El almuerzo es una preocupación importante para una gran parte de los estudiantes universitarios cubanos. Yo, como estudiante de Historia residente en La Habana, realmente no logro dimensionarlo como necesidad personal, pero poniéndome en el lugar de mis compañeras provenientes de otras provincias voy a contar un poco de qué va esto.

La Universidad de La Habana cuenta con un comedor, el “glorioso” Machado. En la memoria colectiva ha perdurado como especialmente malo. Incluso siempre se pregunta medio en broma, medio en serio: “¿Se llamará Machado, como el dictador, porque todo lo que produce es masacre?”

En honor a la verdad, dicen que la comida ha mejorado significativamente, no en cantidad, pero al menos en sabor. Sobre todo los jueves, único día a la semana que dan pollo, lo que constituye todo un acontecimiento universitario.

Si bien es cierto que para los estudiantes becados la Universidad garantiza el almuerzo en el Machado y las carreras como la mía, con media jornada, no necesitan mucho de ese servicio; para otra parte de la universidad no es igual.

Carreras como Biología o Química, por ejemplo, tienen clases una jornada y otra es dedicada al trabajo en el laboratorio. Los estudiantes pueden pasar en la universidad de 8am a 5pm sin tener incluido un almuerzo que, malo, bueno o regular ayudaría a aligerar la carga académica.

Piensa uno: debe haber otras opciones. Y claro, hay algunas cafeterías al interior de la colina universitaria (no precisamente donde se encuentran las carreras de Química y Biología), que venden comida ligera como panes y refrescos a precios subsidiados.

Pero tampoco dan abasto para la cantidad de estudiantes, generalmente finalizan su venta a las 2 de la tarde. Además, las condiciones higiénicas no son las mejores.

A una de ellas se le bautizó hace poco como “La cucarachita Martina y el ratoncito Pérez”

También pudiera contarse con la recientemente abierta Casa Estudiantil, pero allí han puesto un horario que no favorece a los estudiantes. Acaba su venta de alimentos a la 1pm. Hace menos de un mes se reunió la dirección de la Casa con los dirigentes de la FEU. Ante la demanda de los dirigentes universitarios de que se amplíe el horario de ventas en la cafetería se ha respondido que la administración no contrata más personal que trabaje en otros horarios. El porqué de esto no fue parte de la explicación.

Queda entonces, para variar, la salida por cuenta propia, que depende, por supuesto, del bolsillo de cada cual. El estipendio estudiantil debe ser repartido en transporte, merienda y la mayoría de las veces, en libros.

Creo que es importante observar este problema con cuidado. ¿Será tan imposible que se habilite un almuerzo universitario para las carreras que más lo necesitan? ¿Por qué hay cafeterías dentro de la Universidad con tan malas condiciones de higiene? ¿Qué salida propone la Casa Estudiantil y el Rectorado ante las demandas universitarias?

Solo quedan dudas, pero más que respuestas verbales, se necesitan soluciones reales.