Seguramente sabes sumar, pero quiero referirme a quienes son capaces de contar una gran cantidad de fichas de dominó tan solo de una mirada.

Es curioso el fenómeno pero más curioso es que, quién no conoce a ciencia cierta las matemáticas, puede creer que esos señores son verdaderos “ases” de los números. Recientemente uno de mis alumnos me retaba en clase a ver quién podía sumar con mayor velocidad. Ante mi incapacidad de seguirle el ritmo, tras un primer intento, traté de dar explicación de por qué, a pesar de mi máster en la especialidad, yo no podía calcular aceleradamente.

Mis alumnos están en la adolescencia, para ellos es de primordial importancia tener razón en todo, o lo que es lo mismo, siempre “salir ganando”. Comencé por explicar qué son las habilidades y qué es el conocimiento. A pesar de estar relacionados, no tenía por qué determinar una lo otro. Ante la mirada de los demás discípulos, el estudiante reconoció que en verdad él podía contar los puntos de las fichas de dominó con rapidez, pero que a pesar de eso, no lograba superar los siete puntos en las evaluaciones que hasta el momento le había hecho en clases.

No se trata de quién pueda hacer tal o mas cual cosa más o menos rápida, sino de quién es capaz de utilizar las habilidades que posee o pueda desarrollar, en función de resolver problemas que se les pueda presentar.

Invité al estudiante a la pizarra y le indiqué que tratara de hacer un diagrama, dibujo, esquema, o cualquier estructura que ilustrara el procedimiento mental que él hacía al contar las fichas. El alumno no dibujó nada, simplemente explicó que asociaba los valores de cada ficha con un dibujo mental, y que no sabía cómo pero que sumaba “por intervalos”.

Hasta ahí todo iba bien, cuando de repente otro estudiante indicó que él también hacía una especie de “trillo” en su cabeza para sumar y que de cierta manera le era más fácil hacerlo así que por el procedimiento escrito tradicionalmente. De inmediato me di cuenta que no era el único utilizando un camino de números en su cabeza. Las personas que no son del mundo de las matemáticas, pueden pensar que los que somos del ramo pensamos todo el día en números, o que vemos el mundo a través de las matemáticas; y no se equivocan del todo. Yo lo veo así.

Foto: Daylan Graelles Méndez

Inmediatamente pinté en la pizarra un camino que es el que utilizo, no solo para sumar, sino para tener una ubicación en tiempo y espacio de acontecimientos históricos, cumpleaños, etapas, etc. A partir de ese momento, algunos alumnos se manifestaron curiosamente, a favor de inventarse un “camino para sumar”, como ya lo llamaban de forma jocosa. Yo, por supuesto, aproveché el momento para recordar que no se trata de facilismos para quitarse estudio, sino de habilidades para hacerse más fácil y eficiente los métodos estudiados.

Ahora, cuando al pasar cerca de un juego de dominó, veo cómo un señor es capaz de acertar la suma de hasta ocho fichas juntas en menos de un minuto, no me atrevo ni a poner en duda su habilidad; simplemente sonrío y trato de imaginar qué “camino para sumar” utilizará.