¿Cuántas veces has estado navegando por Internet y te ha aparecido en la pantalla un cartel que te dice que el servicio no está disponible en tu región? ¿Alguna vez has pinchado en un enlace que no ha cargado en absoluto? Si es así, seguramente fuiste víctima de los bloqueos en Internet para Cuba, que se dan en dos direcciones.

Nuestro país no está oficialmente en la lista de naciones patrocinadoras del terrorismo, pero continúa en el grupo de naciones a las que se les deniega servicios tecnológicos estadounidenses. Esta limitación forma parte de las Regulaciones en la Administración de Exportaciones (en inglés, Export Administration Regulations) y afecta sobre todo a los desarrolladores de la isla, y a todo aquel que precise de plataformas generalmente asociadas a la productividad y a las finanzas. Por ejemplo, entre los servicios bloqueados están los de Google para empresas, la plataforma de videoconferencias Zoom, los gestores de trabajo Trello y Asana, el sitio de pagos PayPal, entre otros.

El doble bloqueo sobre los programadores cubanos

A estos bloqueos hay que agregarles los realizados por la empresa de telecomunicaciones de Cuba, Etecsa, que provee de manera exclusiva el servicio en el país. Según el Observatorio Abierto de Interferencias en la Red —cuyo sitio también está bloqueado—, en diferentes momentos se ha denegado el acceso a sitios webs de periodismo independiente, así como a plataformas para peticiones gubernamentales como Change.org. Estos resultados se han obtenido de más 74 mil pruebas realizadas entre enero de 2016 y agosto de 2020. Además, puede ocurrir que otras empresas o instituciones nacionales tengan su propia lista de sitios restringidos.

Entonces, cuando un sitio web está bloqueado, lo más fácil es usar una VPN para sortear las limitaciones. La VPN, en inglés Virtual Private Network o Red Privada Virtual, te permite acceder a Internet como si estuvieras en otro país y se puede usar de forma sencilla tanto en la web como en teléfonos móviles. 

¿Cómo funciona? 

Por ejemplo, cuando intentamos entrar a Facebook, nuestro dispositivo accede a un servidor de Etecsa y desde ahí a los servidores de Facebook, lo que indica que nuestra conexión proviene de Cuba. Si Facebook estuviera bloqueado por Etecsa, nuestra comunicación no saldría de las redes de la compañía telefónica; si Facebook bloqueara todas las peticiones realizadas desde nuestro país, podría aparecer un cartel indicando que el servicio está denegado. Esto último ocurre, por ejemplo, con PayPal.

Cuando se intenta acceder a los recursos de PayPal, se deniega el acceso.

Cuando se intenta acceder a los recursos de PayPal, se deniega el acceso.

A través de una VPN, el usuario accede primero a un servidor en un tercer país y luego al servicio deseado. Así se entiende que estamos en esta tercera nación, libre de limitaciones. 

Existen múltiples VPN disponibles en Internet –gratuitas y de pago–, tanto para PC como para móviles. La mayoría se activan con solo dar clic en un botón digital. En Cuba se usan las dos, a pesar de que es imposible pagar un servicio extranjero con tarjetas de crédito o débito de bancos cubanos.

 El principal problema para elegir es la privacidad y las condiciones de uso. Muchas VPN venden los datos que los usuarios generan al navegar por Internet, comprometen la seguridad, limitan la cantidad de datos a enviar y recibir o restringen la velocidad.

¿Qué VPN usar gratis?

Psiphon

Uno de los usuarios en Cuba que usa esta VPN es Jorge Noris Martínez, el creador del blog Tu Android y uno de los fundadores de la comunidad del mismo nombre. “La elegí por la posibilidad de proxificar también toda la conexión para las apps de Android”, explica.

Jorge Noris accede a Internet a través de una empresa estatal. Como en muchas instituciones en Cuba, la conexión de los usuarios como él pasa a través de un proxy, una configuración específica que además de controlar el acceso y registrar todos los sitios visitados, restringe la conectividad solamente al navegador. Según Jorge Noris, con Psiphon, es posible “darle internet” al resto de las aplicaciones de su dispositivo.

Esta VPN canadiense parece ser de las más seguras. Su política de privacidad precisa que nunca comparten estadísticas relacionadas con los sitios visitados por los usuarios ni sus credenciales, solo la cantidad de personas conectadas desde determinado lugar y el volumen de datos transferidos en total. Hasta ponen un ejemplo de cómo venderían la información: “500 personas conectadas desde la ciudad de Nueva York y un total de 800 GB son transferidos en un día específico”. Cuando el lugar tiene pocos usuarios, desechan los datos para evitar que una tercera empresa pueda identificar a las personas.

Sin embargo, Psiphon declara que a veces usa publicidad de terceras empresas como Google. El uso que se le da a esta publicidad sí es recopilado con fines comerciales. 

“Solo me molesta la página que me abre cuando se conecta, con noticias que no son de mi interés”, opina Jorge Noris.

Si tienes un móvil Android, puedes obtener la aplicación acá. En caso de que tengas un iPhone/iPad, da clic aquí.

Turbo VPN

Esta VPN es utilizada por Yudivián Almeida, editor de datos en Postdata, proyecto pionero en el periodismo de datos en Cuba. La utiliza generalmente desde el móvil para acceder a recursos bloqueados, como sitios webs y herramientas de Google. “Turbo VPN logra una conectividad bastante rápida y se pueden usar distintos servidores en diferentes geografías”, argumenta.

