El premiado director de cine surinam-holandés, Pim de la Parra, será una de las figuras centrales en la Semana de Cine holandés que comienza este viernes en La Habana. Durante el mismo, de la Parra impartirá un curso a jóvenes cineastas sobre cómo producir cine sin recursos.

En la Cuarta Edición de la Semana de Cine Holandés que se celebra en la capital cubana, Pim de la Parra recibirá un homenaje especial por carrera. Para muchos, el afamado director cambió el panorama cinematográfico y ayudó a muchos jóvenes. Ahora, traslada a Cuba su experiencia para transmitírsela a los talentos emergentes de la isla.

Una de sus películas más importantes “Un pueblo” será estrenada en Cuba, mientras que otra, “Parradoja”, dedicada a su vida y obra será también estrenada en el cine Chaplin de la capital cubana. Momentos antes de su partida para La Habana, De la Parra respondió a nuestras preguntas

¿Qué esperas de Cuba y de los jóvenes cubanos?
Con la edad se desvanecen las expectativas, los anhelos y las ambiciones, porque nos damos cuenta de que podemos vivir plenamente sin ambiciones, sin anhelos ni expectativas. Llegar a descubrir esto es uno de los placeres de la vejez. Mi falta de expectativas sobre Cuba y la juventud cubana me permite, al menos, tener la mente abierta y sin prejuicios. Así, miraré con los ojos de un recién nacido a Cuba y a los jóvenes cubanos a quienes voy a conocer en una sola semana. Los veré lleno de inocencia y curiosidad, sin prejuicios.

¿Qué sabes de las producciones fílmicas de los jóvenes cubanos?
No sé mucho acerca del cine de los jóvenes cubanos, aunque en los años sesenta y setenta del siglo pasado vi casi todas las películas y cortos importantes producidos por el ICAIC. Además, como nacionalista surinameño, conocía la revolución que Fidel Castro había empezado. Yo estudiaba Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad de Ámsterdam y era miembro directivo de la Amsterdamse Film Liga, por lo que en 1963, 64 y 65 pude alquilar cortos y largometrajes cubanos a través de distribuidoras de Londres, París y Bruselas. Veíamos las películas los sábados por la tarde y noche en el cine Kriterion.

Su workshop para producir con menos dinero ¿qué idea básica lo motiva?
El taller “Rodar películas de bajo coste” para caribeños parte de la base de una experiencia profesional en Holanda de casi medio siglo haciendo largometrajes de ficción; una cultura cinematográfica, que en realidad, no existía aún. Por el contrario, casi todos los países europeos gozaban, ya a principios del siglo XX, de una tradición en el rodaje de largometrajes y documentales. Italia, Francia, Inglaterra, Alemania, España, Hungría, República Checa, Suecia, Dinamarca, Austria, Polonia, Rusia, Irán, Rumania, Yugoslavia y otros países nos dejaron ya entonces numerosos filmes clásicos.

El tema central es aprender a convertir una adversidad en una ventaja, contando con no más de 10.000 dólares americanos para rodar un largometraje de ficción, y teniendo en cuenta que los participantes, delante y detrás de la cámara, no perciben honorarios. Se trata, en primer lugar, de comenzar a dejar de imitar a Hollywood o Bollywwod, para que busques las historias más sencillas de tu propio entorno y no te alejes de tu propio pasado y experiencias. Para los estudiantes cubanos de cinematografía, es muy importante que conozcan, previamente, todas las películas clásicas. En consecuencia, los aspirantes a directores de cine deben ver muchas películas, incluso varias veces. Yo mismo he visto y analizado unos doce mil largometrajes, además de cientos de documentales, por lo que tengo una buena visión de lo que se produce en todo el mundo en la industria del cine.

¿Y cómo se puede hacer eso de producir con menos dinero?
¿Cómo se puede hacer cine con poco presupuesto o sin presupuesto? No se puede explicar en dos frases, aunque podría resumir diciendo que te olvidas de todos los ejemplos que has visto hasta ahora y decides hacer una película con tu propio dinero, sea como sea. Es decir, tenemos que empezar a aprender que, con una gran confianza, dedicación, enfoque, esfuerzo y constancia, los milagros existen.

Valoración de la Embajada holandesa en La Habana
La semana de cine holandés siempre ha sido una muestra de amistad entre ambos pueblos. Esta, la cuarta edición, es la mejor del cine holandés que se ha ofrecido en Cuba, y también la más diversa en cuanto a películas y documentales. Consideramos muy positivo que la prensa cubana se haya mostrado muy interesada y por eso esperamos mucho público. Las películas tocan también temas sensibles como el nacimiento de la social democracia en Holanda con “Nynke” o de los LGTB con el documental “Ahora soy una mujer”. Hemos visto un gran interés de ambas partes (cubana y holandesa) para que sea un éxito, y nos alegra. Recomendamos también la noche con lo mejor del deporte holandés en la que se verá, por ejemplo, la amistad entre dos gran boxeadores Félix Savón y Arnold van der Leijde (La última pelea). Consideramos esta presentación como muy indicativa y positiva de los nuevos pasos en la relación entre Cuba y Holanda, y entre los pueblos cubano y holandés.