Luis Ernesto Delgado, un joven de apenas 26 años con limitaciones físico-motoras, quedó sin pensión y sin trabajo en un taller para discapacitados, cuando su vida empezaba a demandarle mayores necesidades. Ante esta situación encontró en el bulevar de San Rafael, de La Habana Vieja, una manera de ganarse la vida.      

La necesidad de supervivencia le coloca ante la disyuntiva de a exponerse a que lo detengan por venta ilegal o a no tener ingresos. Luis se mueve a toda velocidad por los caminos del mercado subterráneo.

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