Alexandro Pittori tiene 49 años y, aunque su deseo sexual permanece, hace aproximadamente 20 años que no tiene una erección. Este artesano italiano padece una disfunción eréctil severa resultado de un infarto cerebral. Desde entonces —confiesa— ha pasado la mayor parte de su vida sin pareja.

Pittori es uno de los poco más de diez pacientes que se han sometido en Cuba a la operación de prótesis de pene de tres componentes que se realiza en la Clínica Internacional Cira García desde abril de 2017.

El procedimiento se llama así porque al implantado se le insertan dos cilindros dentro de los cuerpos cavernosos del pene, un pequeño depósito cerca de la vejiga que sustituye la función de la sangre y un mecanismo de activación ubicado en los testículos. Según sus promotores en Cuba, esta técnica es mucho más funcional que las prótesis maleables utilizadas hasta ahora. Al mes de realizada la intervención el paciente puede comenzar a tener una vida sexual estable, cuenta el Dr. Ramiro Fragas Valdés, presidente de la Sección de Andrología de la Sociedad Cubana de Urología.

“Con esta prótesis, mucho más fisiológica y estética, el paciente tiene una erección más natural: la prótesis se activa y se desactiva, y casi no se ver pues es un aditamento muy pequeño. La intervención dura de 15 a 20 minutos, con un mínimo de riesgo de infección y una garantía de funcionalidad del 100 por ciento”.

Esta es la segunda operación de Alexandro. La vez anterior, en su país, no le colocaron bien la prótesis. “Es realmente duro y vergonzoso para un hombre no poder consumar el sexo y yo he pasado en varias ocasiones por eso. Imagínate tener a una mujer hermosa, a la que deseas con locura, desnuda frente a ti y… no poder hacer nada”. Por eso paga los 15 mil dólares que cuesta la operación en Cuba, y se ahorra más o menos cinco mil de lo que le costaría en otro lugar.

La Clínica cubana no gasta casi nada y recibe una ganancia por cada operación porque las prótesis y el instrumental los traen los médicos italianos como parte de la colaboración surgida luego del Congreso Mundial de Sexología Médica —Miami, octubre de 2015— cuando el profesor de Andrología, Cirugía Reconstructiva e Implantología en la Universidad La Sapienza de Roma, Dr. Gabrielle Antonini, planteó la idea de crear una clínica exponente en el Caribe.

Otro de los pacientes extranjeros operados en Cuba, de 59 años de edad —quien prefirió el anonimato— expresa que someterse a esta intervención quirúrgica le da la oportunidad de salvar su matrimonio de treinta años.

“Tuve problemas para convencer a mi esposa —afirma— pero pienso y espero que a partir de ahora pueda tener una vida sexual más placentera, y que pueda satisfacerla. Sobre todo eso”.

En su caso el estrés y la hipertensión fue lo que afectó por casi veinte años. Los especialistas coinciden que entre las principales causas de este padecimiento, frecuente en hombres entre 50 y 70 años, se encuentran la diabetes, la cirugía radical de próstata por cáncer, el hábito de fumar  y la hipertensión arterial.

Los Drs. Antonini y Fraga alertan que los implantes de pene se colocan solo cuando han fallado los métodos tradicionales y como última opción.

En Cuba, según explica el Dr. Ramiro Fragas, en los últimos treinta años, más de dos mil pacientes con este padecimiento han sido operados con otros métodos, con prótesis maleables llegadas al país a través de donaciones.

Para que los pacientes cubanos dispongan de este moderno tratamiento —dicen los doctores— serán necesarios muchos más clientes como Alexandro.