La casa disquera Egrem había aceptado firmar con un grupo que, salvo escasas apariciones en el Festival Cuerda Viva y un premio en el apartado de música fusión, apenas se le conocía en el país. Después de algunos años buscando sin éxito espacios en la capital, ahí estaban: listos para grabar su primer fonograma.

Dentro de la cabina, los metales ensayan. Es la primera vez que muchos de ellos pueden tocar dentro de un estudio profesional. Al otro ladro del cristal, Luis Alberto Barbería, productor musical del disco e integrante de la emblemática Habana Abierta, junto a Zeney Alonso, el bajista y director de los jóvenes, rectifica algunas notas. Esta tarde están tocando Mambo no.0, una de las canciones que más le pedirían en las peñas y la elegida para su primer video clip. Pero es julio de 2016 y mientras grababan su disco Pa que te sosiegues, aún no lo saben.

Hoy se puede decir que Toques del Río es la primera agrupación pinareña que, sin tocar salsa o géneros urbanos, tiene cierta popularidad más allá de su provincia. Es también la primera en producir un disco con la Egrem; y antes que ella, no hubo otras con peñas en el teatro Bertolt Bretch, el Pabellón Cuba, presentaciones mensuales en Fábrica de Arte, con oportunidades de tocar en algunos espacios o eventos culturales de La Habana y participar programas de televisión.

Si de algo pueden presumir, es que en su historia más reciente hay muchas “primeras veces” que ningún otro proyecto del patio había logrado. Pero tras el reciente éxito de estos muchachos hay también años de trabajo y persistencia, de tocar infinitas puertas sin que ninguna abriese.

La fórmula es más o menos así: llegas de provincia, con un demo y sin ninguna fama nacional o ̀contactoś. Presentas tu proyecto. Pides una oportunidad para que te escuchen y vean en escena; entonces te prometen que llamarán, pero esa llamada nunca ocurre y terminas en una gaveta. Esta experiencia la vivió Zeney una y otra vez. “Si no te conocen, te subvaloran. Para ningún proyecto es sencillo comenzar a ver los resultados, pero hacerlo fuera de La Habana es doblemente difícil”.

La meta inicial estaba clara: llegar a la capital y poder promocionarse desde allí, pero escuchaban a cada intento un “no nos interesa” o “los llamaremos”, hasta que la Asociación Hermanos Saiz ofreció la oportunidad.

Así fue como, cinco años atrás, esta agrupación comenzó a presentarse en la Rampa habanera sin cobrar un centavo. Realmente, desde lo económico, ha significado una pérdida total para ellos. No pocas veces tuvieron que pagar de su bolsillo la transportación desde Pinar del Río u otros gastos, sin más compensación que un espacio en el Vedado para promocionarse.

Zeney no estudió música en una escuela como a la mayoría de los jóvenes que dirige. Su formación y la de un par de integrantes, completamente empírica, se conjuga con la academia de otros. Dice que, precisamente, es ese uno de los sellos de Toques del Río.

“En el grupo tenemos formaciones y estilos distintos y a la hora de tocar procuramos que todo eso conforme un mosaico de géneros muy heterogéneo y cuando lo mezclas en escena, más que una banda, también hay un show”.

Y sí, ciertamente son un show. Imaginen en un mismo espacio esa infinidad de sabores que ellos traen: el feeling, la trova, el son, la conga, el mambo, el funky, unidos a sonidos foráneos como el jazz, los ritmos caribeños, la polka rusa, el tango, el blues y la rumba flamenca. Quizá por eso, sin salir de Pinar, ni promociones o presencia en los medios audiovisuales, este grupo comienza a abrirse paso en la capital cubana: su meta inicial. Porque, aunque se hable de vida cultural en cada pedazo de la Isla, movimientos de artistas aficionados, casas de cultura, teatros locales… estos muchachos están convencidos de que, la mayoría de las veces, el éxito y las oportunidades comienzan y terminan en La Habana.