ¡Diplo! ¡Diplo! —exigían impacientes.

Y cuando aparecieron, fue el acabose. Los famosos DJ’s movieron a voluntad la masa viva que se extendía ante ellos. La hicieron brincar, sentarse, retorcerse y castigar el suelo con cada bit durante horas.

Diplo, Jillionaire y Walshy Fire poseyeron -sin tocarlos- a miles de jóvenes a partir de la combinación de ritmos caribeños y latinos como el reggae o el reggaetón con otros como el dubstep y el house.

Los cubanos habíamos visto un espectáculo semejante solo en los videos y fotos de las estrepitosas raves de otras partes del mundo, pero esta vez lo sentimos en el propio cuerpo.

El malecón habanero era la frontera que dividía dos fuerzas de la naturaleza. De un lado el mar azul que también sabemos terrible, empequeñeció ante el estruendo de miles y miles de personas que del otro lado bailaron con los ritmos de Major Lazer.

Un par de centímetros debe haber cedido el suelo de la Tribuna bajo los pies de tantos cuerpos saltando a la vez, excitados por los hits más populares de Major Lazer.

“Amamos Cuba, nos encanta”, dijo Diplo escoltado por Jillionaire y Walshy Fire mientras se paseaba de un lado a otra del escenario agitando la bandera cubana.