Los economistas proponen ideas basadas en lo aprendido, los hacedores de política proponen también ideas, los políticos proponen e implementan. Pocas veces coinciden, y no tienen por qué coincidir en todo, pero lo que tal vez no quieren entender los directivos es que siempre hay un tiempo político y ese tiempo apremia en Cuba. Por ende se necesita una fuerte inyección que permita ofrecer resultados concretos, no esfuerzos.

Las exhortaciones y los eslóganes fueron parte esencial de un tiempo pasado, y se puede decir con resultados satisfactorios, pero el contexto actual es otro, por ende las medidas a aplicar deben ser diferentes, más concretas, medibles y con esperanzas para el corto plazo.

Si analizamos algunos indicadores económicos, nos podremos dar cuenta de las urgencias a la que está sometido el gobierno cubano actual.

Se conoce que hay deudas con proveedores de muy corto plazo o ya vencidas, que no han podido ser saldadas por el estado cubano, y superan los 1 500 millones de dólares.

En lo social también se producen presiones, es decir continuarán disminuyendo los nacimientos. La tasa de nacimientos en 2018 fue de -1.0 por ciento por mil habitantes, pero se espera sea -5 por ciento en 2020. Ese indicador compromete a la fuerza de trabajo a futuro, en la cual también conspira el saldo migratorio externo.

Un análisis interno de esta última variable, demuestra la salida de jóvenes con alta preparación, en muchos casos universitarios, por decenas de miles en los últimos años. A la vez, las personas con más de 60 años superan ya el 20 por ciento de la población cubana de 11,2 millones y por ende son mayores las erogaciones que debe realizar el estado en seguridad social.

No se puede desconocer que el actual equipo gubernamental lleva a cabo una intensa gestión, utilizando métodos de más acercamiento con la base, pero es menester que se piense más como país y se logren los resultados que espera la ciudanía. En especial que reanimen y rescaten la confianza del sector más joven de la población, donde casi la mitad tiene menos de 40 años.

Las autoridades cubanas plantearon el pasado 27 de junio que vendrán en las próximas semanas o meses, más de 30 medidas económicas que romperían el bloqueo interno. La interrogante es si se trata de más medidas de control o estarían dirigidas a incrementar producciones de bienes o servicios.

Un inventario de medidas que podrían dar oxígeno a la población y estimular a esas fuerzas productivas inactivas que existen, podrían incluir las siguientes, aunque se desconoce si estarían alineadas o no a lo que las autoridades están pensando:

  1. Ampliar la lista de los oficios aprobados para ejercer por cuenta propia, o definir una lista de actividades que no se podrían ejercer privadamente, y dejar a la iniciativa de la población las actividades que quisieran ejercer por su cuenta.
  2. Crear mercados de insumos mayoristas con empresas extranjeras o firmas comerciales extranjeras para todas las formas de propiedad incluyendo el estado. Eso evitaría la salida de divisas extranjeras para comprar insumos en el exterior.
  3. Quitarle el gravamen estatal al dólar de Estados Unidos, donde la cotización CUC (moneda divisa de circulación nacional) y USD (dólares estadounidenses) estén a la par, lo que motivaría que parte de las remesas que recibe la población se cambien en CADECA, o en Bancos, etc. Ya se especula que el cuc se está cotizando a 1.05 por un usd. Es decir ante una fragilidad financiera se tiende a atesorar en usd.
  4. Estimular los depósitos en usd en los bancos, a través de un estímulo en las tasas de interés bancarias.
  5. Crear zonas económicas especiales para compras de ciudadanos cubanos en el territorio nacional con tasas de ganancias aceptables, por ejemplo un 50 por ciento sobre el costo de la mercancía adquirida, no un 240 o un 300 ciento. Eso permite una mayor rotación del dinero. Como el país carece de divisas, ese mercado funcionaria en dólares de Estados Unidos. Pero el Estado gana, no pierde, y la población mejora su poder adquisitivo después que ha recibido aumentos de salarios. No se entiende como otros países ganan con la situación económica interna cubana y las autoridades se dedican solo a controlar, en vez de ser proactivos.
  6. La Ley de Empresas, la Ley de Cooperativas son leyes necesarias para la legitimación de todas las formas de propiedad. Se desconoce si se está pensando con fechas concretas o han sido solo anuncios.
  7. ¿Qué se necesita para la implementación de las micro, pequeñas y medianas empresas, si son posibles, ya que están refrendadas en los documentos que regirán la vida económica de Cuba a futuro? ¿Cuál es la demora o el temor?
  8. Sería atractivo aprobar empresas exportadoras o importadoras que permitan que las formas no estatales canalicen sus insumos o sus ventas a través de las mismas. Y en consecuencia permitir que las mayores empresas estatales salgan a comprar al exterior los bienes y productos que necesitan. Es decir suavizar el monopolio estatal del comercio exterior (pocas empresas) sólo debe ser válido para las compras masivas del estado cubano como alimentos y energéticos, entre otros.
  9. Los empresarios extranjeros verían con muy buenos ojos la eliminación de la agencia empleadora para las entidades extranjeras, es decir permitir la contratación directa y cobrar los impuestos a los salarios que devengan los trabajadores que sean contratados. Esa es una de las primeras preocupaciones para los inversionistas extranjeros en el país.
  10. Propondría mayor proactividad en la búsqueda de capitales externos provenientes de individuos o familias cubanas que residen en el exterior. No basta con una ley, y eso lo saben las autoridades cubanas. Tal como se hacen exposiciones para anunciar las carteras de oportunidades de inversión a entidades foráneas, se podrían hacer acciones a través de la oficina de cubanos residentes en el exterior del Ministerio de Relaciones Exteriores.

En conclusión no son estas las únicas medidas posibles a estudiarse. Podría haber numerosas iniciativas, pero lo seguro es que algunas de estas propuestas conducirían a mejorar los desequilibrios existentes.

Insisto una vez más, que hay que mirar detenidamente el modelo vietnamita, en el que muchos pasaron de simples trabajadores por cuenta propia en los años 90 a ser hoy inversionistas extranjeros en la Zona Especial de Mariel. Es bueno conocer historias de vida de muchos hombres de negocios en ese país, que estuvo en la ruina en los años 90’s y hoy es un país muy dinámico en el sudeste asiático, con un modelo político similar al cubano.

Es muy loable que se exhorte a la exportación, y las cifras presentadas lo demuestran, pero solo se puede exportar lo que el país produzca en tiempo y con calidad. El mundo hoy es muy competitivo y eso lo saben los directivos cubanos.

Se continúa desconociendo que el dinero no es más que un medio de cambio y que el verdadero estímulo es lo que puede hacerse con él. De ahí el enfoque de topes de precios anunciado recientemente.

La prensa en la actualidad ha informado muy fehacientemente sobre los mecanismos que supuestamente evitarán la inflación. Sin embargo de las medidas para romper el bloqueo interno se dice poco o nada.

Este texto corresponde al doctor Omar Everleny Pérez Villanueva y fue publicado originalmente por la agencia IPS Cuba. Te lo compartimos para aumentar la diversidad de nuestra propuesta temática, aunque la publicación del texto no implica que corresponda a la opinión editorial de elTOQUE.