Una de las voces más auténticas y de mayor proyección europea en el panorama de la música cubana hecha por jóvenes hoy es la de Raúl Paz, un graduado de música clásica que ha lanzado varios de los hits pop y electro más pegados de los últimos años en las listas de éxitos del archipiélago.

Es, además, uno de los exponentes de lo que se dio en llamar a finales de la década de 1990 como “nueva música latina”, una vertiente de creadores caribeños que escapaban de los clichés del son, las playas y el ron como únicos rasgos distintivos de la nación insular.

“Desde el disco Mulata tenía una gran batalla1 por ganar: conectarme con el público en un momento en que ser cubano implicaba ser negro, viejo y fumar tabaco. Yo no tenía ninguna de las tres cosas pero me sentía absolutamente cubano y contemporáneo”,  asegura Paz en una conversación exclusiva con El Toque de RNW.

“Me considero nuevo en Cuba porque hace solo 5 años regresé a residir aquí, después de mucho tiempo viviendo en Francia y los Estados Unidos. Retorné porque sentí que era el momento”, confiesa el autor de temas como Mama, Carnaval y Gente.

“La música que uno hace se le parece a uno mismo. Por la vida que he llevado he tenido la oportunidad de mezclarme con músicas de varios países y eso se refleja en mis creaciones”, agrega.

En un ambiente altamente politizado como el cubano, es usual que cantautores 2 como Raúl Paz se interesen, no solo, por el disfrute lúdico o la ganancia económica de sus composiciones, sino también por tener “algo que decir”.

“Trato de que mi música y mis letras sean universales pero desde el lugar donde estoy. Un disco y una canción son un momento histórico y me gustaría que dentro de muchos años tomen un tema mío y digan: “así era como él percibía su realidad en aquel entonces”, comenta.

“Busco un lenguaje natural que rompa con el de mis antepasados, mucho más sofisticado. Hablo directamente de la Nueva Trova, de una lírica extraordinaria y magnífica, pero que a mi modo de ver no corresponde con la cotidianidad de hoy. Es muy difícil luchar contra la vulgaridad del reggaetón con una lírica rebuscada y por eso debemos encontrar un camino medio en el que cada cual pueda identificarse”, explica.

En una Cuba moderna donde según Paz “comienzan a verse con más fuerza las diferencias entre ricos y pobres”, proponer una canción como Ven Ven  es acercarse a problemas nacionales, pero también del mundo. “Estamos viendo cómo el dinero se vuelve el elemento esencial en la vida de todos y después de haber pasado muchos años tratando de ser espirituales volvemos a caer en que si no tienes cuatro pesos estás `embarcáo´”, sentencia.

“Siempre he estado muy preocupado por lo que pasa con la juventud”, dice un hombre que como muchos otros de su generación debió emigrar para grabar discos y solidificar su carrera.

Pero a diferencia de entonces, Paz visualiza en estos momentos aspectos muy interesantes como resultado de la reforma que se desarrolla en su país: “Lo que más me interesa de Cuba hoy es la dinámica que empieza a tener un grupo de gente joven que empieza a decirse que puede hacer cosas e incluso cambiar cosas, sin tener que irse”.

Hablar a los jóvenes, contar lo que interesa a quienes tienen entre 16 y 30 años, son también prioridades de Raúl Paz; aunque sin pretensiones de mesías ni de militante: “Yo no me considero un artista crítico. Prefiero abrir puertas y que cada cual se haga idea de su propia historia y sus propios resultados”.