“A votar SÍ”, que es votar por la revolución, nos convoca el gobierno; al voto responsable y desde nuestra conciencia nos exhortan los obispos de Cuba. Todos opinan, comentan, discuten y proponen y, no es que haya una epidemia de democracia o una gripe de libre expresión. Es un tiempo distinto, es el tiempo de internet en Cuba.

Cuando hay una sola voz, cuando todo lo que se escribe, lo que se dice, lo que se difunde, va en una sola dirección, las cosas pueden resultar fáciles; es como golpear un saco de boxeo, donde sin respuesta, cualquiera es campeón. Pero internet no es un saco de boxeo, es una arena de combate abierta donde se da y recibe, a veces simplemente se recibe. Con internet, como dicen los ufólogos “no estamos solos”, siempre hay alguien allá afuera, en el universo virtual que nos observa… y que nos responde.

Y con internet omnipresente y mediante hemos debatido en estos tiempos la reforma constitucional. No todos y no en todo estuvimos de acuerdo. Tema polémico fue el matrimonio entre dos personas del mismo sexo, cuyo texto original en el artículo 68 del proyecto de constitución, a mi entender, lo único que dejaba claro y fuera de toda duda o interpretación, era que la zoofilia nunca sería legalizada. Sin embargo, existía además la posibilidad verbalmente prometida de que dicho artículo, abriría las puertas del palacio matrimonial a parejas del mismo sexo. A mí me pareció justo y estuve de acuerdo.

Como ya sabemos el texto original del artículo 68 fue enviado por la Asamblea Nacional a la “papelera de reciclaje”. Gobierno e Iglesia coinciden en declarar públicamente, que la mayoría consultada eligió no reconocer ese derecho de la comunidad homosexual, lo cual en primer lugar nos conduce a pensar que la mayoría de los cubanos, religiosos y ateos, son homofóbicos. Un resultado alarmante, pues homofobia, racismo y otras formas de discriminación siempre andan de la mano y si está una, pueden estar las demás.

Debate público abierto en la red y, como en internet siempre hay trama, hipótesis, pronunciamientos y desmentidos, declaraciones y replicas, comentarios y chismes, se dice que no se trató de rechazo popular, sino que obedeció a una “estrategia gubernamental de carácter político”, con el propósito de evitar que la Iglesia, opuesta al matrimonio igualitario, evidenciara su inconformidad con un rechazo al proyecto constitucional. Si es así, fue una estrategia política equivocada, pues los triunfadores no hacen pactos ni concesiones, como quedó evidenciado en la carta de los obispos de Cuba, quedando solo por ver cómo reaccionará el grupo de los afectados, y sabiendo ya, que los perdedores suelen tener reacciones emocionales negativas.

Irónicamente puede suceder entonces que, aunque “Dios” los rechace, el diablo los una, con lo cual no se ganó a uno de los dos, se perdió al único que se tenía. Sucede que a veces hacer lo políticamente conveniente, no garantiza alcanzar el fin que pretendemos, los resultados pueden ser incluso inversos y con una poderosa onda expansiva. Tengo la propia experiencia de Cooperativa SCENIUS, en cuyo proceso de exterminación, vi arriar banderas de principios e izar trapos de “conveniencia política”; también he visto las consecuencias de esos errores políticos, que han hecho a muchos hombres y mujeres renegar de su credo.

Es tiempo de internet en Cuba: Constitución, tornado, donativos, transporte, cuentapropismo, marcha de las antorchas, todo es debatido en la red, y los medios oficiales de difusión, pierden la carrera de la inmediatez y sin inmediatez, técnicamente, se quedan sin noticia. Es tiempo en que un niño es reportero con su teléfono móvil y en cada parque con conectividad hay un francotirador virtual al acecho de la noticia, para disparar su respuesta o su opinión. Es tiempo de “navegar” en mares diversos de información, donde más que nunca es necesario amarrarse al mástil para escuchar, pero no dejarse atrapar fácilmente por cualquier canto de sirenas.

Internet de los “buenos” e internet de los “malos”. Desde el infierno Göbbels twittea que: “una mentira repetida mil veces en internet, se convierte en una verdad”. Es cierto, pero no es absoluto. Sin internet también una mentira se puede convertir en verdad. Cuando hay una sola voz, cuando todo lo que se escribe, lo que se dice, lo que se difunde, va en una sola dirección, como si golpeáramos un saco de boxeo, entonces solo existe una verdad, la verdad del único que tiene voz.

Dicen sobre la invención del revolver que: “Dios creó a los hombres, Colt los hizo iguales”. Pues internet también nos igualó, dándonos voz a todos.

No serán los viejos trucos, solo efectivos en otros tiempos, solo efectivos en otras circunstancias, los que podrán resolver los retos del tiempo presente. No será con estrategias como la de los funcionarios públicos que retienen en recepción nuestros teléfonos móviles y nos niegan el documento que deja constancia documental de sus respuestas verbales, pensando quizás que sin pruebas no hay delito, pero desconociendo que, sin esas mismas pruebas, tampoco obtendrán la absolución. Es tiempo de hacer corresponder la predica con la práctica, como la conjunción de alma y el cuerpo, porque un alma sin cuerpo es solo un fantasma.

Internet, la palanca virtual que puede mover mundos. Informatizar la sociedad más que un reto tecnológico, es un reto social, un reto político. ¿Están preparados? Espero que sí, pues internet es un camino sin retorno, un referéndum diario, un SÍ o un NO a cada uno de nuestros actos, un dialogo abierto donde cada cubano, residente o no en el país, tiene voz y voto.