Guanábana, leche, hielo y azúcar. Se baten todos los ingredientes, y ya está: una receta sencilla y refrescante, típica de la Isla y del Caribe en general. Utilizando esta metáfora, el equipo de Champola Soluciones Audiovisuales se propone realizar materiales publicitarios creativos y juveniles, con diversos recursos, que le permitan contar una historia interesante.

A partir del resurgimiento de negocios privados en Cuba, ellos han identificado una gran demanda de comunicación promocional por parte de los nuevos propietarios, mientras que también existen potenciales públicos/consumidores necesitados de conocer una oferta abundante.

“Hay otros sectores de la producción independiente que ya están muy copados: el video clip, los documentales… Entonces nosotros nos orientamos hacia la publicidad porque vimos un ‘hueco’ de trabajo dentro de la realización audiovisual en Cuba”, explica Juan Caunedo, español residente en el país, graduado de la especialidad de guión, quien se ha unido a otros jóvenes cubanos para lanzar este negocio.

Ingenio y ganancia

Si bien se trata de una “salida económica”, para a la vez poder desarrollar su obra como creadores, estos jóvenes buscan una propuesta ingeniosa, que lleve su impronta, cercana al cine. “Tratamos de hacer los spots desde una visión más nueva, donde haya ingenio, buena factura, una mano de autor”, comenta Vladimir García, quien cuenta con experiencia como animador en el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficas (ICAIC) y el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT).

Champola también trabaja con entidades estatales y empresas extranjeras radicadas en la Isla, de modo que cubren un espectro de mercado bastante amplio. En opinión de Juan, las instituciones del estado solicitan vídeos corporativos y coberturas de eventos, por ejemplo, sobre todo porque ya cuentan con los canales de circulación establecidos, como ferias, congresos y la propia comunicación interna.

En cambio, los pequeños negocios privados demandan estos productos debido fundamentalmente a su interés por posicionarse y ganar clientes, teniendo en cuenta que la mayoría de los emprendimientos cuentan con poco tiempo desde que se fundaron, a lo sumo tres o cuatro año, pues la nueva apertura al llamado ‘trabajo por cuenta propia’ en Cuba comenzó en 2011.

Una de las mayores dificultades radica en que la televisión no coloca publicidad en su programación, salvo Cubavisión Internacional, cuya señal está dirigida al extranjero. No obstante, este canal, hasta ahora, no incluye publicidad de negocios particulares. Ello les ha obligado a encontrar vías alternativas, como el denominado “paquete semanal”, una recopilación de materiales digitales (películas, series, revistas, aplicaciones…) extensamente difundida por falta de acceso a Internet, según consideran algunos.

Por lo pronto, el perfil de Champola en Facebook y su canal en Vimeo, junto a diferentes páginas web especializadas en turismo y/o información sobre Cuba, Aerovisión y CubaPlay (canal norteamericano que transmite contenidos nacionales) constituyen soluciones paliativas.

“Cuando proponíamos un spot siempre nos preguntaban: ¿qué voy a hacer con esto, dónde lo pongo? A medida que fuimos previendo lo que podía pensar el cliente, dónde ubicar su video, empezamos a descubrir, a descifrar los caminos de la difusión”, cuenta Vladimir.

“Claro, el problema siempre es la conexión a Internet, incluso para nosotros, para entrar a esas páginas”, acota Juan. Ante esta situación, han debido ‘configurar’ su propia red de contactos “cara a cara”, por teléfono, “tocando puertas”, lo cual implica simultanear la labor de mercadeo con la realización en sí misma.

Publicidad en Cuba

Durante el tiempo que llevan trabajando, estos jóvenes realizadores observan que muchos clientes carecen de cultura de la publicidad. “A veces para bien y otras para mal –señala Vladimir. Eso trae el desconocimiento de la promoción como herramienta, no tienen referencia del alcance que puede tener. En ocasiones se quedan con la duda respecto a gastar determinado presupuesto en este tema”.

La práctica publicitaria en Cuba, si bien no llegó a desaparecer del todo en los últimos 55 años, se ha realizado con ‘bajo perfil’. Ello se debe, en parte, a prejuicios que la relacionan directamente con el consumo desenfrenado y la exacerbación del mercado, fenómenos contrarios a un proyecto social socialista cubano.

Por otro lado, la escasez económica que ha atravesado el país implicó que disminuyera notablemente la variedad de bienes y servicios. Ante una oferta pobre y poca o ninguna competencia entre los productores, la publicidad carecía de sentido.

Sin embargo tal estado de cosas comenzó a modificarse con la entrada de compañías extranjeras y la formación de empresas mixtas en el país a principios de los años noventa. Luego, la autorización para crear pequeños emprendimientos particulares introdujo nuevos actores en el juego económico, quienes precisan mensajes publicitarios para potenciar su negocio.

Sin embargo, Juan avizora elementos positivos dentro de este contexto. “Está claro que la concepción de la publicidad aquí no es como la de fuera. Afortunadamente, en Cuba no ha habido ese bombardeo de publicidad durante todos estos años. Entonces la gente no conoce, al principio no saben bien qué quieren, pero en cuanto nosotros les damos ideas, las reciben muy bien, se motivan mucho”.

En el tintero quedan las cuestiones jurídicas. Aunque Champola ha encontrado espacios dentro de la legalidad vigente, para ellos resulta vital la concreción de una Ley de Cine –debatida desde hace meses-, que defina el margen de acción de los realizadores independientes, o la posibilidad de convertirse en una cooperativa audiovisual que les permita, por ejemplo, contar con personalidad jurídica y una cuenta bancaria, entre otros beneficios.