Hola, amig@s:

Esta semana en Xel2 hemos querido acercar nuestra mirada a la llamada música urbana. Este suele ser un tema delicado de tratar porque propicia posiciones encontradas. Algunos señalan que la música urbana −en tanto fenómeno− responde a la industria del entretenimiento, que muestra la violencia hacia las mujeres de una manera cruda profesando en muchos de sus productos un estilo de vida consumista.

Nosotros hemos tratado de entrever todos estos fenómenos culturales y sociales como un reflejo mismo de una sociedad cada vez más marginada y desigual. Aunque no podemos olvidar que este tipo de música tiene su origen en los sectores periféricos históricamente marginados.

Paradójicamente, esta expresión cultural de los sectores más desfavorecidos se convirtió en combustible de alto octanaje para un mercado enorme que genera millones y constantemente necesita de una revitalización del género y sus exponentes. Continuamente hay una ruptura estética y formal con los patrones culturales establecidos, que luego el mercado sabe hacerlos suyos convirtiéndolos en tendencias.

Es fácil encontrar modificaciones del idioma, los neologismos campan a sus anchas y encontramos nuevos sentidos a viejas palabras. No se puede dudar de la constante muestra de creatividad de algunos artistas para reinventarse y de la enorme influencia que ejercen en un amplio sector de la juventud convirtiéndose en efectivos influencers. La música urbana traspasa fronteras físicas y culturales, marcando tendencias y posicionando canciones en español y ritmos caribeños en el top de las listas de éxitos en redes como YouTube y Spotify.

Estos artistas parecieran tener una debilidad por las monarquías. Encontramos reyes, reinas y príncipes en su panteón, junto con una fauna de animales que podrían poblar cualquier zoológico dantesco y cada uno con sus frases o estilos buscando diferenciarse del resto.

Más allá de lo chocante que pueda parecer a muchos por lo explícito de sus letras y bailes, es un fenómeno cultural con una enorme acogida popular que mueve una industria muy dinámica y sostenible. Con sus aciertos y desaciertos han sabido aprender a manejarse y a existir fuera de los medios tradicionales y aprovechando la tecnología actual al alcance de muchos han democratizado la expresión popular.

Wimar Verdecia Fuentes