La única manera de sobrevivir al infierno es convertirse en guerrero, la única manera de regresar a casa es mantener la esperanza en los momentos más oscuros.

Por: Harold Cárdenas Lema ([email protected])

El muchacho va esposado en una camioneta de cristales pintados que no permite ver el camino. Es 31 de diciembre del 2012 y el centro de detención en Valle Grande tiene un nuevo inquilino: Alier Arteaga. De poca estatura y flaco, nadie apuesta mucho por este chico de 23 años. En los próximos meses tendrá que sobrevivir en un mundo que existe paralelo al nuestro, regido por otras reglas y donde la vida vale poco. Esta es una historia de crecimiento personal en las peores circunstancias pero para salir de ahí lo más intacto posible, Alier tendrá que convertirse en Shaolin.

El primer día es difícil de olvidar. Lo pelan al rape, le dan la ropa del lugar y lo ponen a convivir con otros 120 hombres, muchos de ellos con experiencia carcelaria.

Alier tiene una procedencia obrera pero no marginal, no obstante su instinto le dice que no debe hablar con nadie hasta conocer mejor las cosas. Esta decisión lo salva de muchos problemas, aquellos que se le acercaron al inicio para “ayudarlo” resultaron luego ser los peores. Su primera noche duerme muy poco, desde entonces tratará de ser el primero en despertar y el último en dormir, un estado de vigilia constante.

En Valle Grande la moneda de cambio son las cajetillas de cigarros. Conseguir una buena cama cuesta 40 y si tienes 100 cajas eres prácticamente millonario. El valor de los cigarrillos depende también de la marca, una caja de Hollywood equivale a 5 de cigarros Criollos. A los guardias se les llama foi y los pasillos son siempre “agua” (propiedad) de alguien, el espacio de la litera es terreno propio pero el pasillo colectivo es de todos, hay que tener cuidado con no entrar al agua de otro. Dentro se puede ver la televisión y algunos pueden incluso estudiar. En el mundo de las prisiones latinoamericanas Valle Grande sería un hotel cubano pero comparado con la seguridad pública del país, es un lugar muy peligroso.

Foto: Harold Cádemas Lema.

Alier pasa sus primeros días solitario, preocupado por lo más básico. Que alguien intente abusar de él, le escupa la comida en el comedor o provoque para una pelea que pocas veces es limpia. Tiene que adaptarse a las reglas no escritas del lugar, saber por dónde caminar, evitar discusiones en las que no puede acobardarse y que cuando suena una litera al mediodía, son dos reclusos teniendo sexo. Tiene dos armas secretas, como es artista autodidacta empieza a fabricar artesanías en jabón y origamis que canjea por cigarrillos. Además, en la madrugada entrena en el arte marcial Wingsung sin que lo vean los demás, esta discreción lo salvará muy pronto.

Un día un recluso le compra varias artesanías y promete pagarle en un rato. Después de dos horas cuando Alier le pregunta por lo suyo, este trata de sorprenderlo con un cuchillo mientras grita que no le pagará, ahí comprobará sus conocimientos en artes marciales. Con un brazo detiene el cuchillo evitando también que el otro se corte a sí mismo y con el otro puño le da un golpe en la cara, antes de dar el segundo ya los están agarrando los reclusos mientras alguien grita: “¡corre foi!”. El cuchillo no aparece nunca pero 3 horas más tarde van a verlo otros reos y le llevan las 3 cajas de cigarros, las dos que aquel le debía y una por la molestia. Cualquier novela de Mario Puzo se queda corta en comparación.

Sin saber que practicaba artes marciales se le enfrentaron con un cuchillo, de haberlo sabido quizás no le hubieran dado tanto tiempo de defenderse. Desde ese día Alier Arteaga se conocerá como Shaolin dentro de Valle Grande.

El primer resultado de esa confrontación es que se le acercan otros 7 que también eran solitarios como él. Desde entonces ellos le dan protección y en cambio él proporciona alimento. Como permiten ingresar acuarelas y pinceles al centro, Shaolin comienza a pintar y ganar más cigarros, su pequeña empresa va cada vez mejor. Los amigos funcionaban como un equipo de seguridad profesional, antes de ducharse entraban dos a las duchas a revisarlas y todo el tiempo le acompañaba alguien, ahora está un poco más tranquilo. En las visitas familiares le dice a su mamá que está bien, que todo era como una escuela al campo.

Después de 6 meses en Valle Grande le otorgan libertad condicional. Cuando le entregan su documento de salida tiene el nombre mal escrito, Alier se queda callado por miedo a que la corrección del error implique más tiempo dentro. Sale de aquellos muros a las 10pm y esa noche nadie duerme en su casa, está abrazando amigos y familiares hasta el amanecer. Después de esa experiencia la libertad se siente extraña, en su primer día fuera sube a un P7 y recorre varias veces el trayecto como si nunca hubiera tomado un autobús, con la cabeza fuera de la ventanilla.

Shaolin quedó dentro de los muros de Valle Grande pero son inevitables algunas secuelas. Al inicio en casa no puede evitar despertar temprano y dormir muy tarde, todavía hoy duerme con los ojos entreabiertos. En Cadena Perpetua Andy Dufresne era un reo inocente que escapó de su prisión a través de un póster de Rita Hayworth, Alier salió por la puerta principal cuando el tribunal retiró los cargos que lo mantenían en prisión preventiva. Shaolin nunca debió existir, pero ya esa es la historia de la próxima semana.