Hay policías —con perros y sin perros, de uniforme y de civil, en la calle y en camionetas— desde Centro Habana hacia la zona del Parque Central, así que ya sabemos cómo va a terminar la marcha del arcoíris.

La Habana Vieja no está bien hoy. Hay demasiada gente. En el Capitolio siguen los turistas fotografiándose, los Chevrolet de siempre, el grupo de son en el restaurante, pero es como si alguien anduviera vigilándolo todo, esa sensación.

3:30 p.m. En el Parque Central mucha gente está empezando a organizarse. Gays, lesbianas, bisexuales, transexuales, negros, blancos, cubanos, forasteros, artistas, simpatizantes, curiosos, llegan, se abrazan, se besan, hacen fotos. Muchos con la bandera de la diversidad, con arcoíris en calcomanías pegadas en la cara, en las mochilas, en pulseras, pulóveres.

A la marcha asistieron varios activistas por los derechos de la Comunidad LGBTIQ, incluyendo a Maykel González Vivero, director de la revista Tremenda Nota, especializada en temas de género. Foto: Marcos Paz Sablón

A la marcha asistieron varios activistas por los derechos de la Comunidad LGBTIQ, incluyendo a Maykel González Vivero, director de la revista Tremenda Nota, especializada en temas de género. Foto: Marcos Paz Sablón

Maykel González Vivero, director de la revista Tremenda Nota, especializada en estos temas, está haciendo transmisiones por Facebook desde que no había nadie en el parque: sube fotos, postea constantemente.

Maykel llegó desde Villa Clara para marchar. “Si hubo antorchas, también habrá arcoíris”, dice, y dice también que se siente parte de esta expresión de autonomía, de lo que implica no renunciar a la pequeña visibilidad que tenía una vez al año la comunidad LGBTIQ? cuando tomaba el espacio público en la Conga contra la Homofobia y la Transfobia, apoyada por el el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX).

La convocatoria espontánea a una marcha independiente

Desde que apareció la convocatoria en las redes sociales, hubo zozobra respecto al hecho de que actores no institucionales de la sociedad civil cubana organizaran esta marcha, la primera de este tipo en 11 años no autorizada por el gobierno. Un grupo de activistas la pidió luego de que el CENESEX suspendiera la conga tradicional “por determinadas circunstancias que no ayudan a su desarrollo exitoso”, según la comunicación oficial.

La convocatoria se hizo viral: todavía no son las cuatro de la tarde, del sábado 11 de mayo de 2019, y hay un centenar de personas en el parque, muchos colores, mucha algarabía, aunque da la impresión de que no saben en realidad qué hacer. Algunos activistas hablan con la prensa. Otros solo conversan entre sí. Se siguen sumando personas. Policías que se acercan y otros que miran todo desde lejos. Tampoco parecen muy seguros de qué hacer.

Cientos de personas asistieron a la marcha de forma espontánea, dada su cancelación oficial por parte del CENESEX. Foto: Marcos Paz Sablón

Cientos de personas asistieron a la marcha de forma espontánea, dada su cancelación oficial por parte del CENESEX. Foto: Marcos Paz Sablón

En Santiago de Cuba, horas antes, la convocatoria había fracasado. A la cita prevista para las 9:00 a.m. en Plaza de Marte solo asistieron unas 20 personas. Ezequiel Fuentes Morales, organizador, asegura que “aunque la comunidad está disgustada y se siente marginada, teme a la represión y prefiere callar”.

Mientras, en su perfil de Facebook, Manuel Céspedes Lescay, que se presenta como miembro de la Red Social Comunitaria por la Diversidad en Santiago de Cuba, informaba que no habría marcha debido al pronunciamiento del CENESEX, pero que seguirían trabajando para que la Jornada contra la Homofobia fuera un éxito.

A las cuatro de la tarde, en La Habana, el CENESEX también comenzaba una Fiesta por la Diversidad en el club recreativo José Antonio Echevarría. Anunciaron artistas invitados, como Osdalgia, que ni siquiera estaban en la ciudad. Antes, con la consigna “Todos los derechos para todas las personas”, la institución había otorgado premios y hecho un taller sobre derechos sexuales, éticas y prácticas de salud en la Facultad de Ciencias Médicas Calixto García y el día anterior, una gala en el Teatro Karl Marx.

