Una explosión de publicaciones diseñadas en formato PDF ha estallado con mucha energía desde el último año, revistas que vienen a cubrir los espacios dejados por los medios estatales del país, poco dados a hablar de la vida de artistas, deportistas emigrados o negocios privados.

Nombres como Vistar, Venus, La Nave, Garbos, Pretexto, Esprint y Play Off se leen en las carpetas de contenidos del Terabyte de información distribuido entre los cubanos por memorias USB (conocido como el ‘paquete semanal’) junto a otras internacionales como Cosmopolitan, Vogue o Vanity Fair.

Estas revistas ‘amateurs’ se han vuelto muy populares porque ocupan los huecos temáticos que los medios masivos del país (todos estatales) no cubren, ya que están diseñados para no hablar sobre la vida de los artistas, la carrera de los deportistas emigrados y las ofertas de los negocios privados.

Con portadas dedicadas a vestidos de moda, el regguetonero del momento o el beisbolista más recientemente contratado por las Grandes Ligas de Estados Unidos, las publicaciones sorprenden por asomarse a contenidos ‘superficiales’ (cuando la norma es lo serio) y apostar por diseños visuales contemporáneos, radicalmente distantes de la oferta descolorida y pobre del aparato mediático institucional.

Con nuevas incorporaciones cada mes crece esta prensa emergente e ilegal que, no obstante, está siendo tolerada por el Gobierno y asumida como algo imposible de suprimir sin altos costos políticos.

Un producto ‘inocente’
“La revista ya está establecida y si algo pasara con esto sería dar un paso atrás”, asegura Robin Pedraja, director creativo de VISTAR, la primera publicación independiente sobre la farándula artística. Acaba de cumplir un año de creada y estima su público en un millón de lectores cada mes.

“Como decimos en nuestro editorial, no queremos ofender la inteligencia de algunos sino satisfacer el deseo de muchos”, explica el fundador de un medio que ha estado varias veces en el vórtice del debate tras ser acusado de banal y frívolo por intelectuales del aparato ideológico del Partido Comunista.

“No nos interesa entrar en ningún tipo de conflicto social, político o económico”, ratifica por su parte la productora de VISTAR, Susú Salim, quien resume otro de los rasgos definitorios de casi todo este grupo: cero política en sus contenidos.

“Llamamos al Registro de Publicaciones Seriadas y nos dijeron que para lanzar una revista de este tipo teníamos que contar con el apoyo de una institución estatal, estar avalados por el ministro de la rama y por otras personas…”, cuenta Ana Regina García, estudiante del Instituto Superior de Diseño y directora de PRETEXTO, otra novedad que cuenta con apenas tres números en circulación. “Dudamos mucho de que aprueben algo que ni siquiera habían visto, así que nos lanzamos para después hacer el proceso legal”, detalla.

“Se nos han acercado personas responsables que pueden hacer que sigamos circulando o no, y nos han dado buenos consejos”, vuelve a explicar Robin Pedraja. “Éste es un producto totalmente inocente, no tiene pretensiones de robarse el show, simplemente está en un espacio donde no había nada, y ya por eso es necesario”.

Una carrera rápida para complacer a la gente
En el deporte, un “sprint” es un acelerón que realizan los corredores para vencer la meta. Inspirados en esa imagen varios periodistas estatales lanzaron su propio ESPRINT para sostener, ellos sí, una clara tesis política: el deporte cubano es uno solo, estén donde estén los deportistas.

“Estamos cansados de una prensa deportiva maniquea, que olvida a todo aquél que se fue del país”, asegura Kyn Torres, periodista radial y diseñador autodidacta que asume en su tiempo libre el montaje de la publicación.

“Pensé un medio para mi padre, amante del voleibol, y mi madre, admiradora de un pelotero emigrado, que siempre tienen que preguntarme a mí para saber alguna información sobre los que no están”, explica la gestora de la idea, Glenda Boza.

Revista de deportes Esprint

La aventura ha tenido costos “subjetivos” para estos atrevidos muchachos que todavía lidian con sospechas y cuestionamientos velados de jefes directos y representantes del poder.

“Nosotros entendemos el riesgo que entraña lanzar un proyecto que carece de amparo legal, pero así están otros”, se defiende otro de los redactores “deportivos”, que pidió mantenerse en el anonimato. “En nuestro caso no hay dinero de por medio. En esencia Esprint es un proyecto, no un negocio. Y quizás ahora mismo, ante los cuestionamientos que están sucediendo, esa sea nuestra mayor fortaleza”, argumenta.

“Los anuncios publicitarios que salen en la revista son el apoyo a nuestro trabajo. Esto es más ‘bomba’ (deseo) que negocio”, dice el director de VISTAR, a quien el emprendimiento le marcha bien porque antes del año estrenó web de noticias y ahora prepara una aplicación para móviles y la versión en inglés de la publicación.

El boom creativo de las revistas en PDF ilustra muchas de las tensiones de una sociedad en cambios como la cubana. Desde la creatividad contenida a la espera de oportunidades, hasta la urgencia de una Ley de Comunicación que admita organizaciones periodísticas no tuteladas por entidades políticas.

También la crisis del aparato comunicativo institucional, adormecido y reactivo, que se muestra incapaz de aprovechar la energía de sus creadores más jóvenes. “Las cosas hechas en estado de éxtasis suelen salir bien. Eso es lo que le hace falta a nuestra prensa oficial, ese elemento de excitación y disfrute que experimentamos haciendo nuestra revista”, describe el redactor solapado.

El vértigo de lo novedoso genera público y da vida a esta nueva forma de contar a Cuba.