Según la web de esta VPN, están disponibles 10 mil localizaciones diferentes en 50 países para sortear las restricciones. Ha sido descargada más de 100 millones de veces desde la tienda de aplicaciones de Google y tiene más de 300 millones de usuarios. En cuanto a la privacidad de los datos, Turbo VPN manifiesta que no guarda registros de actividad de quienes la emplean, registros de conexión, duración de la sesión y otros datos, pero funciona con publicidad. Como Psiphon, el uso que se haga de esa publicidad tiene propósitos comerciales.

Puedes obtener Turbo VPN para Android cliqueando aquí.

TOR

Esta VPN es una de las que más usa Gabriel Alejandro López López, CEO y fundador de Daxslab, una empresa de ingeniería y desarrollo de software radicada en Cienfuegos. “La elegí porque funciona bastante bien para ser gratis”, opina.

Según el sitio web de Tor, cada usuario de este VPN es un nodo. Así, si queremos acceder a un servicio en Internet y usamos esta herramienta, la VPN selecciona una ruta aleatoria entre varios nodos, de manera que lleguemos al servicio sin decirle en qué país estamos exactamente. Con el navegador, podemos ocultar información sensible como la configuración de nuestra PC, un elemento que varios sitios rastrean para ofrecer supuestas soluciones. 

Lo mejor de Tor es que lo desarrolla una organización sin ánimo de lucro, The Tor Project. Dentro del proyecto hay una serie de aplicaciones como navegadores, una VPN para “darle Internet” al resto de las aplicaciones en Android y hasta aplicaciones de prueba para medir los bloqueos en Internet —esta última, en conjunto con el Observatorio Abierto de Interferencias en la Red—.

En este enlace puedes seleccionar la versión de Tor que necesitas según el sistema operativo del dispositivo que usas.

¿Y qué VPN pagar (si se puede) desde Cuba?

Private Internet Access (PIA)

Esta es la VPN que usa el youtuber cubano Julio Lusson, uno de los fundadores del  proyecto comunicativo cubano Tecnolike Plus, asociado a las tecnologías. “No la elegí yo: un trabajo con una persona en el exterior me dio la posibilidad de poder usar su plan”, cuenta. 

Con PIA, Lusson ha podido acceder a su cuenta de Google AdSense, el sistema de publicidad de este buscador en Internet. Como se trata de finanzas, este sistema está bloqueado para Cuba.

PIA es de las VPN mejor recomendadas por PC Magazine, una de las revistas de tecnologías de mayor prestigio. Sin embargo, en uno de los artículos que le dedican, consideran que la política de privacidad no está del todo clara.

Según el sitio web del servicio, PIA nunca compartirá información personal con valor identificable a terceras empresas, a menos que estas sean contratadas para mejorar la VPN. También aclara que los datos recopilados pueden ofrecerse a la empresa matriz a la que pertenecen, Unikmind Holdings Limited, y a cualquiera de sus subsidiarias.

El precio de PIA es de 9.95 dólares al mes, pero tiene opciones para pagar por uno o dos años completos. Con estas últimas ofertas, se gasta solamente 3.33 y 2.69 dólares al mes, respectivamente. Para pagarlo, es necesario tener una tarjeta Visa, MasterCard, American Express o Discover, aunque también se puede costear mediante PayPal o con criptomonedas como Bitcoin, Zcash, Ethereum y Litecoin. Está disponible para Windows, MacOS, Linux, iOS, Android y como extensión para los navegadores Firefox, Chrome y Opera. La compra comprende hasta 10 dispositivos. Da clic aquí para descargarlo.

OpenVPN

A diferencia del resto, OpenVPN es una herramienta de código abierto, es decir, se puede modificar por usuarios con conocimientos de programación y configuración de redes. Con ella, muchas empresas y emprendimientos crean su propia VPN con fines comerciales o para el entorno laboral. El grupo de desarrollo de software en el cual trabaja Andy García, programador cubano, es un ejemplo de esto último.

“Yo uso una VPN para el uso exclusivo de la empresa”, afirma. Se refiere a una implementación realizada por los miembros del grupo a un servidor en Internet, que usa la tecnología de OpenVPN. “De esa manera, nosotros accedemos a los recursos propios de la empresa y otros del ecosistema de la web que se encuentran bloqueados para Cuba”, agrega. Entre esos otros recursos están el mencionado Docker y Trello, un planificador de tareas. 

En cuanto a la privacidad, OpenVPN declara que no vende, intercambia ni transfiere  información de identificación personal a terceros, solamente aquella de los visitantes de su sitio web, pero sin valores que hagan posible la identificación del usuario.

Según las ofertas de esta herramienta, las dos primeras conexiones son gratis y pueden cubrir hasta mil. Los precios varían de 75 a 1.563 dólares mensuales en dependencia de la cantidad de dispositivos a conectar; aunque con las ofertas anuales, las mensualidades bajan. Se puede pagar con tarjeta de crédito o con PayPal. Para descargarla, da clic en este enlace.

Aunque casi siempre son más atractivas las VPNs gratuitas, las de pago resultan más seguras y confiables. Sin embargo, como las condiciones de Cuba nos impiden adquirirlas con facilidad, es válida una recomendación: lee siempre la política de privacidad de la VPN antes de usarla y cerciórate de que no almacene tus datos personales y de navegación, y mucho menos que los comparta. Es la manera más eficaz de mantenerse completamente seguro.

 

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