Obligados por las circunstancias, los representantes del CENESEX tuvieron que referirse a la marcha autoconvocada. La acusaron de estar organizada desde Miami (sin que hasta el momento hayan mostrado pruebas) y abogaron por desestimular la participación de miembros de la comunidad LGBTIQ? en la acción del Parque Central.

“Quienes de veras quieran defender las jornadas pueden cerrar filas junto con para garantizar su exitoso desarrollo, y no sumarse a provocaciones o ataques prejuiciados políticamente”, dijo en Twitter, Mariela Castro, directora de la institución.

“Las imágenes de la marcha de la diversidad en las calles de La Habana de este sábado 11 de mayo de 2019 esconden no solo el deseo legítimo de mayores espacios de derechos para todos y todas sino la puesta en escena de una orquestada operación que busca cuestionar el trabajo señero e imprescindible del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba CENESEX”, escribió en su perfil de Facebook, Manuel Vázquez Seijido, el subdirector.

La marcha inició a las cuatro de la tarde, yendo desde el Parque Central, en La Habana Vieja, hasta el Malecón, por el Paseo del Prado. Foto: Gabriel Guerra Bianchini. Tomada de su perfil de Facebook.

La marcha inició a las cuatro de la tarde, yendo desde el Parque Central, en La Habana Vieja, hasta el Malecón, por el Paseo del Prado. Foto: Gabriel Guerra Bianchini. Tomada de su perfil de Facebook.

Creada por intereses políticos opositores al gobierno cubano, o no, lo que se ve en esta tarde de sábado es un grupo de más de 200 personas, según cálculos conservadores, que empieza a desplazarse por la avenida del Prado hacia Malecón. Varios de los organizadores nunca pudieron llegar. Fueron detenidos.

“¡Sí se pudo!”

Y a diferencia de las marchas del CENESEX, no fue gritada ni portada una consigna política ajena a los derechos de la comunidad en esta, su manifestación.

“¡Sí se pudo!”, gritan, “¡Viva la diversidad!”, “¡Por una Cuba diversa!”. Un policía pregunta: “¿Quién está organizando la marcha?”. “La marcha es de todos”, le responden.

Miguel Alejandro Hayes, quien escribe en el blog La Joven Cuba, comenta que se siente orgulloso de la espontaneidad con que surgió todo, y que, aunque aún no existe un núcleo, un grupo organizado fuera del CENESEX, esta es la “eternización de la valentía en la comunidad LGBTIQ”. Los asistentes caminan con orgullo. Tranquilamente, pacíficamente. Esta es, después de todo, una marcha por el amor.

En la esquina de Prado, justo antes de cruzar para Malecón, los policías irrumpen en grupos, bloquean varias calles, dicen que no se puede continuar porque esta es una vía pública y porque la marcha no está autorizada. Incluso, ofrecen un ómnibus para que quienes deseen, puedan sumarse a la Fiesta por la Diversidad en el José Antonio Echeverría.

Momento en que policías vestidos de civiles se llevan detenido al biólogo y activista Ariel Ruiz Urquiola, uno e los organizadores de la marcha. Foto tomada del perfil de Lennier López.

Momento en que policías vestidos de civiles se llevan detenido al biólogo y activista Ariel Ruiz Urquiola, uno e los organizadores de la marcha. Foto tomada del perfil de Lennier López.

Quienes queden en Prado, advierten, serán considerados desobedientes y, por tanto, detenidos. Al menos cinco activistas, entre ellos el científico Ariel Ruiz Urquiola, han sido, hasta ese momento, detenidos. Hay golpes y gritos. Algunos se sientan en el suelo, al final de Prado y otros se besan.

Poco más puede hacerse. Luego, calma. Mucho se ha dicho, mucho se ha logrado. Ya hubo, de cierta forma, redención.

 

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