El joven actor Jazz Vilá se empeñó en producir un eclipse todos los días del mes de marzo. Y el resultado de ello fue que todas las entradas de cada semana se agotaron el mismo día de salir a la venta.  Esta historia trata de cómo este joven director de teatro ha conseguido llevar sus ideas a las tablas y que eso sea lo más parecido a lo imaginado; pero sobre todo de cómo el arte para él no está reído con la publicidad.